miércoles, 9 de enero de 2013

Capitulo 3


-      ¿Crees en Dios, Debra? – Fue lo primero que me pregunto Alaric. Lo mire por unos segundos a los ojos, algo extrañada por la pregunta.

¿Creo en Dios?  Me pregunté pero realmente no supe cual era la respuesta. Desde que mi madre murió no volví a rezar más ni tener algún tipo de fe. Pero antes de eso si que creía en él.

-      Creo que no…-susurré ligeramente y Alaric frunció el seño mientras se tocaba el pecho, justo a la altura del corazón.- oh… ¿Tu si eres religioso, verdad?- pregunté y el asintió con la cabeza.
-      Pero no de la manera que piensas.- habló y luego sonrió con nostalgia mientras aun tocaba su pecho, allí donde estaba el tatuaje de cruz, como si recordara algo del pasado.- Se que el hombre que nos convirtió no es Dios a pesar de que tiene muchos nombres como el creador o el maestro. Él es algo más, es algo mágico y si existe la magia…pues estoy seguro que existe un Dios.- habló casi en un susurro como si fuera un secreto.

Lo mire por unos minutos en silencio, captando cada una de sus palabras. Cierto o no, yo ya no tenia fe, sin embargo asentí con la cabeza, no quería discutir sobre fe.

-       No se como se crearon los anillos ni como existen almas dentro de ellos. No hay nadie que nos pueda decir algo concreto, ni si quiera los libros de historia tienes algo sobre esto. Es como si nuestra raza nunca se hubiese dejado ver. No del todo claro… algunas culturas nos llamaron cazadores, otras mediadores y hay algunas que también nos llamaron hijos del Kraken.
-       ¿El Kraken es como un demonio o un monstruo, verdad? Somos…
-       ¡No!- hablo tajantemente.- no somos demonios, existen y nosotros no somos nada parecido a ellos. – asentí con la cabeza.
-       ¿Existen?- pregunté algo asustada.

Por primera vez sentí que una emoción llegaba a mi ser y no precisamente era la más alentadora, sentí frio y miedo profundo. Si existen. Susurro Adamis  dentro de mi. No era mi miedo, era el suyo.

-         Seria lindo decir que nos encargamos de mantener la Tierra libre de esas cosas pero lo cierto es que ellos ya eran parte de la Tierra desde antes que llegáramos nosotros. Solo podemos matarlos si están en el cuerpo de algún tipo de ser, humano o animal, solo así podemos hacer que desaparezcan.
-         Eso debe ser muy difícil, no creo que hayan muchos demonios que entren al cuerpo de los humanos ¿o si?- pregunté y Alaric asintió tristemente con la cabeza.
-         En realidad solo así pueden hacer daño así que les encanta.- trague saliva algo asustada.

Comprendí al fin que esta no era una segunda oportunidad para vivir la vida que debí tener, ahora solo viviría para cazar. La idea me éxito pero a la vez aterro ¿y que si era mala? Alaric se acerco a mi y me toco la mano. Una corriente eléctrica se deslizo desde nuestras manos hasta mi nuca, haciendo que me mareara ligeramente. Nos miramos por un largo segundo, sentí como si sus ojos pudieran leer mi miedo.

-       Adamis no dejara que te hagan daño, jamás. – asentí con la cabeza y sonreí tímidamente. – hay algo más que tienes que saber. Jamás puedes quitarte el anillo, hacerlo te convertiría en un ser diferente a nosotros. Un ser malvado, un Eter.- asentí con la cabeza sin querer saber más.
-     ¿Terminaron?- preguntó Camile desde la puerta haciendo que la miráramos al mismo tiempo. Por unos segundos no comprendí que estaba mal hasta que observe nuestras manos juntas, con poca sutileza me solté de Alaric mientras el se paraba con tranquilidad.
-       Así es.- dijo mientras se acercaba a ella. Le dio un beso en la frente y acaricio su mejilla por unos segundos.- es toda tuya.-dijo antes de salir por la puerta.

Los mire extrañada pero no dije nada al respecto. Ni si quiera sentí algo, era como si mis sentimientos hubieran sido succionados o guardados por alguien de nuevo. Mire a Camile expectante, sonrió ligeramente y luego me miro a mi con la misma mirada cálida de antes.

-       Hay un poco de ropa en el armario, era mía pero al parecer tenemos casi la misma talla así que puedes utilizarla. El baño esta al final del pasillo, todo lo que necesitas ya esta allí. - su mirada se endureció por unos segundos mientras me observaba pararme de la cama. – puedes quedarte el tiempo que quieras.- hablo con casi frialdad.- pero a la largo todos se van.- concluyó casi como si dijera una amenaza entre letras.  Asentí con la cabeza.
-       A penas arregle mi vida lo hare.- hablé con frialdad. Sentí como el orgullo de Adamis se alzaba dentro de mi haciendo que caminara sin temor o nerviosismo hacia el baño. Rosé a Camile en el hombro y seguí de largo sin decir absolutamente nada.

Recordé como en mi antigua vida, las muchachas del colegio a pesar de ser las mejores amigas podían pelear y hasta odiarse solo por un chico. Era algo patético que jamás comprendí pero era real. Supuse que Alaric era importante para Camile, tal vez hasta su pareja y ella me veía como una amenaza. Que confundida estaba. En estos momentos no quiero a nadie. Me dije a mi misma y seguí de largo.

Descubrí que era un departamento con tan solo 3 habitación a lo largo del pasillo y el baño, al parecer la cocina y la sala comedor estaban al otro extremo pero no me aventure a ir. Las paredes eran blancas y tenían muchos cuadros con fotos. Todos eran personas de cabellera negra y piel pálida, todas eran como yo.

-    ¡Alaric!- grité casi ida. El muchacho salió rápidamente de la habitación que estaba al costado de la mía. Camile por su parte salió de la que estaba al frente. Me miraron, ambos con miradas confusas.
-       ¿Qué pasa?- preguntó alarmado Alaric.
-       No me dijiste que somos.- hablé y el suspiró.
-         Somos Isigos.- dijo con tranquilidad y volvió a entrar a su habitación. Gire y seguí de largo hasta llegar al baño.
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Me miré en el espejo una vez más. Ya limpia y cambiada con una blusa negra y unos jeans, aun no podía creer que esa era mi apariencia nueva. Mi cabello negro me hacía ser algo gótica y más atractiva de lo que pude ser jamás. Mis ojos ahora plomizos resaltaban con el negro y mas aun con el delineador que había dejado Camile en el baño. Me puse las converse gastadas que estaban en el piso del armario y salí lista para lo que pasara esta noche y con la mente abierta a pesar del pavor que sentí al creer que tenia que matar a alguien.

Alaric y Camile ya me esperaban en la pequeña sala, poco amoblada y algo pobre pero realmente acogedora. Solo tenia un sofá rojo, un televisor y estantes llenos de libros. No había comedor pero si una barra con sillas largas que separaban la sala de la cocina.

Alaric vestía casual, tenia unos jeans y un polo negro mientras que Camile tan solo tenia puesto un vestido plateado totalmente ceñido al cuerpo y el rostro pintado seductoramente de colores que le favorecían. Por un segundo sentí algo de envidia pero luego tan rápido como llegó el sentimiento se fue dejando que pudiera pensar en otra cosa que no fuera su vestimenta.

-    Pensé que habría más gente como nosotros.- hablé algo decepcionada por la estancia vacía.
-    Hay más, estamos dispersos por el mundo.- dijo Camile algo fastidiada, asentí con la cabeza.
-        Debra tienes que saber algo más.- habló Alaric y dio un paso al frente.

En ese instante sentí como algo dentro de mi crecía.  Deja que yo te lo muestre. Habló Adamis. Sentí una corriente eléctrica que me produjo algún tipo de convulsión en todo el cuerpo haciendo que me tambaleara ligeramente.

-         Espera, creo que su protectora quiere mostrarle.- habló Camile mientras ponía un brazo delante del cuerpo de Alaric para que no se acercara.

Sentí otra sacudida algo más violenta luego un ardor en el rostro y seguido a ello una sensación de alivio que me dejo aturdida. Me apoyé en la pared y respire unas cuantas veces.

-       ¿Qué sucede?- pregunte mientras Alaric y Camile me veían sorprendidos.
-     Es joven.- habló Camile. Fruncí el seño sin entender a que se refería. ¿Era una especie de broma?
-      Mírate en el espejo Debra.- dijo Alaric algo ido. Rápidamente corrí hacia mi habitación y observé en el espejo a alguien que no era yo. La boca se me abrió y casi caigo de bruces por ver quien era ahora.
-     Adamis.- dije totalmente sorprendida mientras observaba a la muchacha de cabellos rubios y tocaba mi rostro sin poder creerlo aun.
-      Nadie puede ver tu verdadero yo, eso te pondría en desventaja. Tanto los Eteres como los demonios te darían caza en segundos.
-        Pero saben quien eres tu.
-    Solo esta noche, vasta que seas mediadora de alguien más y podrás obtener su forma. Recuerda que no estas matando a la persona, la estas liberando.

Asentí con la cabeza y suspire escondiendo todo mi temor muy dentro de mi. Camine de nuevo hacia la sala completamente decidida ahora. Alaric estaba transformado en un joven de cabellera castaña y contextura ligeramente ancha, era completamente atractivo. Camile se había transformado en una exuberante mujer de mejillas rosadas y cabello pelirrojo.
No son sus protectores. Hablo Adamis antes de que yo pudiera preguntar. Alaric me sonrió ligeramente mientras Camile abría la puerta y salía con rapidez.

-         Si no se apuran, llegaremos cuando no haya nada.- dijo molesta. Alaric puso los ojos en blanco y siguió a Camile.

Tomamos un taxi que nos llevo hasta el mismo centro de la ciudad. Los edificios se ocultaban en la noche brumosa, solo las luces fluorescentes de los diversos locales nocturnos se dejaban ver. Camile y Alaric caminaron como si conocieran la calle mejor que sus palmas, saludaron a algunas personas y siguieron caminando hasta entrar a un local llamado “Cao”.

Lo primero que me choco fue la oleada de olores y colores que tenia el local, era tal variedad que mareaba. Lo segundo que me molestó fue el choque de masa de gente que me separo de Alaric y Camile.

-         ¡Alaric!- grite mientras los bailarines completamente drogados me llevaban a la pista de baile.  Al parecer no me escucho por que ni si quiera volteo la cabeza. – ¡Alaric! – volví a gritar pero ya lo había perdido de vista.
-         Déjalo podemos hacerlo solas- hablo Adamis. Parecía contenta y lista para cazan. Esta bien Pensé mientras comenzaba a bailar con la gente para evitar desentonar. La música hipnotizaba y te hacia entrar en un trance exquisito. Podía olvidar todo…
-     ¡Concéntrate!- grito Adamis dentro de mi.- siente a la gente, escucha el susurro de sus almas, debe de haber uno que este en silencio.

No repliqué porque a pesar de que esto era raro, mi cuerpo le hacia caso. Cerré los ojos y deje que los sonidos que nadie mas podía oír llegaran a mis oídos. Poco a poco sentí susurros, algunos de felicidad otros de completa tristeza y luego silencio…

Abrí los ojos esperando ver a alguien completamente diferente a lo que vi. A lo lejos, entre la multitud pude ver los cabellos dorados de Will, su piel bronceada y esos ojos azules que me hipnotizaban.

-         No puede ser, ¡Will!- grite y comencé a hacerme paso entre la multitud para llegar hacia el. ¡NO! Grito con fuerza Adamis pero hice que se metiera muy dentro de mi cabeza para no escucharla más.- ¡Will!- grite nuevamente y sentí como todos mis sentimientos regresaban con rapidez. Una explosión de sensaciones reapareció en mi corazón mientras corría hacia él. Ahora no me importaba nada, solo él –Will espera…– hable mientras lo alcanzaba y tomaba su mano. El giró para verme algo contrariado. – Eres tu…- Dije sin poderlo creer aun. ¿Cómo? Le toque el rostro con ambas manos. Era real y sin embargo no era el mismo, no podía ser el mismo. Su mirada cálida había sido cambiada por una fría y oscura. El es malo. Susurró Adamis. Sentí el impulso de correr o tomar algo y matarlo en ese mismo instante pero me contuve porque sabia que no era mi impulso sino el de Adamis.
-         ¿Quién eres?- pregunto con frialdad. Negué con la cabeza sin poder entender por que no me reconocía.
-           Soy yo, soy…- no termine de hablar.

Me quede en silencio al observar a la muchacha que estaba a su costado. La viva imagen de mi antigua yo. Carrie. Me miraba con repugnancia mientras alejaba a Will de mi como si tuviera algo malo o contagioso. Mas alejados de mi pude observarlos con mayor claridad. Trajes caros, unos extraños collares de color purpura en sus pechos y rostros finos y cuidados a excepción de una pequeña cicatriz de Carry. Era pequeña pero fea, la tenia entre las cejas que trataba de cubrir con un cerquillo. ¿Qué paso? Me pregunte confundida y trate de acercarme a ellos.

-       Carrie.- dije suplicantes, ella levanto la vista algo contrariada.
-    ¿Cómo sabes mi nombre, rubia? – pregunto y yo caí en la cuenta de quien era. Veían a Adamis no a Debra. No lo hagas, jamás deben de saber quien eres. Habló alarmada Adamis.  
-       ¡DEBRA! – Grito a lo lejos Alaric.

No, no. Odelis no. Hablo Adamis.  Pero ya era tarde. Los ojos de Carrie y Will se posaron en mi como dos animales hambrientos, los dijes purpuras brillaron con intensidad y vi como el borde de sus ojos se tornaba rojo sangre. Adamis tomó posición de mi cuarto a penas observó el peligro en sus ojos. Di media vuelta y comencé a correr como nunca.

-       ¡Alaric!- grite entre la multitud mientras sentía como me pisaban los talones.

Mi corazón me decía que eran ellos pero mi instinto me decía que eran peligrosos. Por primera vez deje que mi instinto me guiara antes de mis sentimientos y corrí aun más rápido. Mis ojos estaban alerta, tanto que pude visualizar con el rabillo del ojo como Carrie, estaba por alcanzarme con algo filoso en la mano. La esquive con mucha dificultad y caía entre el mar de gente danzante mientras ella lanzaba un afilado cuchillo por los aires que cayó a mi costado izquierdo.

-       Hey cuidado.- habló una chica con las pupilas dilatadas a quien había empujado.
-       Perdón. Perdón.- hable rápidamente mientras me paraba con dificultad. Carrie apareció de la nada y me miro con una sonrisa malvada.
-      Se que eres tu Debra.- dijo y a pesar de toda la bulla pude escucharle con claridad mientras se iba acercando con otro cuchillo en la mano.- pensé que habías muerto en ese feo accidente. – habló y yo negué con la cabeza mientras me hacia paso entre las personas de espaldas. – ojala hubieras muerto. Will esta mejor sin ti.- dijo con toda la repugnancia del mundo y se abalanzó sobre mi.
-       ¡Carrie no!- grite y la esquive mientras ensartaba el cuchillo en la espalda de un hombre.
Se escuchó un grito desgarrador y toda la multitud comenzó a gritar más fuerte creyendo que era el inicio de una canción. Miré horrorizada lo que había ocurrido y quise correr más pero alguien me sostuvo de los hombros. Levante la cabeza y observé a Will. Contuve la respiración mientras me miraba con frialdad y posicionaba sus manos en mi cuello.

-       ¡No!- grite con fuerza. Si tan solo pudiera verme tal vez…

Ni si quiera pude pensar demasiado, el instinto ya había actuado por mi. Adamis tomo entera posesión de mi cuerpo. Primero patee en las partes bajas de Will haciendo que se retorciera y alejara de mi, seguido a ello voltee sin ni si quiera verle la cara y esquivé el cuchillo de Carrie, ensangrentado por el otro muchacho, solo cayó en el piso sin hacerme daño. La mire anonadada, ¿de verdad quería matarme?

-       ¡Pero que te ocurre! – le grité mientras se abalanzaba hacia mi sin ningún arma. Caí al suelo primero y ella me aplasto . Comenzó a dar puñetazos al suelo gracias a que mi rostro los esquivaba rápidamente hasta que me golpeo en la quijada. Grite llena de rabia y trate de empujarla pero estaba bien posicionada encima mío.
-       ¡Debra! – grito Alaric muy cerca.
-       ¡Aquí!- grite mientras empujaba a Carrie con mas fuerza y me ponía de pie.
-       No tan rápido hermanita.- dijo ella y me empujo contra Will.

El me tomó del cuello con ambas manos y comenzó a estrangularme mientras me levantaba del piso. Mi visión comenzó a hacerse borrosa, sentía como Adamis intentaba con todas fuerzas que me mantuviera despierta pero no lo grababa, me estaba perdiendo. Antes de cerrar los ojos por completo observé una vez más a la multitud detrás  Will, vi borrosamente como Alaric se acercaba hacia nosotros con rapidez y haciéndose paso entre las personas asustadas que nos veían con sorpresa.

-         Al…Alaric.- hable y mire a Will por ultima vez. Sus ojos tenían un aura roja inhumana. Era mi Will pero no era a la vez. No te rindas. Me dijo Adamis.

En ese segundo sentí como alguien envestía con todas sus fuerzas a Will. Cayó al suelo dejando mi cuello libre y pude respirar al fin con gran dificultad mientras mi visión volvía a ser la misma. Escuche antes de verlos el grito desgarrador de Carrie, giré asustada y vi como Camile le incrustaba una daga a la altura del pecho, justo donde estaba su dije. No tuve que pensar dos veces para envestir a Camile y sacar la daga del pecho de mi hermana y tirarla lejos para que nadie pudiera cogerla.

-      ¡Que te ocurre, ella es un Eter! – grito furiosa Camile mientras observábamos como mi hermana se desplomaba en el piso.
-       ¡Ella es mi hermana! – hable mientras la veía retorcerse. Alaric se paralizo, al igual que Camile.
-         ¿Que esperan? ¡mátenlos!- grito la voz de un hombre.

Lo observé con odio mientras me preparaba para atacarlo. Era un muchacho de cabellera negra y despeinada, con ojos celestes y piel muy clara. Me miro desafiante pero no hubo tiempo de confrontaciones. Alaric me tomo de la muñeca.

-         Vámonos de aquí, vendrán más.- hablo.
-         Pero…están desprotegidos ahora.- susurró Camile.
-         ¡Que nos vayamos ahora! – grito Alaric y me sacó corriendo de allí.
-         ¡Te encontrare Debra y te matare! – gritó Carrie entre la multitud.

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Hola, perdón por la demora, tuve que hacer como 3 veces el capitulo por que no me convencía, creo que ahora no puedo quejarme jaja, me gusta como termino.

Celeste! Gracias por comentar nuevamente, me gusta que te guste y me alegra muchísimo. En este capitulo se explican más cosas espero que te agrade. Y si pondré, solo que las estoy editando un poco para que no se vea desordenado, pronto las subo todas :).
MJ Cardenas! Que bueno que te gustó :D y tratare de publicar mas seguido, lo prometo. Y hablando de Aurora, no se. La inspiración se me estanco y aun que he querido continuarla aun no tengo muy definida la trama. Alguna vez has sentido que hay historias que tienen vida propia y fluyen con normalidad, pues bien esta es una de ellas pero Aurora era diferente, era mas complicada y por eso costaba que fluyera, me gustaría volver a escribirla pero por el momento no creo.

Amy lee! Obvio que te recuerdo, créeme recuerdo a todas mis lectoras y tu no eres la excepción. Me alegra que hayas regresado, espero seguir leyendo tus comentarios y que me digas como va mi historia. Estuve escribiendo todo el tiempo pero cada que quería regresar algo pasaba y no me alcanzaba el tiempo, por eso no lo hice, pero las extrañaba y aquí estoy de nuevo jaja. Por cierto, como le dije a Celeste, si pondré imágenes no te preocupes :) .

Ana! Bueno no se como responder a tu comentario, me entristece que al parecer no te agrade la historia. Te cuento que cuando leí tu comentario el capitulo ya estaba hecho pero luego lo sentí horrible, lo borré y lo volví a escribir hasta que me quedo así, espero que este si te guste.

Ahora es tarde y supongo que no podre poner las fotos pero mañana a penas tenga tiempo lo hare :). Muchos saludos y abrazos, espero que se animen a comentar más y que inviten a otra gente a leer mi historia.

Adiós,

Luciana B

martes, 1 de enero de 2013

Capitulo 2


Me encontraba corriendo por los pasillos del colegio, haciendo a un lado a la gente para huir lo más rápido que podía de allí. Era una cobarde, estaba escapando de la persona que quizás de verdad me quería pero tenia tanto miedo de confrontar mis temores internos frente a esos ojos azules que prefería escapar.

-       ¡Debra espera!- grito Will.

Lo escuche a pesar de los gritos y risas que se oían en el pasillo. La piel se me escarapeló y corrí aun más  rápido. Quería estar sola, ensayar lo que iba a decirle y luego enfrentarlo, pero él no me dejó ir muy lejos. Fue cuestión de minutos que me alcanzara y tomara de la muñeca, impidiendo que corriera. Gire para zafarme de su agarre cálido pero me encontré con esos ojos azules que me hipnotizaron por unos segundos. Agache la cabeza llena vergüenza  mientras sentía como mis mejillas se tornaban rojizas, trate de soltarme nuevamente sin decir nada, como una niña pequeña, pero el simplemente no me soltó. Sin previo aviso me abrazo con sus fuertes brazos, contuve el aliento durante unos segundos, sintiendo su pecho subir y bajar debajo de mi rostro y luego cedí como una muñeca de trapo presa de ese encanto irresistible. 

-         ¿Qué es lo que te hace huir de mi? – preguntó mientras yo pegaba aun más el rostro a su pecho y sentía su colonia y su calor. “Todo” pensé temerosa pero no pude decir nada por un largo momento. Trate de buscar todo el valor para decirle lo que sentía, me obligué a sacarlo para no quedar como una tonta frente a él.
-         Me aterra…-inicie pero la voz se me corto al darme cuenta que lo que iba decir sonaría muy infantil y casi patético.
-         ¿Qué? – insistió Will. Me aleje de él y me obligue a  levantar la mirada con la poca valentía que me quedaba. Lo enfrente directamente a los ojos sin dejar que me hipnotizaran, suspire con fuerza y hable.
-         Me aterra que te estés confundiendo de persona, que al final te des cuenta de que es de Carrie de quien estas enamorado y no de mi. – hable rápidamente. Will se acerco a mi y tomo mi rostro entre sus dos manos haciendo que no pudiera bajar la mirada. Negó con la cabeza una vez, seguido a ello beso mi frente y luego pego la suya contra la mía sin soltar mi rostro. En ese momento deje de escuchar a las demás personas, fue como si solo los dos estuviéramos solos en ese pasillo.
-         Yo me he enamorado de la chica tímida que se esconde entre los libros, a la que le gusta ir caminando a casa solo para ver a las ardillas pasar por los cables de electricidad, la que ama a los gatos y detesta los deportes. No me he enamorado de la chica popular sino de ti, Debra Leif…de nadie más.
-         Pero ellas es…
-         Simplemente ella no es tu y por eso no es la indicada…
-         ¡Debra levántate! – escuche un susurro que me hizo regresar a la realidad.

Me obligue a abrir los ojos, dejando de lado los recuerdos de Will y me encontré con Alaric a pocos centímetros de mi. Estaba sentada en el piso de algún lugar desconocido, apoyada a una pared fría, Alaric tenia las manos ajustando mis brazos, como si me hubiera estado moviendo repetidas veces para levantarme. Un ligero brillo se dejo ver en sus ojos oscuros cuando desperté. Abrí la boca para preguntarle donde estábamos pero él me la tapo con una de sus tibias manos para que no gastara mis fuerzas. Negó con la cabeza y se alejo ligeramente para que pudiera descubrir donde nos encontrábamos. Pronto los olores y sonidos se hicieron nítidos para mi, olor a medicamentos y el pip de las maquinas delataron que esto era  un hospital además de la decoración de la habitación, paredes blancas y el suelo de mayólicas frías, también había una cama en el centro y maquinas alrededor de ella. Me esforcé en levantarme del piso para poder observar quien estaba allí pero lamentablemente mi cuerpo estaba muy débil aun.

-       Escúchame bien.- habló Alaric mientras me agarraba de los codos y con un movimiento rápido y fácil me ponía de pie y me apoyaba contra la pared. Lo mire a los ojos con nerviosismo por la cercanía que se generaba entre nuestros cuerpos. – Solo llama a Adamis y que los instintos te guíen. – habló y el miedo comenzó a apoderarse de mi.- No pienses Debra, solo déjate llevar, la primera vez siempre es la más difícil. – prosiguió y recordé lo que tenia que hacer para que mi corazón volviera a latir.

Con las fuerzas que me quedaban negué con la cabeza y estire el cuello para poder observar a quien estaba en la cama. Alaric me atojó con su cabeza y tomo mi rostro entre sus dos manos. Lo mire a los ojos y una sensación de reconocimiento me invadió. ¡No, él no es Will, él no es Will! Gritó mi subconsciente horrorizado al darse cuenta de lo que estaba pensando.
No le va doler. El esta ya casi muerto. Hablo impaciente Adamis, obviando mis pensamientos. Trague saliva y mire el anillo en mi mano. Solo será una vez me mentí por que sabia que no seria la ultima vez que lo haría si aun seguía pensando en Will.

-         Adamis.- susurre.

El anillo reacciono a su nombre al instante, sentí su palpitar y luego como algo rodeaba mi cuerpo por completo. Alaric se alejo de mi ligeramente, siempre vigilando mis movimientos por si algo me pasaba. Camine torpemente hacia la cama y observe a un anciano con un tubo en la tráquea e infinidad de cables saliendo de sus brazos y pecho. Aun que quería gritar y escapar no pude hacerlo, Adamis tenia completa potestad sobre mi cuerpo. Acaricio el rostro de aquel anciano con mi mano y seguido a ello acerco mis labios a su boca. Pensé que llegaría a besarlo pero en vez de eso solo inhaló por mi boca profundamente. Sentí en mis labios un frescor acompañado de un sabor dulce que recorrió cada parte de mi cuerpo como un latigazo. Fue como si mis pulmones y todo mi cuerpo se inflaran llenos de vitalidad. Comencé a sentir mis manos tibias y un golpe ligero en mi pecho me hizo caer en la cuenta que era mi corazón.  Sentí como Adamis satisfecha dejaba de poseer mi cuerpo pero yo simplemente quería más, quería consumir todo lo que tenia ese anciano para sentirme mejor porque no estaba satisfecha, aun el latir de mi corazón era débil, mi respiración era entre cortada  y no me sentía del todo fuerte.  Me acerque aun más al anciano lista para hacer lo que me había enseñado Adamis.

-         ¡Debra para!- hablo Alaric  mientras me tomaba de la cintura y me alejaba de la cama con rapidez. – necesita lo poco que le queda para poder morir y descansar en paz. Si lo matas será un condenado. - prosiguió alterado. Trate de zafarme de su agarre pero tenia las manos enredadas en mi cintura haciendo que alejarme fuese imposible.
-         Pero quiero más.- hable con voz ronca y necesitada.
-    Vas a tener que esperar.- dijo con voz neutra y escuchamos como los pitidos de las maquinas mostraban que aquel hombre estaba muriendo.- salgamos de aquí- prosiguió y me soltó de la cintura solo para que tomara una de mis manos con fuerza y me sacara de la habitación con rapidez.

No sabia que hora era pero parecía tarde. Las luces de los pasillos estaban en su mayoría apagadas y no había nadie caminando por allí. Sin embargo, los médicos comenzaron a llegar cuando nosotros ya nos alejábamos, no pude verlos pero si los oía con tanta claridad que daba miedo, era como si estuvieran detrás mío a pesar de que estaban a más de 100 metros de nosotros.
Después de caminar por muchos pasillos que Alaric parecía conocer bien llegamos hasta las puertas plateadas de un ascensor, cuando estas se abrieron me quede helada. Aun me seguía sorprendiendo mi nueva imagen ligeramente gótica pero lo que más me sorprendió fue que estaba cambiada, unos jeans negros se ajustaban a mis piernas y un top del mismo color cubría la parte superior de mi cuerpo dejando al descubierto mis brazos. Mis ojos se abrieron como platos  y miraron a Alaric con indignación. El observo mi expresión tratando de averiguar que significaba y cuando se dio cuenta al mirarme por el espejo, solo sonrió y se encogió ligeramente de hombros. Quise gritarle pero preferí guardar mis fuerzas para después, no quería desmayarme nuevamente con él cerca.  Apretó el botón que nos dirigiría al sótano, se apoyó en una de las barandillas y me miro nuevamente. Suspire sin poder evitarlo y lo mire con odio mientras cruzaba mis brazos a la altura de mi estomago.

-     Tranquila, Camille te cambió. – hablo despreocupado cuando el ascensor se cerro por completo. Fruncí el seño sin entender a quien se refería pero no dije nada. En otro momento hubiese sido lógico que me enfureciera o hasta estuviera avergonzada pero ahora solo podía pensar en alimentarme y hacerme más fuerte– ya lo entenderás cuando lleguemos a casa. – prosiguió.
-      Sigo débil.- proteste con molestia. No quería regresar quería comer. – Necesito más. – Alaric se encogió ligeramente de hombros y comenzó a girar el anillo que tenia en el dedo distraídamente.  A diferencia del mío este solo era plateado con una fina línea negra en el centro. Odelis, ese era el nombre que utilizo para controlar a  Adamis y estaba segura que era el nombre del que vivía en ese anillo.
-         Nada cambiara si sigues pensando en ellos.- habló cortando mis pensamientos. Lo miré a los ojos y suspire. Agradecí íntimamente que pudiera respirar aun que débilmente, era realmente un alivio saber que ya no estaba del todo muerta.
-          Por favor.- suplique y él puso los ojos en blanco y resoplo molesto.

 El ascensor se abrió sin darnos cabida a discutir. Alaric comenzó a caminar delante de mí con zancadas rápidas y decididas mientras se adentraba a un estacionamiento completamente  oscuro. Me quede un instante quieta mientras las puertas del ascensor se cerraban y nos dejaban en penumbra. Al principio no pude ver casi nada pero a medida que caminaba descubría las siluetas de los carros y hasta distinguía el color de ellos. Mi vista había mejorado notablemente en todos los sentidos. Sonreí sin que Alaric me pudiera ver, tal vez esta vida no seria tan mala después de todo.  Alaric saco unas llaves de su bolsillo y abrió la puerta del copiloto de un auto plateado que estaba al final del estacionamiento. El auto no era feo pero tampoco parecía muy moderno.

-     Pasa.- habló y sin decir nada entre al auto. Olía a colonia mesclada con cigarrillos, un aroma muy embriagante para mi gusto. Alaric cerro la puerta tras de mi y en menos de un minuto ya estaba sentado a mi otro costado.
-       Bien.- dije esperando que me dijera a donde iríamos ahora. Alaric suspiró, prendió el auto con tranquilidad y luego me vio por unos segundos mientras este calentaba.

Sus ojos brillaron al clavarse en los míos, ese halo plateado resplandeció inhumanamente y sentí como en mis ojos algo despertaba. Cautivada por su mirada, sentí tarde cuando posiciono sus manos en mi rostro y me atrajo a centímetros de él. Estaba  simplemente paralizada por lo repentino que había sido esta cercanía entre nosotros. Enarco ligeramente las cejas y me miro con más intensidad que nunca.

-         Adamis, has que se olvide de el, solo así podrás consumir más.- dijo con una voz ronca que no era la de él.
-         No…-susurre mientras sentía como Adamis comenzaba a recubrir mi cuerpo con esa niebla invisible. Los ojos de Alaric volvieron a ser los mismos pero ya era tarde, yo ya me estaba desvaneciendo en la inconciencia. - Por favor- hablé y con la poca fuerza que me quedaba le toque ligeramente la mejilla. Mis yemas tocaron su rostro terso mientras pronunciaba esas palabras. - no quiero ir de nuevo allí.- susurré pero mi esfuerzo había sido tal que no necesite que el me obligara o que Adamis hiciera mucho esfuerzo, mi cuerpo solo se comenzó a  ir una vez más.
-         Es la única forma.- dijo con algo de tristeza. Quise gritar o hacer lo que fuera necesario para no desmayarme otra vez pero Adamis tomo el control de mi cuerpo por completo e hizo que la oscuridad me embargara.

Lo primero que vi fue una neblina brumosa que no me dejaba ver nada, había también una ligera y fría brisa que me ponía la piel de gallina y una sensación extraña bajo mis pies....como sí estuviera pisando hierva mojada. Baje la vista y descubrí que estaba descalza y efectivamente debajo de mis pies había hierva verde con flores pequeñas de color amarillo que me recordaban al prado al que iba de pequeña con mamá. Camine en busca de alguna referencia para saber donde estaba pero la neblina no me dejaba ver más que los dedos de mis pies y la tenue luz del día. Estaba algo confundida y tuvieron que pasar unos minutos para que recordara lo que Alaric me había hecho y la forma en que Adamis se había comportado. Ahora entendía donde estaba. La rabia se apoderó de mi y grite con todas mis fuerzas el nombre de Adamis. Como eco resonó en todos lados y poco a poco la bruma comenzó a disiparse como si tuviera vida y llegara a tenerme o mejor dicho respetarme. La bruma me hizo un camino zigzagueante que me dejaba ver a lo lejos un lago, algunos árboles y a menos de 10 metros una gran roca. Caminé y a medida que lo hice encima de la piedra se comenzó a ver la silueta de alguien. No tuve que adivinar o acercarme más, sabía bien que era Adamis en su forma humana, simplemente lo sentía. Miraba de perfil al lago con tranquilidad. Podía ver su delgada contextura, tapada con un vestido ligero y blanco que colgaba hasta sus pies, tenía facciones delicadas que a simple vista parecían inofensivas y un cabello rubio, ligeramente ondeado que le caía hasta los hombros. 

-      Adamis - susurré y ella giró para verme. Saltó de la piedra y camino hacia mi con gracilidad y una mirada triste. 
-       Hola- susurro cuando estaba a centímetros de mi.

En ese momento y sin decir nada aún, pude observarla mejor. Tenía pulseras de oro en sus brazos, como si fueran serpientes. Su vestido era largo y se agarraba sólo en un hombro. El vestido me recordó a la época de los gladiadores, en donde las damiselas se vestían de esa manera tan sencilla pero a la vez ostentosa por las joyas. En seguida recordé también las palabras de Alaric. Amplié los ojos en son de alarma y me aleje de Adamis con rapidez y algo de torpeza.

-         No te me acerques – susurre con temor. Ella asintió con la cabeza y comenzó a observar el paisaje. La bruma ya se había disipado casi por completo y dejaba ver el hermoso prado.
-         Lindo lugar.-  dijo obviando mi hostilidad. – ¿es uno de tus recuerdos favoritos verdad?- preguntó. Por alguna razón sentí pánico al escuchar sus palabras.
-      ¿Me vas a borrar mis recuerdos? ¿Puedes hacer eso? – pregunte rápidamente y notablemente asustada.

Adamis negó con la cabeza y camino hacia uno de los arboles más cercanos. Comenzó a pasar las manos por el aire como si este pesara, giro y giro el cuerpo y comenzó a reír como si estuviera fuera de si mientras daba saltitos de alegría y parecía bailar.

-       Son los recuerdos más bonitos que he visto en muchísimo tiempo. No quiero borrarlos- habló mientras negaba con la cabeza- No me importa lo que diga Odelis, no lo hare…sin embargo, los recuerdos te hacen débil y en esta vida no puedes permitirte eso. No borrare tus recuerdos, los guardare. – concluyó mientras me observaba con intensidad y se acercaba a mi.

Sus palabras me dejaron helada y tan desprotegida que ni si quiera quise moverme, solo deje que se acercara hasta posicionarme a unos centímetros de mi. Tocó mis hombros y me miro a los ojos, en ese instante me sentí minúscula, recordé el día que mi madre hizo lo mismo para decirme que estaba con cáncer y ya no había nada más que hacer, iba a morir. Esta era una sentencia y tenia que acatarla pasara lo que pasara después. Trague saliva y sin decir ni una sola palabra sentí como mis lagrimas caían poco a poco por mis mejillas. Por lo menos aquí si podía llorar. Me dije a mi misma a modo de consuelo.

-         ¿Me va doler? – pregunte en casi un susurro. Adamis negó con la cabeza y me toco el rostro con cariño.
-         No sentirás nada Debra.- fue lo ultimo que escuche mientras cerré los ojos.

Mis parpados aun estaban cerrados cuando desperté y lo primero que vi fue una luz fuerte que parecía roja a través de mis parpados. Me tapé con la sabanas y por un instante sentí que  estaba en casa. Abrí los ojos de golpe y recordé quien era ahora y exactamente donde estaba. Me levante ligeramente, destapando solo mis ojos y descubrí que estaba nuevamente en mi nueva habitación pero no estaba sola. A mi costado derecho, justo donde estaba el espejo, había una muchacha parada, esbelta y de piel cobriza, el cabello negro lo tenia un poco más largo que el mío y en ligeras ondas. Vestía con una blusa blanca suelta y pantalones negros ajustados. Tenia unos ojos oscuros y una sonrisa ligeramente picaresca.

-         Al fin despertaste.- habló con alegría y dio una ligera palmada. En ese instante vi el anillo que tenia en la mano izquierda, subía desde su dedo anular como una pequeña enredadera hasta su muñeca, allí se enrollaba como una serpiente. Asentí con la cabeza. – creo que ya puedes hablar.- prosiguió y yo sonreí tímidamente.
-         Eso me gusta.- dije escuchando mi voz mucho más fuerte. Ella sonrió y su sonrisa cálida me dio confianza.
-        Has dormido 3 días, ya  estaba algo nerviosa, me alegra que estés despierta. Alaric no debió de hacerte eso sin tu consentimiento.- habló rápidamente mientras yo ponía mala cara al escuchar ese nombre.
-        Lo se.- dije con frialdad-  pero de todos modos, tenia que conocer a Adamis.-  continúe. Ella abrió la boca y los ojos como si estuviera sorprendía. Asintió con la cabeza.
-         Entiendo, así que así fue. – dijo algo pensativa, asentí con la cabeza y me quité las sabanas de encima. Descubrí algo incomoda que ahora tenia otra ropa, una pijama de color blanco que constataba de un short y polo.
-        ¿Tu debes ser Camile, verdad?- pregunté y ella asintió con la cabeza mientras sonreía como una niña.
-         No volveré a cambiarte, lo siento.- dijo y yo asentí con la cabeza.- ¡Alaric!- gritó con fuerza y mis tímpanos rezumbaron.- ¡Debra ya esta despierta, ven! – gritó nuevamente. Alaric apareció en menos de un minuto en el lumbral de la puerta, me observó cauteloso. – ella entiende que fue la única manera de presentarle a Adamis. No esta molesta- aseguró. Alaric la miro por unos segundos extrañado pero luego asintió con la cabeza y me observó a mi con esos ojos oscuros que llegaban hasta el alma.
-         De todas maneras lo lamento.- habló. Negué con la cabeza.
-         Gracias a ti estoy más fuerte, no hay nada que lamentar.- dije y el asintió. Camile aplaudió con las manos nuevamente.
-      Iré a decirles a todos, están ansiosos por conocerte Debra- dijo y salió de la habitación dando saltitos y haciéndose paso por el costado de Alaric. Alaric puso los ojos en blanco por unos segundos.
-         A veces es algo insoportable.- dijo y se acerco a mi.

Hoy vestía de negro como las anteriores veces pero se veía menos tenso y por ende parecía más amigable. Caminó hasta mi cama y se sentó en el borde mientras yo me recostaba.

-         ¿Estas lista para saber lo que somos?- preguntó y yo asentí con la cabeza.



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Feliz año, espero que la hayan pasado genial y que este 2013 sea perfecto para ustedes.

Gracias por los comentarios, espero que sigan leyendo mi historia y que pasen la voz para que otras lectoras también puedan leerla.

Ela! Por su puesto que te recuerdo, jamás de los jamases olvido a una lectora :D espero darme un tiempito para leer tus nuevos escritos. Gracias por comentar, espero que este capitulo también te guste.

MJ Cardenas! No sabes cuan feliz me hace leer tu comentario, por mucho tiempo pensé que ya no podía escribir por que simplemente no llegaba a concluir ningún relato. Me alegra que una de mis lectoras diga que aun sigo teniendo eso. Espero que la historia te atrape como las otras que escribí :D

Celeste!  Me encanta haber regresado, prometo no irme ahora. También me gustan las preguntas jaja, como desearía decirte quienes son los personajes con detalle y que pasara pero eso haría que la historia pierda el encanto jaja, lo único que puedo decirte es que el siguiente capitulo estará interesante :D.

Espero que hayan más lectoras que se animen a comentar, yo contestare todos sus comentarios. Por cierto, hace unos días Dana se comunico conmigo para saber si seguiría Valentina y los Carontes, si voy a hacerlo pero estoy retocando la historia así que tardara un poquitín.

Saludos a todas y feliz años,

Luciana B.