miércoles, 13 de julio de 2011

Capitulo 17 - Fire Girl



“Muchas veces las personas tienen una forma de pensar muy diferente a las demás. Lo que uno puede percibir en una escena es muy diferente a lo que otro puede percibir o sentir en la misma.”


Comencé a sentir el horrible zumbido en mis oídos otra vez, sentí el calor infernal en mi espalda y empecé a respirar agitadamente y llena de esfuerzo. No podía ser posible, otra vez mis ataques de pánico estaban regresando, no es que se hubieran ido mucho tiempo pero esto me preocupaba cada vez más. Serré la lap-top que contenía las imágenes que me habían iniciado el ataque e inhalé con fuerza mientras serraba los ojos y trataba de concentrarme para relajarme.

- Mi nombre es Sofía Di Natalie Stonem, nací el 18 de agosto de 1992 en Roma, Italia. Soy hija del líder supremo Paolo Di Natalie que murió a manos de una de las subversivas llamada Fox. Actualmente soy la líder del grupo Ingnis Vinati al norte de Bélgica. Tengo 4 hermanos…

Escuche como la puerta de mi despacho se habría sin previo aviso. Trate de contener la cordura por tan solo unos segundos antes de que el que osaba entrar a mi habitación se retirara al darse cuenta que era mala idea pero no lo hizo.

- Hablando de nuevo sola? Te vas a volver loca…- hablo esa voz tan burlona. Abrí los ojos y vi a Leo con una sonrisa picara, esa sonrisa que no demostraba su interior solo era una simple careta.
- Se llama terapia y me lo recomendó la psicóloga para cada vez que aparecen mis ataques....- hable mientra tomaba un gran trago de mi café bien cargado.
- A por favor, eso se llama principio de locura y se soluciona saliendo de este horrible lugar.- dijo mostrándome con sus manos mi acogedor despacho. No era feo la verdad, tenia forma semi redonda como si fuera la mitad de un circulo. Las paredes de madera tenían libros por todos lados exceptuando uno de los costados que tenia una gran chimenea siempre prendida. Al frente de mi gran escritorio estaba la puerta por donde el pesado de Leo acaba de entrar.
- Leo, sabes que puedes salir cuando quieras.- hable con tranquilidad, tenerlo aquí me había quitado el ataque y ya me sentía mucho más calmada, además de aliviada. Mis ataques jamás se habían ido tan rápido pero aquí estaba Leo, aparecía y en tan solo un minuto se iba el ataque por arte de magia.

Hace más de un año había sucedido la gran batalla en la que había perdido a mi padre, el monarca y líder de todo el imperio Ingnis Vinati. A consecuencia de su prematura muerte, sus cinco herederos habíamos tenido que tomar el control de las cinco cedes diferentes. Amelia por ser la más joven se había ido a Oceanía. Alonzo, su mellizo había tomado el control de America. Francisco, mi hermano mayor había tenido la difícil misión de ir a comandar la cede africana mientras que Alfonso tenia el honor de tomar todo Asia. Yo en cambio me había quedado en la zona Europea no solo por que me sentía más cómoda aquí sino por que según el consejo yo era la más débil y tenia los pensamientos más revolucionarios, por ende tenia que tener el continente más tranquilo a mi cargo y estar bajo constante vigilancia. Pronto les demostraría que debieron de mandarme muy lejos.... Pero sin salirse mucho del tema uno se pregunta que hace un Anasti, descendiente directamente de uno de los grandes lideres en una cede de cazadores de Anastie e hijos de Fleaur. Es lo mismo que se pregunto todo el consejo. Claro que muchos quisieron que lo matara como matábamos a todos los divididos después de experimentar con ellos pero yo no quería eso. En primer lugar jamás me habían gustado esos experimento y si había buscado durante mucho tiempo a Leo no era para matarlo, era para algo más aun que Leo aun no estaba listo para saberlo. Lo cure de las heridas que tenia y lo protegí de todos aquellos que quisieron matarlo, incluyendo mi hermano Francisco. Fue un año y medio muy duro en el que Leo casi me mata unas cuantas veces y yo casi me doy por vencida pero creo que al final nos estamos entendiendo, por lo menos ahora tiene la libertad de caminar por toda la cede sin quemar o matar a alguien y claro esta que eso es posible solo por que el consejo ya no esta aquí sino en Roma (su cede central) y que, para que mi plan funcione Leo se tiene que sentir como en casa. “ La confianza es fundamental”

- No me refiero a salir solo a la superficie, me refiero a sacarte a alguna ciudad, cercana- contesto el y yo suspire.
- Sabes que tengo mucho trabajo- conteste rápidamente.
- A vamos Sofi, nos estas harta de no salir de esta cede.- pregunto sentándose frente a mi y mirando mis ojos, tratando de penetrarlos para buscar dentro de mi ser. Me puse en su misma posición por que si el quería jugar yo también podía hacerlo, me acerque mucho mas a él apoyándome en mis codos e inclinando ligeramente el cuerpo.
- Hay algo que quiero preguntarte desde el día que recobraste la conciencia
- Y que es? Habla…- dijo con hosquedad
- Por que no escapas de aquí? – le pregunte observando sus ojos azules. -Ya puedes salir a la superficie, por que no simplemente cruzar las murallas que te separan del mundo normal.- Leo suspiro frustrado, se apoyó en el espaldar de su asiento y cruzo los brazos. Su mirada ya no estaba clavada en mis ojos sino en el techo, cosa que demostraba inseguridad. Me acomode nuevamente en mi asiento y espere su respuesta con paciencia.
- Ya no tengo nada que hacer haya afuera, nadie me espera- dijo con un semblante serio- la única persona que me importaba murió esa noche.
- Tu madre he?- me aventure a preguntar, jamás habíamos tocado este tema a profundidad por que el terminaba quemando las cosas pero esta vez seria diferente, ya había pasado casi un año y medio, el ya confiaba en mi, por lo menos eso creía yo, pero claro con Leo todo siempre era muy impredecible.
- Si, mi madre.- contesto el con frialdad.
- Y que hay de Alice?- pregunte con recelo.
- Como sabes de ella?- pregunto ahora molesto mientras bruscamente dirigía su mirada a mis ojos. Saque un portafolio de uno de mis cajones y se lo entregue. Si teníamos que confiar plenamente uno del otro ya no tendría que guardarle más secretos.
- Es todo lo que mi gente de confianza pudo averiguar de ti- hable mientras se lo entregaba. El lo tomo entre las manos y le hecho un rápido vistazo.
- Te faltan partes…- confirmo
- Lo se- dije mientras me encogía de hombros ligeramente- es todo lo que pudimos obtener hasta que desapareciste de la urbe de los Anastie. -Leo bufo ligeramente.
- Porque yo?
- Paciencia mi buen amigo, todo te lo diré en su debido tiempo- respondí y le sonreí ligeramente- y bien, dime por que no quieres regresar.
- En verdad quieres que te cuente todo y así podremos salir?
- Puede ser- conteste con una gran sonrisa y el sonrío de igual manera.
- Ok. Alicia…-suspiro fuertemente.- le di varias oportunidades sabes?- dijo mientras se rascaba la cabeza y hacia una ligera mueca de descontento- la primera vez me falló, prefirió confiar en su madre, me hirió, pensé que teníamos algo fuerte, algo único pero a la primera oportunidad la prefirió a ella y no a mi.- al decirlo note un tono amargo en su voz. Yo sabia muy bien que Leo era resentido pero esto me demostraba el jamás perdonaría esa falta.- y la segunda…- continuo pero esta vez se quedo en silencio.
- Que paso, también te falló? – le pregunte tratando de que se abriera otra vez.
- Más que nunca- afirmo él, esta vez con tristeza en vez de amargura- fue justo la noche de la batalla, Magnus me tenia entre sus manos lo recuerdo bien, estaba a punto de matarme y vi a Alicia. Por un instante pensé que me ayudaría, pero como siempre me termine equivocando. Ella no estaba sola, abrazaba a Sebastian como…
- Espera, quien es Sebastian?
- Un dividido que vendía drogas y que misteriosamente se entrelazo con Alicia, aun no comprendo como ni por que lo hizo. El punto es que ella lo abrasaba y prefirió estar con él, prefirió ver mi muerte antes que hacer algo!- su tono de voz fue elevándose así que sin temor a que me quemara y a pesar de que ya lo había hecho muchas veces con ese calor corporal insoportable, tome una des sus manos. El contacto con su piel, erizó la mía y me hizo algo de daño pero no dije nada por que al parecer eso lo tranquilizo.- allá afuera Sofi, no hay nada para mi, lo entiendes ahora?- pregunto ya calmado y con el semblante triste.
- Y acá hay?
- Por el momento si, apenas comiences a matar a los de mi raza yo me largo…pero antes….
- Que?
- Venganza es lo que pido- dijo con una ligera sonrisa malvada y con la voz casi gutural.
- Igual que yo, pero para eso hay que esperar. Aun me tienen muy vigilada por que creen que no supero la muerte de mi padre.
- Pero lo cierto es que ya la has superado, la que no superas es la muerte de alguien más, no?- lo mire con una semi sonrisa llena de nostalgia.
- No te creas psicólogo con migo por que no te sale.- hable con un tono burlón y le solté la mano por que ya me estaba quemando bastante además yo no quería tocar ese tema nunca.- quieres acompañarme a la superficie? quiero sentir el pasto entre mis dedos.- dije mientras le mostraba los dedos de mis manos.

Leo me sonrío y me tomo de la mano nuevamente para que no hubiera vuelta atrás. Subimos en un ascensor hasta la parte de arriba. A simple vista la cede de los Ignis Vinati en Bélgica era el castillo Arenberg, lo que casi nadie sabia es que este era una simple fachada de todo lo que se cernía debajo de este.
Llegamos hasta la parte más antigua del castillo, unos largos pasillos alfombrados nos dirigían hasta la salida. Comence a sentirme nerviosa nuevamente pero Leo ajusto mi mano y me sonrío ligeramente.

- El exterior no te va ha hacer daño, yo te protegeré.- hablo sin sarcasmo.

Lo mire directamente a los ojos recordando los ojos de Alexander con tanta claridad, serré ligeramente los ojos y me quite su imagen de la mente, luego volví a mirar los ojos de Leo, esta vez si era el y estaba igual de serio. Talvez sabia que esto era muy importante para mi y no quería bromear o su mente perversa ya estaba diseñando un plan para que llorara. Lo cierto es que ya estaba a unos paso de la salida. Me resistí un poco y Leo lo noto.

- No pasara nada, confía en mi.
- La ultima vez que confíe en ti me quemaste la mano. Lo recuerdas?- Leo puso los ojos en blanco.
- Fue por que no sabia quien eras tu, tu me salvaste la vida.
- Y por eso te estaré eternamente agradecido…- recite con mofa- ya se ese cuento y no me lo creo.- dije con cara de pocos amigos.
- Pero no conoces este- hablo el, me cargo sorpresivamente y me saco de la casa. Grite, patalee y hasta creo que le mordí el hombro pero nada lo paro hasta llegar al gras. Me dejo en el pasto húmedo con delicadeza y se hecho a mi costado.
- Loco- dije y le di un ligero golpe en el pecho.
- Así me quieres- respondió el con total naturalidad.
- Así te quiero- respondí con total certeza. No sabia cuando había comenzado a sentir este cariño por el pero lo cierto es que, pasar tanto tiempo a su lado, tratando de que se hiciera mi amigo de todas las maneras posibles hicieron que lo quisiera.
- Que es lo que más detestas en la tierra, no vale decir Anastie o hijos de Fleaur- hablo Leo después de un largo silencio.

Suspire ligeramente, era extraño tener a un Leo tan contento, generalmente lo había visto serio y sombrío, casi la mayoría del tiempo, ya me había acostumbrado a recibir sus constantes sarcasmos pero ahora esto me tomaba algo desprevenida. Guarde silencio un instante pensando en lo que le diría. Odiaba muchas cosas sobre todo el silencio y quedarme sola pero no me pareció apropiado decírselo ahora que el estaba de buen humor.
- Primero no odio a los de tu raza, me parecen fascinantes y lo que más odio es tu antiguo yo…el que siempre era osco, molesto, serio, terco, sarcástico…
- Ya va ya va, ya la capte- me interrumpió
- Entonces que cambio? Por que ahora estas así?
- Hoy al despertar me di cuenta que la vida sigue y que si quiero vivirla ya no debo de estar detrás de esos fantasmas que amenazan con atormentarme para siempre. Mi madre murió si, y quiero venganza, eso también pero la verdad es que murió por algo que amaba.
- Entonces lo que estas diciendo es…- Leo se recostó y se apoyó ligeramente en mi.
- Estoy diciendo que quiero ser alguien nuevo desde hoy, ya casi van a ser dos año, no quiero vivir del recuerdo. Además es raro pero jamás había conocido a una persona que supiera mantener a raya mi carácter como mi madre hasta que te conocí a ti….eso debe significar algo no?
- talvez - dije con una ligera sonrisa y algo nerviosa- te toca a ti, que es lo que mas detestas en este mundo. – pregunte después de un rato en el que solo pude mirar los ojos de Leo.
- Que la gente diga te amo a cada rato, a cada persona que conoce.- se hecho nuevamente en el gras y miro hacia el cielo- no te molesta que la gente no sepa el significado del amor?
- Talvez la gente ama a sus amigos y por eso lo dicen tan a menudo.
- No, es que…amar es querer tanto a una persona como para dar su vida por ella, como una madre la da por sus hijos. Amar no tiene el mismo significado que querer... pero la mayoría de gente lo utiliza así como así.
- Y tu la amabas?- se me escapo preguntar y Leo me miro algo confundido- me refiero a Alicia, la amabas?
- A mi madre? Claro, más que a mi vida.
- No me refiero a ella, me refiero a la otra Alicia.- Leo volvió a suspirar al parecer era un tema difícil que había estado rondando por su cabeza últimamente o talvez desde siempre. Lo cierto es que se veía muy confundido.
- No…no lo se. Recuerdo que el ultimo día que la vi, ella me dijo que me amaba y yo….y yo no supe que responder por que…. no estaba seguro- concluyo en un ligero susurro- Si la hubiera amado no hubiera ido a luchar sino hubiera sido egoísta, hubiera escapado con ella, sin importarme nadie, ni nada…pero no lo hice…
- Por cobarde.- dije algo molesta.
- Por que? que? no soy un cobarde!- grito el furioso y otra vez me miro a los ojos.
- Lo eres, tienes miedo a amar, eres un cobarde.- Leo puso los ojos en blanco por un instante y luego se acercó ligeramente a mi.
- Y tu has amado?- pregunto después de un rato. Me perdí un instantes en sus ojos azules y supe cual era la respuesta. Alexander.
- Si - dije llena de tristeza- Pero sabes que? detesto hablar de sentimientos es muy cursi y se ve ridículo en nosotros. Así que antes de que te pongas mas sentimental y me den ganas de vomitar te propongo un trato.- hable y me senté. Leo se sentó a mi costado, esperando lo que le diría.
- Y que es?
- Primero, confías en mi?- Leo me miro algo extrañado.
- La ultima vez que confíe en alguien me decepcionó.
- Pero yo no soy ella, soy diferente Leo y antes de que demos el siguiente paso tienes que entender eso.- me miro picadamente como solo el sabia hacerlo y en un movimiento rápido me dejo nuevamente echada en el gras solo que esta vez tenia apresadas mis muñecas con sus manos tan calientes, aquellas a las que no me acostumbraba aun. Hice una mueca de dolor y me mordí ligeramente el labio para no decirle alguna palabrota pero el no se movió ni un milímetro de mi.
- Insinúas que ya quieres ir al siguiente paso?- pregunto y se acercó mucho más a mi. Me acerqué tanto a el que sentí su aliento pero en vez de ir directamente a sus labios, llegue ha su oído derecho.
- Me refiero a salir de aquí, bobo.- susurre algo nerviosa y el se hecho a reír mientras se desplomaba a mi costado.- estas loco- susurre extrañada por aquella reacción.
- Por que eres así?- pregunto mientras yo me paraba y le daba la mano para que el también lo hiciera.
- Así como?- le pregunte y comencé a caminar.
- Tan impredecible, tan misteriosa…
- Por que soy Sofía y nadie más, es tan difícil de entender?- pregunte y lo abrase ligeramente por que el frío ya me calaba hasta los huesos.

Mire con el rabillo del ojo, el gras, los árboles y el cielo gris. Lo había logrado, había salido de mi huequito y todo había sido gracias a Leo. Sonreí ligeramente, había regresado y ya estaba lista para tomar nuevamente el mando de mi cede.

- Entonces confías o no en mi?
- Si, si confío en ti- contesto el y me sonrío ligeramente
- Pero de verdad?- pregunte como una niña ingenua cosa que no me gustaba- Mi madre me contó que si un Anastie confía en otra persona su flama no le hace daño. Demuéstramelo- hable y le mostré la palma de mi mano.
- He…Sof no creo que esto sea buena idea, puedo quemarte.
- Por que no confías en mi- dije con el seño fruncido y me aleje ligeramente de el.
- No, para, es que talvez no funciona con humanos.- dijo el y me tomo de la mano para que no me alejara más.
- Inténtalo, puedo soportar el dolor.
- Vale- hablo y se puso frente mío, levanto ligeramente mi quijada- mira que si esto no funciona y te hago daño no es mi culpa y quiero recalcar que yo si confío en ti.- hablo con la mirada penetrante
- Perfecto. – dije y solté su mano para sacar del bolsillo de mi chaqueta un encendedor plateado.
Lo prendí con un movimiento rápido y se lo acerque para que obtuviera la primera llama de fuego. Leo tan solo paso los dedos por la flama y esta ya se había impregnado en ellos. Como un gusanito que tiene vida, lo fue moviendo hasta que llego a su palma y allí la pequeña flama se quedo. Era sorprendente, perfecta pero pequeña. No podía creer como algunos pensaban que esto era abominable.
- Posa el dedo ligeramente, si te quemas saca la mano, me oíste?- pregunto con severidad.
- Si Leo, fuerte y claro – hable casi ida, hipnotizada por la flama.
ligeramente fui bajando la mano hasta llegar a la pequeña llama. Es como si uno pasara la mano rápidamente por una vela encendida para que esta no te quemara, solo que esta vez yo me detuve y con lentitud baje el dedo hasta chocar con la palma de Leo sintiendo el hermoso contacto con el fuego, que me hacia sentir un ligero cosquilleo y la sensación de calor pero no dolía ni quemaba al extremo. Sonreí de puro contento y Leo sonrío de igual manera.

- Te dije que confiaba en ti!- dijo con tono altanero y apreso mi mano con la suya, mientras me acercaba mucho mas a el, hasta quedar a unos centímetros de su rostro. Me miro con intensidad y quiso acercar su rostro al mío. Solté rápidamente su mano y le sonreí con algo de tristeza mientras me alejaba.
- Aun no estoy lista para otra cosa - respondí con total sinceridad aun que talvez eso le dañara o malograra mis planes, era mejor que supiera la verdad. Me sonrío ligeramente con el mismo semblante triste que yo reflejaba y sin previo aviso me abraso y beso la frente.
- Eres muy extraña, lo sabias?- pregunto y luego camino como si nada hubiese pasado delante mío.
Y tu muy coqueto. Pensé pero no se lo dije, así enfriaría un poco más las cosas. Caminamos un rato en silencio, me sentía extraña. Había hecho mal? Acaso ya era momento de tratar de rehacer mi vida como Leo planeaba hacer? Negué ligeramente con la cabeza. A él le había traicionado una de las personas que más quería mientras que a mi, la vida me había arrebatado de las manos al amor de mi vida. Sin querer mi mirada estaba gacha y los recuerdos hermosos de Alexander aparecían en mi cabeza una y otra vez, haciendo que esas bellas imágenes se convirtieran en dolorosos recuerdos que no regresarían jamás. Leo me codeo ligeramente en las costillas he hizo que reaccionara y levantara la vista. Entonces observe como tres soldados caminaban hacia nosotros, aun no se habían percatado de nuestra presencia y hablaban efusivamente. Me arregle la chaqueta negra que llevaba puesta y los mire directamente a los ojos cosa que hizo que estos pararan bruscamente.

- Señorita Sofía…esta…esta- tartamudeo uno de los soldados
- De vuelta- respondí con seriedad- señores desde hoy ya no estamos de vacaciones así que sugiero que despierten a los otros y les avisen que su líder ha regresado y que esta lista para encomendarles a nuevas misiones.

Los tres soldados sonrieron orgullosos y agacharon las cabezas como símbolo de reverencia mientras ponían una de sus manos atrás de la espalda.

- Es un gusto tenerla de vuelta- hablo otro de los soldados.
- El gusto es mío señores, ahora manos a la obra- dije con la misma seriedad y frialdad de antes. Los hombres asintieron con la cabeza y desaparecieron rápidamente.
- Que fue eso?- pregunto Leo sorprendido
- Mi modo de decir que he regresado más fuerte que nunca- hable y le sonreí ligeramente.
- Tanta seriedad, eres bipolar?- pregunto con algo de sombro y yo negué con la cabeza mientras otra sonrisa aparecía en mi rostro.
- Solo se comportarme con los subordinados.
- Y yo que soy entonces.
- Un amigo, no tengo que aparentar con tigo. Pensé que ya te habías dado cuenta de eso.- Leo se quedo un momento pensativo. Entonces supe lo que le preocupaba.
- Hey- dije y le di un ligero golpecito en el brazo.- el hecho que haya regresado no significa que comience la guerra nuevamente y tu tengas que irte, es más…te necesito más que nunca.
- Ok…aun que no entiendo nada.
- Tengo otros planes y creo que es momento de decírtelos.

Leo me miro con total seriedad y asintió con la cabeza mientras lo llevaba a una zona que jamás había conocido en el castillo. Un lugar que rebelaría muchos de sus dudas y talvez abriría otras.

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Y bien? Trate de presentarles de la mejor manera posible a Sofía, nuestra nueva narradora. Se que ha muchas nos les cayó bien al principio pero luego se darán cuenta que es diferente a lo que pensaban, solo denle una oportunidad si?
Hace poco hable con una lectora que me pregunto por que cambiaba de narrador y la verdad es que quiero que vean las diferentes formas de pensar de los personajes. Como lo dije al principio las personas pensamos diferente y cada uno tiene su forma particular de ver las cosas.

Por otro lado gracias por los comentario :) casi siempre se los digo, me hacen muy feliz cada que leo y ya que el anterior capitulo fue el ultimo de la primera parte de la historia, me parecio apropiado contestar cada uno de sus comentarios:

Ariana: no es por ser mala pero me alegra que te quedaras con la boca abierta jaja. Eso es lo que planeaba con este capitulo y veo que lo he conseguido. Alice es una de las principales protagonistas así que de hecho aparece por allí y por otro, dale una oportunidad a Sofía ¬¬ :).


Kamy: :) creo que puedo ser realmente mala cuando me lo propongo jaja pero no quiero matar a mis personajes principales, me duele xD en serio, aun que quien sabe no?

Javi Vulturi: Me encanta que te encante y tratare de subir cada que termine un capitulo, lo prometo.

NanaGavira: No sabes cuanto me emocioné saber que lloraste en este capitulo, admito que yo también le eché una que otra lagrima con lo que le paso a Leo, es la segunda vez que me puse a llorar al escribir una historia así que supongo que yo también estoy algo emotiva. Y gracias por decir que mi historia es real, significa mucho para mi.

A.J: Si leí el comentario en el que decía que Sebastian era su hermano, supongo que las grandes mentes piensas igual :) y bueno como ya viste el narrador no es Leo :s pero dale una oportunidad a Sofía, algo me dice que te caerá bien :)

Lili: Al fin alguien a quien le cae bien Sofía y no puedo decir que hará Sofía en el futuro respecto a lo que le paso a su padre pero algo si te digo, Sofía trae muchas sorpresas.

Karen: Me alegra que hayas llorado no por que soy mala y quiero que estes mal sino por que el punto de este capitulo era sensibilizar a la lectora y veo que lo he logrado. Quisiera contestar todas las preguntas que hiciste pero lamentablemente no puedo, quiero mantenerte en suspenso :)

Rebeca: que bueno que te gusto el capitulo, yo también extrañare algo a Alice pero Sofía también me cae bien y a pesar de que es muy diferente a Alice tratare de que sea muy buena narradora. Por otro lado en un principio me plantee que Sebastian no fuera su hermano pero a lo largo de la historia me di cuenta que no había de otra xD era su hermano si o si además, falta para que la historia termine y planeo que aparezcan muchos personajes nuevos como también que reaparezcan algunos viejos.

AWC’ NIGHT: hubieras llorado no más :) mentira, a veces me pasa que cuando leo un libro muy triste, tengo que mirar a otro lado para que no se me caigan las lagrimas y llore como una Magdalena ^^. Gracias a ti estoy escuchando la canción de Demi y cada vez que la escucho recuerdo a Leo y Alice, me da algo de nostalgia u.u por que los mantendré alejados un tiempo pero gracias por pasarme la canción.

ῥᴙȋᴎ₴Ϩ_ᾇƖᴉƆɚ™ (ᴇͼʰƎ˩ȫɴ): primero tu nombre es genial xD Segundo gracias por llorar, como lo dije antes, el fin de este capitulo era que lloraran. Como vez Leo esta vivo, no podía matarlo. Sabes, tu comentario fue muy especial y siempre lo tender en mente. Pensar que una de mis lectoras cree que soy tan buena escritora como mis autoras modelo me hace demasiado feliz, ahora no paro de sonreír. Me has dado fuerzas renovadas para seguir escribiendo, gracias :)

Aned: Cuando leí tu comentario me asuste un poquito por que había una parte en que citabas al comentario anterior y pensé “o rayos ella va decir que no escribo tan bien” pero luego al finalizar de leer comencé a sonreír aun más y sigo sonriendo. Gracias, muchas gracias por pensar que escribo maravilloso. Voy a dar todo de mi para seguir escribiendo de lo mejor y así no decepcionarlas.

Ga!: Gracias por comentar siempre!! Espero que mi historia cumpla todas tus expectativas. Veo que estas algo sorprendida, espero seguir sorprendiéndote con mis escritos :)


Y para todas las lectoras que no se animan a comentar, espero que la historia les este gustando hasta donde va y bueno me alegra de sobre manera que la lean.


Lu!!

martes, 12 de julio de 2011

Capitulo 16 - Fire Girl

Antes que nada querida lectora, necesito que entiendas que este es el final de la primera parte de Fire girl y el inicio de otra muy distinta. Prométeme que a pesar de que leas cosas que no te gustaran leer, terminaras el capitulo por que así, entenderás todo lo que sucederá después de este final. Buena suerte y no hagas trampa, solo lee :)


Las callecillas de Notting Hill estaban frías pero aun así llenas de movimiento y vida. Pare un taxi lo más rápido que pude.

- Para donde?- pregunto el hombre con un acento hindú.
- A la residencial Le petit Robin por favor – hable recordando el nombre de la cede de los humanos. El hombre entorno los ojos.
- Eso queda muy lejos señorita- dijo a punto de marcharse. Saque un fajito de dinero que había robado del escritorio de mi madre antes de escapar y se lo mostré entre los dedos.
- Necesito ir lo más rápido posible- hable y eso fue lo único que necesito aquel taxista para llevarme lo mas rápido que pudo.

Unos kilómetros antes de llegar a la residencial le pedí al taxista que parara. Debió de parecerle muy extraño que una muchacha se bajara en medio del bosque pero no dijo nada y desapareció por la carretera mientras que yo inicia mi corrida maratónica para llegar con los otros. Desesperada observe el cielo que ya hace mucho rato tenia a la luna en lo más alto. Prendí mis manos con el fuego más rojo y caliente que jamás había hecho y comencé a correr por el bosque guiándome solo de esa luz. A medida que me adentraba, escuchaba los gritos idénticos a los de mis visiones. Empecé a sentir el calor infernal y poco a poco comencé a observar las luces del incendio. Apague mis flamas para entrar sin ser vista. Vi como un hombre alto y fortachón trataba de escapar, no se de que bando eran solo quería huir, entonces una muchacha de piel tostada, cabellos cortos y ondulados lo intersectó, tenia una fina mascara que le cubría la nariz y la boca pero al observar sus ojos vi una intensidad que jamás había visto en un humano común y corriente. Con un ágil movimiento la muchacha enredo el látigo de electro que tenia en una de sus manos en el cuello de aquel hombre con suma elegancia y facilidad. El se retorció de dolor y prendió sus manos en una flama de fuego azul tan débil que con la brisa del viento se esfumo. Sin decir ni una sola palabra vi como la muchacha tensaba ligeramente el látigo y este tomaba una extraña coloración azul y luego de eso, el hombre caía sin vida al suelo. Entonces comprendí al fin lo que era ese extraño instrumento, les arrebataba la esencia del fuego y luego se las devolvía con tanta brutalidad que terminaba matándolos. El cuerpo de el hombre convulsionó un momento, sus ojos se volvieron cuencas vacías, la chica al observar eso se dirigió de nuevo a la batalla con un caminar casi felino. Corrí tras de ella sin hacer el menor ruido y entonces llegue a la verdadera masacre. Todos los bandos estaban mezclados, látigos chasqueaban por do quier mientras que bolas y lengüetazos de fuego rojo y azul quemaban todo a su paso. En tanto barullo trate de buscar algún rostro familiar pero con todo el huma que producían los árboles quemados no podía ver casi nada. Entonces sentí como alguien me empujaba y me hacia caer al suelo. Gire todo el cuerpo justo antes de que un lengüetazo de fuego golpeara el suelo con todas sus fuerzas.

- Te estaba esperando, pensé que nunca vendrías- hablo Scarlett entonces comprendí que en mi visión ella se refería a mi y no a su hermana.

Prendí mis dos manos en fuego rojo y le lanceé un bola de este mientras me paraba con algo de dificultad. Scarlett la esquivo con facilidad y contraatacó con un lengüetazo de fuego que me golpeó el brazo he hizo que mi casaca negra se quemara y un intenso dolor se apoderara de mi brazo derecho.

- Porque? - le grite mientras con rapidez me quitaba la casaca y le lanzaba otra bola de fuego.
- Porque? Por que tu dejaste a David destrozado, a Jessie a punto de morir, a mi casa casi destruida, quieres que te de otra explicación!- grito ella llena de furia y prendió su otra mano en llamas. Ahora las dos tenían grandes látigos de fuego que comenzó a intercalarlos en forma de x mientras se acercaba a mi más letal que nunca. Di pasos hacia atrás, casi a trompicones llena de temor.
- Déjala en paz y métete con alguien de tu tamaño!- grito Jena mientras atacaba con todas sus fuerzas a Scarlett. Las dos se enzarzaron en una batalla cuerpo a cuerpo, sin fuego. Jena me miro fugazmente.- corre!- grito mientras otros venían a ayudar a la hija de su líder, no quise dejarla pero mi cuerpo comenzó a correr. Mi cabeza gritaba una y otra vez que fuera con Leo, que lo ayudara, que el era el único que estaba en verdadero peligro aquí.

Corrí nuevamente y comencé a buscar a Leo, entonces todo ocurrió tan rápido. A menos de 100 metros de mi Alicia protegía con su cuerpo a Leo que al parecer estaba muy herido y ni siquiera podía mantenerse de pie. Magnus frente a su hija la miraba con puro odio, prendió sus manos en llamas tan rojas como el infierno y en un abrir y cerrar de ojos las disparo directo al corazón de Alicia que cayó sin vida al suelo. Leo vio la escena horrorizado y con lagrimas en los ojos. Quise correr para ayudarlo pero alguien se interpuso en mi camino me tomo de la cintura con fuerza y me apresó entre sus brazos.

- Suéltame!- grite una y otra vez.
- Es su destino Ali, es su destino- decía una y otra vez mi opresor, Sebastian.
- Lo va a matar- dije y comencé a llorar al mismo tiempo que escuchaba el grito desgarrador de mi madre.
Gire la cabeza para verla y con terror vi la misma visión de horas antes, todo se estaba cumpliendo. El hombre con piel tostada, le daba una y otra vez golpes con el látigo de electro en el cuerpo, Fox gritaba de dolor. Entonces por ultima vez levante la vista por encima del hombro de Sebastian y mire a Leo que ahora me miraba solo a mi. Su rostro demostraba perplejidad y dolor, tanto dolor. Quise decirle algo mientras Magnus lo tomaba del cuello y lo levantaba del suelo pero no pude. Todo el dolor que sentía se transformo en odio reflejado a Sebastian, el destino de Leo no era morir, yo podía evitarlo. Prendí mis manos en fuego y abrase con todas mis fuerzas a Sebastian que grito de dolor y me soltó. Corrí hacia Leo mientras veía como las manos de Magnus se prendían en fuego. Pero todo fue inútil, en ese mismo instante Fox grito con todas fuerzas, una ráfaga de calor me hizo caer al suelo y encima mío cayó Sebastian, protegiéndome de esa ráfaga de calor tan intensa. No entendía nada ni pude ver más. Solo sentí como el cuerpo de Sebastian me protegía y como perdía al amor de mi vida.


Después de ese día. Todo cambio para siempre. Escapamos del bosque lo más rápido que pudimos, sin recoger cuerpos o ver a sobrevivientes, del 100% de personas que habían ido, entre hijos de Fleaur y aliados de Fox solo regresamos con vida un 20%. Valió la pena? No lo se, acabamos con Magnus y quien sabe con cuantos humanos pero perdimos a muchos valientes como Azazel, Alicia y hasta mi Leo. Lo que no me dijeron y tuve que enterarme meses después, cuando ya estaba completamente recuperada fue que me habían ocultado su verdadero plan. Fox, días antes de que yo despertara tuvo una visión en la cual veía claramente lo que sucedería en esa batalla. Los humanos nos ganarían por culpa de los Anastie, su entrometimiento y sus ganas de venganza contra Fox echarían todo a perder. Entonces Alicia tuvo que tomar la decisión más difícil de su vida, se sacrificaría. Ella decidió atacar a su padre, llamar todo su atención mientras Fox se preparaba para crear una onda expansiva de fuego tan fuerte y tan grande que acabaría con todas las personas que no tuvieron un traje especial. El mismo traje negro que tenia Leo aquella noche, lo tenían todos los aliados de Fox, incluyendo a los hijos de Fleaur, es así que Sebastian tuvo que protegerme con su cuerpo para que la onda no me matara a mi también.
Leo se había enterado de la decisión de su madre el mismo día que yo había pasado la noche con él, es así que ahora no me parece tan descabellada la petición que me hizo aquella noche. El sabia que si su madre no podía con Magnus el tendría que atacarlo y así fue. Todas las noches que pasa con migo eran su manera de despedirse de mi y el libro era como el legado que dejaría para que nadie lo olvidara.

Sebastian y mi madre tuvieron una conversación muy seria y reveladora con migo un día de abril. Mi madre con todo la paciencia que pudo me explico que tuvo que dejarme por que Magnus sabia que tendría una hija mujer y por ello mataría a todas la niñas divididas que encontrara en su camino. Fue por eso que trato de ocultarme en el mundo de los humanos como si fuera una más. Lo que Magnus no sabia es que mi madre no esperaba a solo una niña sino también a un varón, Sebastian. El muchacho tampoco fue criado por mi madre sino estuvo bajo la tutela de los hijos de Fleaur que le enseñaron a utilizar el fuego azul a la perfección. A los doce años decidió que quería conocerme y es así como mi madre le encomendó la tarea de observarme y protegerme.

Por otro lado, los Anastie habían coronado a una nueva líder. Scarlett había tomado el puesto después de que Magnus muriera en aquella batalla. De los humanos no se había vuelvo a saber más. Estoy al tanto que algunos aliados de Fox regresaron a ver si habían sobrevivientes pero lo que encontraron fue una imagen totalmente macabra y desconcertante. Todo en aquel bosque se hizo ceniza, cuerpos, vegetación, casas, todo estaba completamente destruido. Y a pesar de que no encontraron material que nos podía ayudar a encontrar pistas sobre más cedes humanas, estos no volvieron a atacar.

Ya han pasado casi dos año de todo lo sucedido y aun que Scarlett nos ha jurado la guerra, vivimos en paz, relativamente claro. Ahora mi hogar es alejado de Londres aun que todavía queda en Inglaterra, exactamente en Liverpool. Nos estamos alojando en la casa de Milos junto a su numerosa familia. Y si preguntan por David, no se nada de él desde hace mucho. Solo se que no participo en la guerra por su mano rota y por que lo deje algo chamuscado el día que escape, pero nada más se de él.

Hoy he decidido cumplir mi promesa y escribir sobre Leo. Ya tengo la capacidad para hablar sobre el sin resquebrajarme. Y ahora, que ya veo todo de una manera distinta y a pesar de que todos dijeron que Leo jamás me amo yo se, dentro de mi corazón que si lo hizo y que si murió fue por amor. Por todo eso le debo esto, para que nadie se olvide que él fue un gran hombre y que tenían un pensamiento muy herrado de él.


[…]


Con todo el barullo y el humo de la batalla Sofía no sabia ubicarse muy bien en el lugar y aun que su padre le había enseñado a la perfección como movilizarse en el bosque, todo esto le confundía. Ya había matado a unos cuantos por buscar a aquel muchacho pero aun no lo encontraba. La impaciencia comenzó a apoderarse del humor de Sofía y sin ningún reparo comenzó a golpear a todos los que se le atravesaban en su camino hasta que lo vio. Exhausto, aquel muchacho se escondía detrás de una mujer rubia. Sofía se hizo paso entre la gente que la atacaba tratando de no quitar ni un solo vistazo de aquel chico hasta que escucho el grito de la reconocida Fox. Observo a la mujer que luchaba con su padre y una sonrisa apareció en el rostro de la muchacha, su padre ya tenia ganada la lucha, Fox se veía tan desconcentrada que su padre la dañaba sin hacer un menor esfuerzo. Entonces tan solo ese minuto de desconcentración basto para ver que la mujer que protegía al muchacho yacía muerta y ahora el viejo líder de los Anastie lo tomaba del cuello. La furia hizo que las mejillas de la joven se tornaran rosáceas. Tomo su látigo de electro con fuerza y lo chasqueo en el suelo y tan solo golpeo a aquel viejo con la punta de su látigo antes de que todo se hiciera confuso. Una luz fuerte seguida de una oleada que quemaba la boto al suelo con fuerza. Se tapo el rostro con las mangas de su ropa anti-fuego pero ni eso le ayudo a soportar las oleadas de calor que venían una y otra vez. Después de unos minutos interminables sintió que ya todo estaba bajo control. Se incorporo con debilidad por que toda su espalda estaba algo quemada. Vio a su alrededor, al parecer había estado inconciente unos minutos por que todo era diferente. La oscuridad reinaba en aquel lugar y el fuego se había extinguido por completo.

- Sofía!, Sofía!- gritaba una voz conocida. La muchacha confundida y con un horrible zumbido en los oídos comenzó a buscar a su familia. Pronto aparecieron guardias de su padre y con ellos la menor de sus hermanas.
- Amelia- hablo Sofía, se quito la mascarilla del rostro y abraso a su hermana que tenia la cara llorosa. La muchacha que tan solo tenia 16 comenzó a llorar.- Que pasa?- le pregunto Sofía al ver que su hermana lloraba de esa manera tan desgarradora.
- La líder de los subversivos mato a papá con esa onda de fuego- hablo Alonzo, el mellizo de Amelia. Sofía se quedo petrificada por un instante, su semblante sombrío y sus ojos café sin lagrimas demostraron que el dolor que sentía por la perdida de su padre se estaba convirtiendo cada vez más en ira contra aquella mujer. Se alejo de su joven hermana y observo a toda la gente que se reunía en el lugar.
- Nuestros hermanos están bien?- pregunto con la voz distante a Alonzo
- Han sido llevados a casa pero están estables.- respondió su hermano. Sofía asintió con la cabeza meditando todo lo que había ocurrido.
- Busquen a sobrevivientes de nuestro bando, a todos aquellos que no lo sean, mátenlos sin reparo alguno. Apenas cumplan esa misión quiero que destruyan nuestra cede y conviertan en ceniza todos los cuerpos como Fox convirtió en ceniza a nuestro padre.

Los soldados como hormigas comenzaron a trabajar ante el mando de su líder temporal. Sofía observo a sus dos jóvenes hermanos y los abrazo con fuerza.

- Vayan a casa, saquen todo lo necesario e inicien la retirada. Recuerden no puede quedar nada que haga que ellos sigan nuestras pistas. Yo me quedare hasta que todo esto concluya- Amelia quiso replicar pero sabia que con su hermana no se podía. Alonzo se la llevó y apenas los dos desaparecieron junto a dos guardias Sofía comenzó a buscar entre los escombros a más sobrevivientes, olvidándose por completo de aquel muchacho. Después de unos minutos uno de los soldados la llamo con apuro.
- Este sigue vivo- dijo un soldado joven que tenia que hablar con su líder antes de hacer algo, en este caso matar a uno de los oponentes. Con algo de molestia Sofía se acerco a aquel soldado. El soldado empujo un cuerpo carbonizado con las manos dejando al descubierto debajo de este, un joven de cabellera rubia que ahora parecía plomiza por toda la ceniza que le había caído. Era el, aquel muchacho a quien Sofía le había salvado la vida tomando todo el poder de Magnus con su látigo antes de que este lo matara, aquel a quien tanto buscaba ella. Ahora estaba a sus pies, desfalleciente pero vivo.
- Lo quiero vivo- hablo ante el asombro de su subordinado
- Pero señorita Sof…
- Lo quiero vivo- repitió ella con voz autoritaria- y que no se hable más.

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Que les pareció el final de la primera parte? Espero que no las haya decepcionado y bueno solo quería decirles, gracias por los comentarios. Desde el siguiente capitulo se vienen grandes cambios, solo pido paciencia para conocer a los nuevos personajes, se darán cuenta que todo será un proceso de catarsis para el personaje principal :)

Lu!!


Pdt: ¿Quién creen que seria Sofía?

domingo, 10 de julio de 2011

Capitulo 15 - Fire Girl

Desperté sonriente, la noche anterior había sido simplemente perfecta, no había otra palabra para describirlo. Gire el cuerpo para abrasar a Leo pero no estaba. Me quede algo desconcertada, eso no era bueno. Me vestí rápido con una sensación extraña en el pecho, había hecho algo mal? Como un suspiro pase por todos los pasillos hasta llegar a mi habitación. Sin mucho animo descubrí que no estaba vacío.

- Donde estabas?- pregunto Sebastian. Estaba parado frente mío con los brazos cruzados y tenia una mirada sebera, poco usual en su rostro.
- A ti que te importa?- le pregunte molesta mientras trataba de buscar ropa en los armarios para no hacer contacto visual con él. Sebastian me impidió abrir la puerta de este y levanto con una de sus manos mi rostro para poder ver mis ojos. Se quedo así por un instante. Alguien tosió en la puerta e hizo que me sobresaltara.
- Interrumpo algo?- pregunto Leo mientras me alejaba de Sebastian con brusquedad.
- Claro que no, Sebastian ya se iba. – hable rápido y mire a Sebastian pero este no se movió.
- En verdad no me iba, pero…
- Pero te vas ahora- dije con brusquedad y Sebastian me miro algo desconcertado.
- Vale, tu ropa nueva esta allí- dijo mirando mi cama- y Fox te espera abajo. No tardes.
Leo lo miro con una sonrisa malvada mientras salía de la habitación y apenas lo hizo, Leo serró la puerta con pestillo. Me miro con una ligera sonrisa.
- Cuando fui a la habitación ya no estabas
- Desperté y no te vi, por eso vine aquí.
- Si…tuve que hablar con mi madre.
- Me hubieras despertado sabes?- dijo algo dolida- se siente feo, despertar y no encontrar a nadie.
Leo se acercó a mi y me acaricio ligeramente el rostro, mientras que con su otra mano me atraía a el por la cintura.
- Ya te acostumbraras- hablo. No entendí sus palabras pero no me dio mucho tiempo a reaccionar por que unió nuestros labios con vehemencia.
- Pasa algo?- le pregunte después de un rato- estas extraño desde ayer…
- Si, lo del libro una locura no? Si quieres no lo hagas.- hablo y me sonrío ligeramente. Negué con la cabeza.
- No Leo eso si que lo haré, me pareció un lindo gesto de tu parte. Pero me refiero a tu carácter, hay algo que te preocupa?- me miro por un instante, en sus ojos había preocupación pero parecía indeciso. – sabes que puedes contar con migo, en lo que sea.- lo alenté.
- Ali, te pasa algo con Sebastian?- pregunto de la nada. Lo mire extrañada.
- Pues claro que no, que cosas dices.
- No me mientas…
- e digo la verdad Leo, es solo un chico extraño que trata de inmiscuirse en mi vida.
- Esta bien te creo.
- Hay algo mas, verdad?- Leo me miro, me dio un beso en la frente y suspiro mientras me abrasaba con todas sus fuerzas.
- No, eso era lo único que me estaba preocupando - susurro pero yo sabia que era mentira, había algo mas en su voz, en la forma que me abrasaba. Ayer estaba algo distante y hoy era como si no quisiera alejarse de mi. No dije nada y lo abrase con mas fuerza.
Sebastian toco la puerta después de unos minutos rompiendo nuestra pequeña esfera de tranquilidad.
- Apura!- grito el
- Ya voy!- grite con su mismo tonito y me dirigí a recoger la ropa de la cama para meterme al baño y asearme. Al salir ya completamente vestida observe que Leo ya no estaba. Suspire ligeramente, ahora entendía que Leo no me diría cuando se iba o cuando venia. En la puerta me esperaba Sebastian con una mirada sebera y con una posición un poco tensa.
- Pasa algo?- le pregunte mientras caminaba delante de el.
- No me gusta que me hagan esperar- respondió con frialdad
- Nadie lo ha hecho, has esperado por que querías. Ahora donde esta mi madre?- las mejillas de Sebastian se sonrojaron de puro coraje pero no dijo nada. Me empujo ligeramente para tener la delantera como un niño pequeño que hacia carreras. En silencio me llevo hasta el despacho de Fox.
- Gracias- dije con cara de pocos amigos y entre mientras el cerraba la puerta.- Fox querías hablar con migo?- le pregunte a mi madre que estaba sentada detrás de una mesa llena de papeles. Me miro a los ojos con intensidad.
- Pasaste la noche con Leo- hablo con frialdad y sin nada de vergüenza. Me quede paralizada y mi rostro se ruborizo. Agache la cabeza sin poder mirar sus ojos y me quede callada.- no soy quien para decirte como llevar tu vida por que yo no estuve allí para formarte como persona. Solo te pido que te cuides.
- Y lo hice- mentí.- además yo quiero a Leo, no veo…
- Alicia hija mía aun te falta por conocer mucho de la vida.
- Conozco mas de la vida que tu!- le grite- yo fui la que casi vive en la calle lo recuerdas?!- dije furiosa.
- No me refiero a eso señorita- dijo ella y se paro de su asiento furiosa. Me quede en silencio y recordé que un día Sebastian me había pedido que no le levantara la voz a Fox, ahora entendía muy bien por que.- Leon es un muchacho muy inestable, lo único que le importa en la vida es su madre y ahora que la tiene ya no te necesita a ti.
- Mientes! El me quiere!- le grite sin importarme cual seria su reacción.
- Y te lo ha dicho últimamente?- pregunto con mas calma. Me quede en silencio.- solo por que has tenido una conexión con ese muchacho no significa que ese amor sea verdadero.
- No me importa, se lo que siento ahora por el y se que el me corresponde.
- Entonces adelante, pero tienes que entender que una madre siempre quiere lo mejor para su hija. – la mire con todo el rencor que tenia contenido por que dentro de mi corazón sabia que dejarme en casas ajenas no había sido lo mejor para mi.
- Lo tomare en cuenta.- dije con pura frialdad- hay algo mas?
- Si, no irás al encuentro con los humanos.
- Que?! pero eso es injusto! Ustedes me necesitan!
- Solo estorbarías eres muy frágil e inexperta- dijo molesta.
- Por el hecho que no te quiera hacer caso en mi relación con Leo no me puedes privar esto!- le grite con lagrimas en los ojos- yo también quiero luchar! Es mi derecho!!
- Entiéndeme- grito ella furiosa al instante que golpeaba la mesa con los puños. Me quede en un silencio perpetuo, asustada por esa actitud que me recordó a mis antiguos tutores- no quiero perderte otra vez, por favor, hazme caso.- me dijo mucho mas tranquila, la mire con puro rencor.
Me levante del asiento y salí de allí sin decirle nada. Talvez quería lo mejor para mi o solo era puro egoísmo, enojo, que se yo. Pero lo cierto es que yo iría de todas maneras, dijera lo que dijera Fox. Al salir encontré a Sebastian y a la famosa Alicia esperando en la puerta. Los dos me miraron con asombro.
- Tu debes de ser Alice- hablo con frialdad.
- Así es, es un gusto conocerte- respondí
- El gusto debería de ser mío- hablo ella con la misma frialdad y seriedad, sin decir nada mas entro al despacho de Fox. Entonces me pregunte donde estaba la mujer buena y gentil de las fotos, de todas las anécdotas que me había contado Leo y David.
- Te vas a quedar allí parada o vienes a desayunar?- pregunto Sebastian
- Donde esta Jena?- le pregunte y Sebastian suspiro al darse cuenta que mi cabeza estaba en otra parte.
- Esta entrenando pero te llevare a verla apenas desayunes
- ok

Desayune en silencio y al parecer Sebastian se dio cuenta de mi carácter por que no quiso comentar nada al respecto. Apenas acabe la comida que me habían dado acompañe en silencio a Sebastian. Llegamos al sótano, había ya mucho movimiento allí, la gente venia e iba de un lado a otro.

- Es necesario que hables con Jena?- pregunto Sebastian y yo asentí con la cabeza.- bueno entonces espera aquí.
- Gracias
Espere unos minutos y luego apareció Jena, me sonrío contenta y me abrazo.
- pasa algo?- me pregunto al ver que mi semblante estaba serio
- Podemos hablar en privado un minuto?- le pregunte al ver que Sebastian estaba detrás de ella.
- O claro, acompáñame a mi cuarto, ahora lo comparto con Azazel pero estoy segura que ella ya no esta.
Caminamos por los pasillos hasta llegar a la habitación que estaba al costado de la de Leo. Tan solo pensar eso me hizo ruborizar un poco pero no dije nada. Entramos a la habitación. Un cuarto igual de rustico que el de Leo solo que este tenia dos camas.
- Dime que pasa?
- Tu conoces muy bien a Leo, se que antes eran muy buenos amigos.
- Los mejores- afirmo ella
- Entonces que sucedió?
- Al principio cuando su mamá estaba con nosotros todo iba bien, es como si ella lo tranquilizara, lo pusiera en un punto medio.
- Y que paso luego?
- Ella desapareció y el se volvió muy extraño, estaba obsesionado con encontrarla, se volvió malo, mas de lo que era antes. Ya te dije que su madre era la que regulaba su humor.
- Y que le pasa ahora? Lo he notado tan raro.
- Has visto a su madre? Esta tan cambiada, la Alicia buena y gentil se ha ido, supongo que eso le esta chocando mucho a Leo.
- Ya veo…
- Pero a que viene todo esto Ali? Leo me contó todo lo que sucedió en la urbe pero no me dijo si ya estaban bien, ya se reconciliaron?
- Si.
- Entonces?
- Mi madre dice que lo que el siente por mi no se asemeja a lo que yo siento por el.- Jena frunció el seño y se quedo callada.
- No me digas que tu piensas lo mismo.
- Creo que tienes que ir con cuidado. A Leo le cuesta demostrar mucho lo que siente. No- se corrigió mientras negaba con la cabeza- el sabe demostrar su odio y rencor perfectamente pero no el amor que siente por los demás. Es como si tuviera una parte muy mala dentro de el que a veces no puede manejar, me entiendes?- pregunto y yo asentí con la cabeza al recordar la actitud de Leo, no solo lo que me hizo ayer sino también las anteriores veces.
- Hay otra cosa
- Y que es?
- No me dejaran ir a pelear- ella asintió con la cabeza como si lo estuviera meditando.
- Aun que creo que necesitamos todo el apoyo necesario, tu aun no estas preparada.
- Entiendo, si me lo dices tu, talvez cambie de opinión y me quede al margen.
- Créeme lo harás. Si Fox dice que no, es no y no vale replicar.
- Ya- dije con tristeza

Me despedí de Jena sin ánimos de nada por comprender que ella no me apoyaría y que lo que decía mi madre sobre Leo talvez era verdad. El humor lo tenia como de perro así que preferí dirigirme a mi habitación pero Sebastian me intersectó antes de que pudiera hacer algo mas.

- No estoy con ánimos Sebastian, si quieres decirme algo, dímelo luego- hable con la voz derrotada. Sebastian suspiro.
- Mira, se que se siente feo sentirse inútil, a mi me ha pasado. Pero no solo yendo a la guerra puedes aportar algo.- al decir eso Sebastian yo deje de caminar y lo mire a los ojos.
- A que te refieres?
- Puedes ver el futuro igual que Fox y yo pero, Fox esta evadiendo con todas sus fuerzas a Magnus para que este no pueda encontrarnos y por eso no puede ver su futuro, lo esta bloqueando mentalmente y yo no conozco tanto a Magnus como para poder ver lo que trama….pero tu si.
- No se ver el futuro, nadie me lo ha enseñado aun.
- Yo puedo hacerlo Ali, solo permíteme ayudarte- lo mire un tanto indecisa.
- Donde, como y cuando sera la batalla? Dime todo lo que planean y yo haré el mejor esfuerzo por aprender.
- Me gusta como piensas- hablo el con una sonrisa y me explico como seria todo.

Los hijos de Fleaur se aliaron a mi madre solo con la condición de poder vengar la muerte de mi padre y así matar a todos los Anastie que se les interpusieran en el camino. Fox acepto sin chistar por que de todos modos su objetivo eran los humanos y el grupo de Magnus solo estaría alli para empeorar las cosas. La lucha estaba programada para el siguiente viernes, cuando la luna llena diera en lo mas alto del cielo.
Atacarían sorpresivamente a los humanos, en la zona mas alejada de Londres donde una pequeña residencial cerrada y protegida les servia de cede central. Durante todas las noches que yo estuve inconciente varios grupos de reconocimiento fueron a la zona, pues si bien los humanos conocían muy bien sus bosques, el grupo de mi madre ya había puesto sus respectivas trampas por alli. Lo único que faltaba saber era que planeaba hacer Magnus y eso es lo que mas le preocupaba a Fox. Los Anastie podían ser muy poderosos cuando se planteaban acabar con alguien y en este caso mi madre era su mayor objetivo.

Después de toda la explicación de Sebastian tuve centrarme en mi propia misión y créanme cuando digo que no fue nada fácil. Concentrarme al máximo, dejar la mente en blanco y confiar fielmente en las palabras de Sebastian me sirvieron para que pudiera abrir mi mente y así pudieran venir las visiones con mayor facilidad. Durante todo el día practique sin ningún resultado, mi cuerpo se sentía exhausto y la cabeza me dolía horrores. Sebastian se dio cuenta de mi agotamiento, me hizo traer la cena a la cama y me dijo que eso era todo por hoy.

- Sebastian- dije antes de que se fuera.
- Que pasa?- pregunto
- Fox me tenia que decir esto hoy? Digo, ella quería que viera lo que planea Magnus?- me aventure a preguntar después de un rato
- No, ella no cree que puedas ayudarnos- hablo con seriedad.
Mi rostro se entristeció al entender que mi madre no tenia fe en mi, que solo creía que era una niña inexperta, un estorbo.
- Yo si. – Continuo Sebastian después de un segundo.
- Porque? Por que confías tanto en mi.
- Por que te conozco mas que todos en este lugar- contestó con una semi sonrisa y yo lo mire confundida.- te he observado tanto tiempo, por tu sueños, en York, en Bristol…- se encogió de hombros- no se, puede que tu no me conozcas pero yo si te conozco a ti.
- Vaya…-dije algo pensativa. Que mas podía decir? Darme cuenta que Sebastian era el único que en verdad me había observado desde tan pequeña era extraño, puede que no hubiera intervenido en mi vida pero el me observo desde York, desde que tenia 12 años y eso significaba mucho para mi aun que también debía admitir que me daba un poco de temor.
- Ali….lo has hecho muy bien hoy- hablo contento Sebastian después de unos minutos de silencio aun que yo realmente me sentía frustrada.
- Si no he progresado nada- me lamente, tratando de olvidar lo que me había dicho minutos antes.
- Yo intente hacer lo que tu has logrado hoy en meses, créeme eres buena.
- Y que he logrado?- pregunte mientras el estaba a punto de salir de la habitación.
- Abrir tu mente y confiar en tu entrenador- respondió y salio de la habitación.

Era cierto? Ahora confiaba en Sebastian? Decidí no pensar mas sobre el tema y priorizar a mi cena que por cierto estaba muy buena o talvez me daba igual por que no había comido ni un solo bocado desde que inicie la practica. No se ni que hora era cuando termine de comer solo tenia una cosa en mente “dormir” serré los ojos totalmente cansada y me deje llevar por el sueño. No se cuanto dormí pero un movimiento en mi puerta me hizo dar cuenta que ya no estaba sola en la habitación. Ligeramente y sin hacer movimiento alguno prendí una pequeña flama entre mis dedos.

- Tranquila soy yo- susurro Leo y se metió a mi cama, apagando la flama de mi mano con la suya y entrelazando nuestros dedos mientras rozaba mi rostro ligeramente.
- Hola Leo- dije aun con los ojos serrados, tenia mucho sueño.
- Despierta…
- No quiero estoy exhausta- dije y lo abrase ligeramente acurrucándome en su pecho.
- Sebastian te dejo exhausta?- pregunto algo molesto.
- No pienses mal, me ha estado enseñando…

El sueño me venció y me quede dormida con el calor corporal de Leo. Abrazada a el me sentía segura, dijeran lo que dijeran si Leo venia aquí a pasar la noche con migo era por que le importaba, por que él me quería.

Una habitación oscura y muy caliente me demostraba que ya no estaba en casa de Fox. Una flama roja y débil se prendió en una de las esquinas. Camine hacia el, reconocía el color de esa flama aun que no sabia de quien era exactamente.

- Lo he visto- hablo la voz gutural de Scarlett- ellos podrán bloquearte a ti pero no a mi padre.- hablo y en ese instante supe de quien provenía aquella flama. Era de Magnus, ahora lo podía ver con claridad, estaba sentado en un gran trono y Scarlett estaba arrodillada a sus pies con un gran vestido blanco.
- Que has visto hija mía?- pregunto la voz de Magnus
- Atacaran a la luna llena.
- Quienes?
- El grupo de Fox.
- Solo ellos?
- Hasta donde he podido ver, si.
- Perfecto, dile a las tropas que se preparen partiremos mañana mismo para esperarlos en la zona del combate.
- Padre quiero hacer una petición especial- hablo Scarlett mucho mas sumisa que antes.
- Y cual es?
- Permíteme matar a Alicia.- hablo con una sonrisa macabra

Al decirlo sentí como una fuerza me jalaba fuera de esa habitación y me traía nuevamente a mi habitación. Me hubiera gustado escuchar mas, saber como planeaban matar a la madre de Leo pero no pude. Desperté agitada, sentía como mi cuerpo estaba empapado de un sudor frío y que las manos me ardían ligeramente. Abrí sobresaltada los ojos y observe con asombro como mis sabanas se había prendido ligeramente en fuego. Las apague rápidamente y observe a Leo en sima de mi. Sus ojos estaban abiertos llenos de asombro y sus manos apresaban mis muñecas como si hubiera estado forcejeando o algo así.

- Te encuentras bien?- pregunto
- si- respondí algo agitada y el me soltó débilmente.- tengo que hablar con mi madre, acabo de tener una visión.

Después de aquella noche los días pasaron volando. Cada noche en la que dormía con Leo, venían visiones una tras otra pero estas ahora eran sin sentido. Fuego por todas partes, gente gritando. Eran pesadillas tormentosas en donde no veía rostros solo cuerpos quemados. Todas la noches despertaba igual, agitada y con las manos prendidas en llamas. Leo para mi buena suerte siempre estaba allí, protegiéndome a pesar de que Sebastian se había opuesto al principio luego comprendió de que esta era la mejor manera en la que no quemara toda la casa mientras dormía.

El gran día llego, desde la mañana todos se alistaron para la gran batalla, habían muchas más personas en casa de las que me pudiera imaginar. Amigos de Fox de muchos lugar llegaron para ayudarla pero yo preferí mantenerme al margen. Mi cuerpo estaba sumamente cansado, mi rostro demostraba prominentes ojeras y mi carácter no era el mejor.

- Quiero que te cuides- le dije a Leo mientras lo abrazaba con todas mis fuerzas. El ya estaba con un traje de lucha color negro y me abrazaba con la misma intensidad.
- Lo haré, ya veras que será pan comido- hablo con una ligera sonrisa y me beso la frente. Trate de sonreírle pero en vez de una sonrisa salio una mueca, yo sabia muy bien que este encuentro no seria cosa fácil y me preocupaba mucho la seguridad de las personas que quería sobre todo la de Leo.- Será mejor que duermas, ya veras que mañana cuando despiertes ya estaremos de regreso.
- Crees que dormiré sabiendo donde están ustedes?- Leo se encogió de hombros entendiendo que no podría dormir. Me abrazo con mucha mas fuerza que antes y supe que era momento de decirle lo que hace tanto tiempo me estaba guardando- Te amo- dije con la voz firme y me aleje de Leo ligeramente para ver su expresión. El estaba serio, no podía leer los sentimientos que decían sus ojos. Unió nuestros labios en un beso extraño y el sonido de que la puerta se abría nos separo.
- Adiós- hablo Leo, me acaricio el rostro ligeramente y salio de la habitación mientras Fox entraba.
La mire con frialdad por que nuestra relación no había vuelta a ser la de antes desde el día de la pelea. Sin decirme nada me abrazo con mucha fuerza.
- Te amo mas que a mi vida hija mía y quiero que estés bien. Por favor entiéndeme.
- Te entiendo Fox- dije y le devolví el abrazo- cuídate mucho. Quiero que regreses bien para poder vivir todo eso que no pudimos antes. – mi madre me sonrío ligeramente y me dio un beso en la frente.

Después de ella Charlie y Jena vinieron a la habitación, mentiría si digo que en esta despedida no llore a mares, ellos eran la familia que nunca había tenido y ahora se estaban alejando de mi. Prometieron con voz firme que regresarían y les creí con todo mi ser, en verdad quería que eso fuera cierto. Cuando ya estaban a punto de irse todos, Sebastian apareció en mi habitación. Sin decirme nada me abraso sorpresivamente. Nos quedamos en silencio, un silencio que valía mas que mil palabras. Aun no entendía aun lo que sentía por este chico, lo único que tenia en claro es que teníamos un lazo que nos unía, extraño pero fuerte.

- Cuando regrese te contare muchas cosas que aun no te he dicho de mi, vale?- pregunto con una ligera sonrisa que me recordó al Sebastian que conocí hace ya algún tiempo en esa discoteca.
- Vale- dije con la misma sonrisa.

La noche cayó mas fría que nunca. Me metí a la cama y prendí el televisor aun que mi mente estaba en la batalla. En la casa solo se habían quedado unos cuantos, dos mujeres embarazadas que por cuidar a sus bebes no podían hacer fuego control y 4 niños divididos como yo que aun no sabían utilizar muy bien su fuego. Las horas pasaban lentamente y aun la luna no estaba en lo mas alto del cielo. Serré los ojos tratando de concentrarme lo mas que podía para visualizar algo más que me dejara un poco tranquila y para mi sorpresa llegaron las visiones más rápido de lo que imaginaba.

Era como las antiguas veces, un caos se cernía en el bosque que ahora se incendiaba. Escuche a mi madre gritar por un costado, dirigí mi mirada hacia ella y vi como luchaba a muerte con un hombre con la piel tostada, este le llevaba la delantera, haciendo que mi madre gritara de dolor cada vez que el látigo de electro chocaba contra su cuerpo. Trate de buscar con la mirada desesperada a Leo, entonces lo observe. Su rostro demostraba puro dolor, Magnus lo sostenía del cuello con todas sus fuerza levantándolo del suelo, Leo ya no oponía resistencia es como si toda su fuerza se hubiera ido, lo mas raro es que solo miraba un punto, justo donde estaba yo. Asustada y llena de horror corrí para ayudarlo pero ya era muy tarde, Magnus encendió sus manos en llamas y Leo grito una vez mas antes de morir en las manos de su abuelo.

Abrí los ojos desespera, las lagrimas comenzaron a caer por mi rostro sin control. Leo moriría hoy.

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Espero que el capitulo les haya gustado, trate de resumirlo ^^ por que estoy ansiosa de que lean la gran batalla. Apenas termine de escribir ese capitulo tratare de publicarlo, solo les pido una cosa: COMENTEN! Así sabre que me sigue la ilación la mayoría de ustedes. Si quieren que publique menos seguido me avisan, talvez algunas ya estaban acostumbradas a leer una vez por semana, no se, puede ser no?

Lu!!


Pdt: ahora que estoy de vacaciones y por el momento tengo mas tiempo me encantaría que me pasaran sus blog para que pueda seguirlas también :)

jueves, 7 de julio de 2011

Capitulo 14 - Fire Girl

- A donde crees que vas Ali?- pregunto una voz muy familiar. Gire la cabeza y vi a David convaleciente.- te busque por todos lados, quise….
- Lo que me faltaba!- dijo furioso Sebastian que ya tenia en hombros a Leo y estaba a unos paso de mi.
Desde de ese instante todo paso muy lento, vi en cámara lenta que Sebastian soltaba a Leo para dejar esta vez inconciente a David, sus manos ya se prendían en ligeras llamas azules. No podía permitirlo. Luego vi el rostro de puro asombro de David, tan indefenso y confuso por lo que pasaba. Puse una de mis manos en el pecho de Sebastian que ya se disponía atacar y lo pare en seco.
- Que pasa aquí!?- pregunto David tratando de captar lo que sucedía pero por su posición de ataque ya me estaba dando cuenta de que el ya lo suponía
- Llévatelo, te seguiré en unos segundos.
- No seas idiota Alice- susurro Sebastian
- Hazlo!- dije furiosa y tratando de no gritar- te veo en el reloj.

Sebastian bufo molesto pero desapareció como una exhalación junto al inconciente de Leo. Observe a David que venia corriendo hacia mi, prendí mi mano en fuego azul y David freno de improvisto, mirando horrorizado mi flama.

- Esta soy de verdad David, una hija Fleaur también.- hable con tristeza pero la mirada seria.
- No…Ali podemos solucionarlo. Todo se puede solucionar si hablamos con Magnus, el entenderá…..- dijo algo dubitativo mientras me tendía su mano buena.
- No!!- grite furiosa- esta soy yo, una dividida que regresara con su madre y no podrás hacer nada para detenerme!!!
- Ali…
- Lo lamento.- dije y cree una barrera de fuego azul tan grande entre nosotros dos que seria muy difícil que la sobrepasara.
Corrí tras Sebastian mientras escuchaba el grito desesperado de David detrás de la barrera pidiendo que regresara, pero ya no había nada que hacer, había terminado cualquier relación con el a consecuencia de esto. Corrí lo más rápido que pude por los tejados, no me importaba saltar con desesperación de un lado a otro, solo quería llegar lo más rápido posible al reloj para estar con Sebastian y Leo. Tarde me di cuenta que tenia compañía no deseada. David no había venido solo sino con guardias que ya corrían detrás de mi o talvez los había alertado al prender tan grande muralla azul en el tejado
- Alicia para!- gritaron varias personas a la vez y como no lo hice, comenzaron a lanzar bolas de fuego rojo. Esquive algunas y otras rasaron mis brazos y piernas causándome un dolor intenso. Me faltaba ya tan poco pero una bola de fuego me impacto directamente a la espalda haciendo que cayera de cara y llena de dolor. Gire rápidamente para pararme con cuidado pero apenas lo hice Jessie se abalanzó sobre mi. Me tomo de sorpresa, apreso mi cuerpo con el suyo y con sus manos prendidas en fuego tomo mis muñecas. Grite llena de dolor.
- Devuélveme a Leo- grito llena de furia.- vi que ese asqueroso diablo azul se lo llevo, devuélvemelo!!!- grito nuevamente y su flama aumento de intensidad haciendo que sintiera mucho mas dolor. Sentí que el tiempo se me acababa por que estaba segura que en el techo habían mas como Jessie y si llegaban hasta mi no habría escapatoria. Me concentré a pesar de el dolor, hice que toda mi furia contenida saliera con forma de lo que le haría mas daño a Jessie. Mis manos y brazos se prendieron en fuego azul con tanta violencia que Jessie no se lo espero. Me miro sorprendida y quiso retroceder pero fui yo esta vez la que tomo sus muñecas e hice que girara. Con ella debajo mío la observe por ultima vez con todo el odio que tenia contenido, por su culpa había sido tan infeliz todos estos meses y ya no aguantaría más, pagaría todo lo que me hizo sufrir.
- El jamás regresara a ti bruja!- grite y le ajuste a un más las manos. Jessie grito de dolor mientras se retorcía pero yo no la soltaría hasta que muriera, la quemaría viva. Escuche que llegaba más gente y me comenzaban a bombardear con fuego rojo pero no importo, solo interesaba que ella muriera, era como si el fuego azul estuviera cargado de rencor y sirviera como un imán que no me dejaba soltar a Jessie. Sentí una ráfaga fuerte y una luz azul intensa se vio detrás de mi seguida de un calor infernal.
- Alice créeme no quieres hacer esto.- hablo Sebastian mientras me hacia reaccionar. Me tomo de la cintura y me alejo de Jessie que me miraba asustada. – Larguémonos de aquí…- hablo mientras tomaba mi mano y escapábamos de allí. No tuve tiempo de ver lo que ocurría arriba, en un segundo ya estábamos abajo y Sebastian me metía a trompicones a una furgoneta azul. Sebastian acelero con todas sus fuerza, apenas lo hizo regrese a mi verdadero yo, sentí el dolor punzante en mis muñecas y en el cuerpo en general, observe la parte trasera, para descubrir con alivio que Leo estaba echado, inconciente pero con nosotros.
- Pero que estabas pensando casi la matas!- grito furioso Sebastian
- Eso es lo que quería- dije sin nada de ganas. Las fuerzas me estaban abandonando al igual que las ganas de replicar lo que me diría Sebastian.
- Es por que no sabes canalizar tu fuego azul, nunca, pero nunca más lo hagas me oíste!- se que grito pero yo solo escuche una voz lejana.
- Aja…
- Ali…Ali…
Quería responderle, en verdad quería, pero ya no tenia fuerzas para nada.


El cuerpo no me respondía. No se cuento tiempo estuve en este estado, ni siquiera sabia donde estaba. Solo recuerdo que en aquellos pequeños instantes en los que podía abrir los ojos ligeramente o por lo menos regresar a un estado algo consiente escuchaba a gente alrededor de mi. En algún momento abrí los ojos ligeramente y vi a Fox junto a Sebastian. Sebastian estaba apoyado la cabeza cerca a mis piernas, parecía desesperado, Fox le acariciaba la espalda con ternura mientras lloraba en silencio. Que relación tenia él con mi madre? Ideas extrañas y retorcidas pasaron por mi mente. Eran pesadillas horribles en las que mi madre tenia una relación amorosa con Sebastian. En otro momento sentí como alguien me tocaba la mano, no pude abrir los ojos pero si pude oírla.

- Eres fuerte, puedes despertar, por favor Ali, despierta por favor- dijo Jena. Yo gritaba que estaba viva, que quería estar a su lado despierta pero no podía, la boca no se me movía, no podía hacerlo.
En ningún momento vi o sentí el calor de Leo y eso hizo que mi animo cayera en picada hasta que entrara en una profunda depresión. Me sentía tan vulnerable y sola, solo quería que esto terminara pronto pero ya me estaba preguntando si algún día lo haría.

Un día escuche llorar a mi madre, lloraba desconsoladamente mientras tocaba mi mano. Se acercó a mi y acaricio ligeramente mi mejilla.
- Jamás debí dejarte sola…eres tan frágil- sollozó- es solo…es solo que Magnus había descubierto que nacería una niña. Tenia que protegerlos a los dos y no pude....
Me destrozaba escucharla así. Esta bien, no conozco mucho tiempo a mi madre pero todo el cariño que me ha demostrado me hace creer que en verdad le importo. Pedí una y otra vez con todas mis fuerzas que mi cuerpo reaccionara para que así pudiera evitar que mi madre siguiera llorando. Mis suplicas cobraron efecto. Comencé a sentir nuevamente dolor, un dolor fuerte en mis muñecas, espalda, piernas y brazos. Todo mi cuerpo me dolía y eso me decía que estaba despertando del adormecimiento. Buen síntoma aun que muy doloroso. Todo el tiempo que estaba conciente trataba de mandar impulsos a mis brazos y piernas para que se movieran hasta que mi mi mano apreto ligeramente la de Fox.

- Ali hija mía estas despertando?- me pregunto Fox- tu puedes, regresa a mi, tu puedes- decía una y otra vez.

Llego un momento en el que la fuerza regreso a mi, abrí los ojos con cuidado y observe a mi alrededor. Era una habitación pequeñita pero acogedora de color naranja, escuche un pip que antes no había percibido y vi que mis brazos estaban conectados a maquinas y que no podía hablar por el tuvo que tenia en la boca. Mire algo desesperada a mi madre que tomaba mis manos y que sonreía de oreja a oreja al darse cuenta que estaba viva y que había despertado por fin.

- Tranquila cariño, tranquila. Tienes un respirador conectado a la boca, no puedes hablar- dijo Fox y yo asentí con la cabeza ligeramente. Me sonrío llena de amor y me dio un beso en la frente.- Sebastian! Sebastian!- grito Fox y rápidamente vino un Sebastian a quien no reconocí a primera vista, tenia grandes ojeras y se veía muy pálido.
- Gracias al cielo, estas viva!- dijo contento y salio rápidamente.
- Ira a buscar a Milos, el es doctor- hablo mi madre con suma paciencia y yo simplemente me limite a asentí con los ojos. Mire mis muñecas, tenia vendas en ellas pero a pesar de eso aun se podía ver una mancha roja alrededor. Fox se dio cuenta de lo que me preguntaba desde hace ya mucho tiempo. Porque me paso esto a mi? Que fue lo que ocasionó que entrara en este estado de inconciencia?
- Tenias heridas muy grabes y habías perdido mucha sangre Ali. Tu espalda…era una herida abierta igual que muchos lugares en tus brazos y tus piernas. - Fruncí el seño confundida por que estaba segura que yo solo había sentido roses.
- Talvez no sentiste el dolor por que estabas muy concentrada en tu fuego azul. Sebastian dice que cuando produce gran cantidad de fuego eso inhibe su dolor, quizás eso fue lo que te paso.
- Sebastian dice que des..des…perto o ya veo que si!- hablo animado Milos con una sonrisa.
Verlo otra vez fue muy extraño por que ahora sabia que ese había sido el mismo rostro de mi padre además que el me había dado un susto de infarto al matar a mis antiguos tutores sin embargo lo que más me impresionaba era su rostro. Como Fox podía vivir con la viva imagen del amor de su vida ya muerto?
- Ahora Alice, esto te va doler un poco pero será necesario para que puedas respirar y hablar normal. Lista?- pregunto y yo asentí con los ojos mientras Milos sacaba el tubo de mi traquea. Dolió? Pues claro que dolió pero fue soportable. Tosi mucho y me dieron ganas de vomitar mil veces pero me contuve hasta que salio del todo.
- Como te sientes?- pregunto Sebastian
- Mejor- dije con la voz rasposa, me dolía la garganta mucho. Sebastian suspiro y me sonrío ligeramente.- iré a contarles a Jena y Azazel, estoy seguro que se alegraran.
- Y Charlie?
- No esta aquí por ahora, pero esta bien- dijo mamá
- Leo….
- No creo que deberíamos hablar de él por ahora, ya habrá tiempo de sobra- hablo mi madre y apretó mi mano con delicadeza.- ahora estas con nosotros.

Después de eso me pusieron al tanto de todo lo que había ocurrido. Había estado inconciente por más de una semana. No había entrado en como por poquito pero si había estado a punto de morir. Gracias a una conversación solo con Jena me entere de que la urbe no había sufrido muchos daños a pesar de todo el fuego azul que cree allí antes de escapar. Jena no sabia nada de David ni de Jessie, solo esperaba que estuvieran bien al igual que yo. Charlie había ido en busca de Alicia, la madre de Leo hasta Rusia y ya estaban regresando junto a un grupo de 3 híbridos como yo y otro grupo numeroso de nuevos reclutas tanto hijos de Fleaur como Anastie. Solo una semana de ausencia y ya me enteraba que todos se preparaban para la guerra que se daría en la residencial muy pronto. Jena entrenaba a algunos reclutas en el sótano para que pudieran defenderse de los humanos en unas habitaciones con paredes de acero, especiales para la practica.

- Jena ya pasaron casi dos días y nadie me ha hablado de Leo, que pasa con él.
- Después de cuatro días encerrado acepto hablar con Fox y ella le explico todo.
- Me perdono?- pregunte y Jena suspiro con algo de pesar.
- Lo siento Ali, Leo es muy resentido y cabezotas. No te a perdonado y menos a Sebastian. Para siempre fuera de casa, solo viene a dormir y la única razón por la que no se va con Magnus es por que su madre hablo con el por teléfono he hizo que racionará un poquito. Solo la espera a ella y pues no se lo que hará después pero no creo que sea algo bueno.
- No vino a visitarme verdad?- pregunte y Jena negó con la cabeza.
- Lo lamento en verdad pero no.
- Esta bien.

Ya habían pasado dos días más, Charlie había llegado con los demás, yo seguía en cama y hasta ahora los único que me visitaban con frecuencia eran Sebastian (no tengo ni idea de por que), Fox (con la que tenia una relación cada vez más estrecha), Jena y Charlie. Ni la famosa Alicia, Azazel o Leo. Decidí que si él no vendría yo iría a aclarar las cosas. Mis heridas comenzaron a sanar poco a poco y comencé a sentir tanta fuerza como antes, ya caminaba con normalidad así que un día cuando ya todo estaba en silencio me dirigí por los pasillos en busca de Leo. Entre cuarto por cuarto pero no lo encontré así que entre al sótano y descubrí que era mucho más grande que la casa, tenia unos pasillos largos que talvez eran sótanos de las otras cosas continuas. Después de buscar en algunos cuartos, encontré la habitación de Leo. Dormía en una cama provisoria, tenia el pecho descubierto, con un buzo color azul en la parte baja. Estaba echado de panza así que no me preocupe en que me viera. Entre a su habitación con sigilo y cerré la puerta con seguro. Me acerqué a él y me arrodilla hasta quedar a su altura.

- Leo- dije en un susurro pero solo eso basto para que el girara hacia mi con asombro.
- Que haces aquí?- pregunto con hostilidad.
- Vine a hablar con tigo ya que tu no vas- dije mientras me paraba, el se sentó en la cama.
- No tengo nada que hablar con tigo Alicia así que mejor vete- hablo el con frialdad y me mostró con la mano la puerta.
- No, no me iré Leo. Cometí un error debí de decirte pero…
- Debiste confiar en mi y no lo hiciste. Ese es el gran problema.
- Leo…por favor entiéndelo, mi madre.
- Sabes lo que me revienta?- me corto y no espero una respuesta- que solo la hayas conocido menos de una hora y ya confiaras en ella como para traicionarme.
- Leo.
- A mi que me conocías más de 6 meses. Teníamos una relación especial, única, creí que confiabas en mi pero al primer contacto con tu madre me dejaste de lado. Sabes por que? por que eres egoísta, si eso eres…- dijo furioso y me reto con la mirada. Las lagrimas comenzaron a correr por mis ojos, no sabia que decir por que el tenia toda la razón.
- Solo vine a disculparme- dije con la voz entre cortada y débil- en verdad lo lamento, tu también eres muy importante para mi.- hable y me dirigí a la puerta.
- Te importo?- pregunto cuando ya estaba a punto de salir
- Si, mucho- dije y sentí como Leo se acercaba a mi.
- Demuéstralo- hablo casi en un sonido gutural cargado de pasión, pero también rencor y dolor. Voltee a verlo y me di cuenta que estaba muy , pero muy cerca de mi. Tomo mi cintura y me atrajo hacia el con brusquedad.- demuéstralo!- Insistió.
- Ok- dije algo temerosa. Prendí mi mano en fuego que hizo que mis heridas ardieran un poco pero no importó. Con mucho cuidado se la pase por el rostro.- me importas tanto que puedo hacer esto.- dije y prendí mi otra mano con fuego azul y también le rose el rostro. – y esto – dije y lo empuje hacia la cama. Cayó con migo encima suyo. Una sonrisa algo perversa se mostraba en su rostro.
- Yo ya no confío en ti- dijo honestamente y con malicia en la voz mientras tomaba un poco de fuego de mis manos en las suya y lo ponía directamente en mi espalda cosa que hizo que ardiera y gimiera ligeramente.
- Basta, me haces daño.
- Así es como me hiciste sentir tú ese día pero sabes que…
- Que?
- Puede hacerme sentir mucho, pero mucho mejor- dijo y me volteo con rapidez. Yo estaba ahora debajo de el , había apagado el fuego de mis manos para no quemar la cama y Leo se acercaba cada vez mas a mi. – te digo un secreto…
- Cual?- pregunte mientras respiraba entrecortadamente.
- Leí tu diario, todo lo que escribías sobre mi….tienes potencial.- dijo y sonrío con arrogancia.
- Eso no se hace Leo, era personal!- replique ruborizada y molesta recordando todo lo que había escrito sobre el.
- Importa?- pregunto y me sonrío ligeramente.- Yo creo que no después de lo que hiciste.- lo fulmine con la mirada pero no dije nada.
- Entonces ahora estamos pagados?- pregunte con esperanzas
- Solo una cosa más- hablo y beso ligeramente mi cuello.
- Lo que quieras?
- Prométeme que escribirás una historia sobre nosotros, sobre mi….
- Hablas enserio?- pregunte con el seño fruncido.
- Si, cuando termine todo esto claro…Lo harás por mi?- pregunto y su mirada se hizo mas tierna, como un perrito que esperaba su hueso.
- Si eso es lo que quieres lo haré. Aun que no le encuentro sentido.
- No importa por que será personal, me entiendes?- pregunto y rozó mis labios al mismo tiempo que me ruborizaba, solo para ti y para mi.- asentí con la cabeza- Fabuloso entonces iniciemos con nuestras experiencias interesantes- hablo y me beso con un beso tan apasionado que se me fue el aire de los pulmones. Me deje llevar, ahora solo el existía. Ya no importaba su excéntrica petición o que no me hubiera visitado, que su carácter estuviera tan extraño. Y que aun tuviera dudas sobre si estar con él me haría bien. Ya no importaba nada.
- Por cierto Ali…- hablo mientras le daba ligeros besos a mi cuello. - Te visite cada madrugada, para que nadie pudiera verme.- concluyo y eso basto para saber que estaba preparada para él.

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Y llegaron las vacaciones, por fin!! Tratare de publicar más seguido, lo prometo.
Para las interesadas en la historia de Ronia, ella me ha dicho que se comunicara con ustedes pronto.