domingo, 12 de junio de 2011

Capitulo 10 - Fire girl

Y desde aquel día todo cambio para siempre. Ya no volví a soñar nuevamente con aquel muchacho y aun que trataba de comunicarme con el era muy difícil si una no sabia cual era su nombre o como era. Tampoco tuve más visiones o por lo menos no sabia como diferenciarlas de un sueño normal ya que no volvieron a ser tan intensas como antes. Los entrenamientos eran arduos y excesivos. Tenia que aprender en meses lo que los hijos de Fleaur y Anastie habían dominado en años y eso no era todo, además de entrenar tenia que dominar el arte de la lucha junto a Leo lo cual no fue tarea fácil. En primer lugar, siempre tenia que estar David o Jessie, al parecer Magnus se divertía con la idea de que Leo y yo nos atraíamos pero por alguna extraña razón no estábamos juntos, por que, cabe recalcar que Magnus jamás se enteró de la verdadera razón de nuestro alejamiento. En segundo lugar estaba la estúpida de Jessie que cada vez era más cariñosa con el y yo simplemente no podía hacer nada al respecto. De por si ninguna de las dos nos llevábamos bien, yo tenia ese repele a las chicas como ella, muy alegres, chillonas y sobre todo melosas y ella tenia un repele a las chicas como yo, siempre desganadas y malhumoradas por lo menos en frente de ellos dos. Y en ultimo lugar esta el hecho de que Leo y yo nos habíamos tomado nuestra actuación muy en serio, talvez demasiado. Leo evitaba mirarme a los ojos, era sarcástico, cortante y muy maleducado con migo, cada vez que podía besaba a Jessie y le demostraba todo su amor, lo cual dolía tanto como un puñal directo en el corazón solo que esto no me mataba de una sola sino que prolongaba mi agonía.

Han pasado un meses y por ordenes de Charlie no hay ni un solo instante que pueda estar sola en presencia de Leo. Ósea, fuera del entrenamiento donde esta David o Jessie, tengo que caminar con Jena o con Charlie pero jamás sola. Después de todo ellos saben que mi control no es muy bueno y seria muy probable que si me encuentro a Leo solo, le hablaría mas de la cuenta y todo nuestro plan se iría al cacho….

Han pasado dos meses y he conseguido mi libertad parcial, digo que es parcial por que hoy me he cambiado de cuarto y si, aun no puedo salir a la superficie pero es un gran paso considerando que ya no podía soportar estar con Scarlett y que Magnus ya tiene la suficiente confianza en mi como para dejarme elegir a mi nueva compañera que claro esta es Jena. Al principio en verdad creí que era dulce y buena muchacha pero ahora me doy cuenta que es todo lo contrario, bueno, se puede decir que es buena con migo solo si esta de buen humor y hasta es dulce de vez en cuando pero si que es muy ruda la mayoría del tiempo y tiene mucha fuerza además de ser una mala influencia que de alguna manera me hacer recordar la antigua yo. Talvez, es la primera persona en la que confío plenamente, por ser tan parecida a mi, jamás nos hemos mentido, nunca, por que con ella no tengo vergüenza de demostrarme como soy y ella no tiene miedo de demostrarme su lado sensible como cuando me contó que lo que mas le dolía es que al nacer su madre murió por ella o que le teme tremendamente a convertirse en una chica como Scarlett y Jessie.
En fin, se puede decir que es la primera persona a la que considero una hermana del alma.

- Es la prueba final querida- hablo entre bromas.
- No bromees con esto Jena, sino funciona puedo dejarte una fea cicatriz.- hable y me senté en la cama junto a ella.
- Yo también podría dejarte una cicatriz…- dijo con una sonrisa algo torcida
- Y por eso no me estoy riendo!- grite con un tonito fingido de molestia.
- Lista? Querida miedosa?- pregunto con una sonrisa amplia.
- Lista y no soy miedosa- hable con cara de pocos amigos.
Prendimos las dos nuestras flamas, ella con su encendedor azul y yo con solo mis dedos. Suspiramos y cerramos los ojos con fuerza mientras nuestras manos se acercaban poco a poco. Toque su palma extendida y el fuego no me quemo, así que abrí rápidamente los ojos.
- Te quema mi flama?- le pregunte después de un segundo en el que veía como nuestras manos y flamas estaban perfectamente sincronizadas.
- Tu crees que si me quemara estaría así?- pregunto ella y ajusto mas mi mano. Las dos nos miramos y comenzamos a reír al unísono.
- Ahora si se puede decir que somos hermanas del alma- hable con una sonrisa
- Eso me encanta- dijo ella y me abraso con cariño.

Ya pasaron tres meses. La urbe últimamente a tenido mucho movimiento, los soldados vienen y van de un lado para otro. La guerra se ha hecho mas evidente ahora pero lamentablemente aun no tienen la suficiente confianza para compartir con migo lo que sucede. De vez en cuando Charlie me cuenta cosas, como que han encontrado a mas niños muertos tanto hijos de Fleaur como Anastie el problema es que nadie sabe quienes son los asesinos, los únicos que talvez los vieron ya están muertos por que cabe recalcar que nuestros asesinos no dejan huella alguna y ya vete tu a saber con que nos matan para no dejar ni rastro.
David a estado cada vez mas cercano a mi, me ha llegado a contar cosas muy intimas, como la relación poco amical que lleva con su padre que por cierto hasta ahora no conozco por que trabajo actualmente en la sede de Moscú y cuanto extraña a la madre de Leo, ya que la quería tanto como a su madre aun que eso sea un secreto . Es extraño pero me gusta su compañía, no quiero que esto se confunda como un romance por que no estoy preparara para eso, no siento nada aun…pero me gusta tener a David como amigo aun que no pueda confiar tanto en él como en verdad quisiera hacerlo.
A pesar de todos mis intentos de mantener una amistad fuera de relaciones hoy ha sido diferente…

Me sonrío amablemente y me hizo sentar a su costado, en la pequeña sala de estar que a estas horas de la noche ya estaba completamente vacía.

- Por que me has hecho salir de mi cuarto? sabes que Jena se molestara.
- Eso no importa- dice con una sonrisa radiante y toma mi mano entre las suyas como siempre lo hace, con mucha naturalidad y talvez ese a sido mi error desde el principio. Siento un repentino presentimiento y me pongo algo nerviosa. – pasa algo?- me pregunta al ver que me estoy moviendo algo incomoda.
- No, es solo que…
- Ya se, ya se. Querías saber para que te he traído no?- asiento débilmente con la cabeza pero algo me dice que ya lo se y que no quiero que me lo diga. Me quita los mechones de cabello que tengo en la cara por que realmente mi cabello esta revuelto y me sonríe, esta vez con una dulzura que me hace sonreirá de igual manera. Su sonrisa es radiante, el es una de las únicas personas que me hace sonreír con tanta normalidad, sin hacer esfuerzo alguno y sin embargo alguien me impide dar el paso siguiente. Y ese alguien es Leo.
- David talvez me confunda pero se lo que me quieres decir- hablo con voz tensa y apagada.
- Y que es?- pregunta algo nervioso
- Dar el siguiente paso no?- le pregunto con el mismo nerviosismo. Esto es incomodo, demasiado diría yo.
- Pero…hay un pero verdad? Por que no te noto animada…
- Es que ahora no hay tiempo para eso David aun que lo quisiera con todo mi ser, se que ahora mi prioridad esta en otro lado.- David asintió con la cabeza y me solto el rostro. Baja la mirada, mas que molesto parece desilusionado. No puedo soportar verlo así y aun que se que esta mal, le levanto el mentón y lo miro directamente a los ojos.
- Espérame- digo bajito y apenas lo digo se que he cometido un gran error. David me toma con las dos manos el rostro y se acerca mucho mas a mi. Temo que me va dar un beso pero algo mejor pasa. Me sonríe nuevamente y besa mi frente con cariño.
- Te esperare cuanto quieras- habla y no puedo evitar abrasarle con toda la fuerza que tengo.
- Gracias- digo tristemente por que todo a sido una mentira egoísta, lo he hecho para no quedarme sin él y para no herirle por que no podría soportar perder a otro hermano Herión.

Ya pasaron 4 meses, todo ha estado relativamente bien hasta hoy. La relación con David prácticamente se ha estancado desde aquel día pero por suerte no se ha malogrado, aun sigue allí para mi. No me siento cómoda al pensar que podríamos ser algo mas que amigos, simplemente no me cabe en la cabeza y es que aun siento esto tan fuerte por Leo que hace que mi corazón se acelere tanto cuando me ve de esa forma tan única. Y además esta la esperanza de que mi premonición se cumple y por fin pueda estar nuevamente con el, lo espero con ansias y a menudo sueño con eso. Y si, se que David es un caballero y siempre ha estado allí para mi, hasta muchas veces se ha portado realmente dulce y si que me he planteado una y otra vez dar el siguiente paso pero simplemente siempre caigo en la cuenta de que aun prefiero a Leo y que lo que sentía por el se a incrementado más de lo que quisiera. Y bueno, hablando de él, siempre creí que había algo escondido, ya saben, que aun había ese sentimiento de aquel día de despida, cuando me demostró que confiaba en mi pero… Hoy tristemente me di cuenta que todo eso había quedado atrás y que la estúpida esperanza ya se había esfumado para siempre.

Me miro con suma intensidad como siempre lo hacia y se abalanzó a mi. Lo esquive como pude y trate de prender la flama entre mis manos pero era inevitable, esta era mi debilidad, cada vez que Leo me miraba así, mi corazón se aceleraba como si fuese a explotar y toda mi concentración se iba al tacho.
- Que te concentres!- grito malhumorado mientras con un rápido movimiento prendía su flama entre sus dedos y se acercaba a toda prisa para darme un golpe.
Aun que de alguna manera eso se veía peligroso, yo sabia que no era así, su fuego no me quemaba, por lo menos hace unos meses no lo había hecho y a fin de cuentas esto solo era practica. Trate de concentrarme serrando los ojos con fuerza pero este era un entrenamiento y eso jamás se hacia. Leo lo sabia y con lo que hizo me quiso dar una lección solo que talvez se le fue de las manos. Sentí como algo caliente rozo mi rostro como un filudo cuchado, ardió como nunca y sentí como al instante mi pómulo comenzó a sangrar. Abrí los ojos de golpe y toque instintivamente mi rostro. Vi mis dedos con sangre sin entender bien lo que había pasado hasta que todo cobro sentido. Leo me acababa de lanzar un lengüetazo de fuego y este si me había quemado….ya no confiaba en mi. Vi sus ojos que demostraban frialdad absoluta y eso de alguna manera me hizo caer de mi estúpido sueño, el ya no me quería, se había terminado enamorando de Jessie, se había creído su actuación.

- La has herido!- grito David y se acercó a mi, pero yo lo pare haciendo un gesto con la mano.
- No te acerques David, esto aun no a terminado- dije con frialdad, me seque con la manga la sangre que aun quedaba. Prendí una llamarada de fuego en mis dos manos y me prepare para la acción.
Como nunca comencé a hacer los movimientos que Leo me había enseñado y que jamás me había gustado hacerlos por que simplemente no los necesitaba para que mi fuego se hiciera mas potente. Con cada movimiento le lanzaba bolas de fuego y el trataba de esquivarlas pero no lo lograba y estas chamuscaban su ropa.
- Para Alicia, lo vas a lastimar!- Chillo Jessie pero yo no pare y seguí haciéndolo. Toda la rabia que tenia por aquella traición se reflejaba en eso.
- No, que no pare, a ver si me vence- hablo por fin Leo
- Y créeme que lo haré!- hable y salte hacia el. Un lengüetazo de fuego salio de mi mano derecha he hizo que Leo tropezara y cayera al suelo de bruces, el lengüetazo que ahora parecía un látigo fino me sirvió para detener a Leo en el suelo, le puse el látigo justo antes de que chocara su cuello y lo quemara por completo.- No vuelvas a dañarme Leo- dije con suma seriedad mientras lo miraba directamente a los ojos. El sonrío con frialdad.
- Por lo visto me acabas de vencer- dijo evitando lo que le había dicho. Hizo un movimiento felino y se paro pese a que el fuego de mi látigo le dañara un poco el cuello.

Desde aquel día perdí todas las esperanzas con Leo, ya no me quería, ya no le importaba y yo le guardaba un profundo rencor por la herida que me había hecho en el rostro, y talvez por que se había logrado olvidar de mi tan rápido y a mi me costaba tanto hacerlo.

Ya han pasado cinco largos meses y según Magnus ya estoy preparada para graduarme y hacer la prueba de la confianza pero yo aun no logro dominar la técnica que me permitirá mentirle y pasar esa prueba así que prácticamente no estoy lista. Estos últimos días me he sentido tan sola, no solo por que Jena y David están haciendo guardia en las noches y prácticamente duermen todo el día sino por que entender que a Leo ya no le importo, me ha dejado un hueco en el corazón lleno de soledad, y si se que es cursi pero nunca había sentido esto por alguien, jamás había creído poder sentir algo tan intenso y ahora que no es correspondido, duele, duele tanto.
Trato de llenar ese hueco escribiendo cartas a mi padre, lo cual muestra mi estado tan deprimente pero ni modo. No se las escribo a Fox por que se que ella si podría leerlas y aun que no conozco a ninguno de los dos, por alguna razón tengo mas simpatía por Oliver que por Fox a pesar de que el ya no esta y que nunca lo conocere.

Seis meses y de alguna manera me ciento feliz, ya controlo todas las técnicas, tanto de fuego azul como rojo, me he vuelto una experta en lucha y….

- Puedes dejar de escribir y ayudarme con esto!- grito Jena que trataba una y otra vez ( inútilmente por cierto) de subirse el cierra del vestido negro.
- Ok, ok- hable mientras cerraba el cuadernillo y lo escondía debajo de mi almohada
- No entiendo que sentido tiene ponerse ropa tan formal para una ceremonia como esta.- hablo malhumorada.
- Hey, es mi gradación y tu asenso como oficial superior, no te pone feliz eso?- le pregunte con una ligera sonrisa. Hace ya mucho que Jena no trabajaba como profesora del colegio, ahora era una soldado como yo y estaba a punto de acender. La guerra se había hecho mucho mas notoria ahora, cada día morían mas Anastie e hijos de Fleaur y lo peor de todo es que aun no encontrar a los verdaderos responsables.
- Me alegro por ti Ali- hablo ella mientras me sonreía por el espejo- al fin podrás salir de aquí, pero subir de rango realmente a mi no me gusta nada, me da mala espina…
- Por que?
- Por que, que voy a hacer yo con un grupo de soldados inexpertos? Lo único que lograre es que nos maten.
- Talvez eso es lo que quiere Magnus- se me escapo decir pero ella no se sorprendió.
- Puede ser…- dijo pensativa
- Hey, ni Charlie, ni yo lo permitiremos- dije con una gran sonrisa.
- Eso espero miedosa, por que si no me cubres la espalda cuando yo te necesite te juro que te matare yo misma- dijo con un tono burlón.
- Ja ja que graciosa.- dije con un tono juguetón- ya estas lista.- hable observándola en el espejo. No había cambiado mucho, su cabello seguía igual de rubio aun que un poco mas largo y sin esas molestosas trenzas que jamás se quitaba, su rostro estaba idéntico igual que su carácter solo había cambiado su atuendo ya que en vez de llevar esos jeans y polo desabrido como la primera vez que la conocí, ahora llevaba un hermoso vestido negro, muy ceñido a su cuerpo.- te vez estupenda.
- Me veo como un payaso, sin ofender- dijo con una sonrisa mientras veía mi vestido verde oscuro. La mire con cara de pocos amigos pero no dije nada, sabia que bromeaba y además a mi tampoco me gustaba el vestido que me había regalado Magnus.
Salimos de la habitación y como todos los días desde que había llegado a la urbe, David me esperaba, solo que esta vez vestía formalmente y se veía mas sexy de lo normal.
- Mmm te vez bien David, deberías de vestirte mas seguido así- se burlo Jena y nos dio un poco de espacio.
- No le hagas caso en serio te vez bien- hable y le arregle la corbata. David me sonrío y ligeramente me acaricio el rostro.
- Nerviosa?- pregunto en un susurro
- Un poco, como todos en su graduación
- Lo harás bien.- hablo y yo asentí con la cabeza. Claro que lo tenia que hacer bien, si fallaba no solo perdería mi libertad sino también moriría. La técnica que utilizaría era muy complicado pero claro esta David no estaba enterado de nada y era mejor así.
- Vamos?- le pregunte después de un rato y entrelacé su mano a la mía. No éramos pareja o no, pero me había acostumbrado a hacerlo y estoy segura que si no lo hacía me sentiría mas desprotegida de lo que me sentía ya. Lo mío con David era algo complicado, había pasado de una amistad a ser algo mucho mas fuerte sin un previo enamoramiento. Por que aun que lo quería no lo amaba y eso me impedía verlo con otros ojos a pesar de que si me alejaba de el sabia muy bien que sufriría mas que cuando perdí a Leo.

Trate de sacar esos pensamientos de mi cabeza y caminamos por los pasillos hasta la sala central de la urbe. La gente iba y venia, todos vestidos formalmente igual que yo. Entramos en la estancia y David soltó mi mano.
- Suerte- dijo y me dio un beso en la mejilla muy cerca a mis labios, lo que hizo que me estremeciera..
- Gracias- dije con una ligera sonrisa y me dirigí a mi lugar.
La sala estaba organizada en una media luna partida a la mitad , una de las mitades era para los invitados en general y la otra para los que estaban a punto de graduarse. Justo al centro de todo y delante nuestro había un gran pedestal de plata y detrás de el un trono en el que se sentaría Magnus. Me senté en mi lugar, junto a gente que no conocía pero que posiblemente serian mis compañeros de batalla en algún momento y con el rabillo del ojo izquierdo logre ver a Leo y Charlie, conversando en la primera fila. Me alegro verlos allí por que eso significaba que eran miembros de honor, que se habían reivindicado de alguna manera. Se escucho una música de fondo, todos nos paramos y Magnus entro junto a su Scarlett. La ceremonia había comenzado y ya no había vuelta atrás. El protocolo inicio pero no le preste atención en absoluto, lo único en lo que pensaba era en el momento de mi iniciación que se acercaba cada vez mas. Comenzaron a pasar los que ascenderían de cargo, Jena fue una de las ultimas, recibió una medalla y luego unas palabras de Magnus. Pasaron a los reclutas que ascenderían a soldados, me removí en mi asiento algo ansiosa. Las personas pasaron una a una y como era de predecir yo fui la ultima.
- Alicia.-dijo Scarlett, ni un apellido o apodo solo Alicia. Me levante de mi lugar y camine lentamente hacia ellos. Sentí un zumbido molesto en los oídos, por mi nerviosismo, era ahora o nunca. Inhalé profundamente al llegar frente al pedestal y vi los ojos oscuros de Magnus que se veían tan agotados.
- Lista?- pregunto Magnus.
- Mas que nunca mi señor- hable con una ligera sonrisa.
- Entonces demuestra que confías en mi- hablo el y puso su mano apoyada en el pedestal.
- Deposito mi entera confianza en usted, mi alma y todo mi talento para que sepa guiarme con su gran sabiduría y amor a mi ser.- hable con firmeza y le mire de frente, sin demostrar miedo o rencor solo un respeto profundo y la confianza que jamás sentiría en el.
Mientras mis manos se iban acercando a la suya, mi cuerpo se iba relajando cada vez mas, deje que con cuidado fluyeran las dos flamas dentro de mi ser, la llama caliente y por así decirlo la llama fría, juntas se unieron en mis manos y con un ligero movimiento deje que las dos salieran en forma de una flama naranja, que ardía parsimoniosa con la mano de Magnus dentro. Me miro algo sorprendido, quizás jamás confío en que lo lograría pero allí estaba, le estaba engañando y a cada momento veía en sus ojos que se estaba creyendo toda la mentira.
- Bienvenida a la urbe Alicia- hablo con voz fuerte y una sonrisa de satisfacción apareció en su rostro.
Escuche como toda la estancia aplaudía. Hice un ligero movimiento con la cabeza que demostró que estaba agradecida, sonreí e hice que mi flama se apagara de golpe, voltee a ver a toda esa gente que ahora confiaba en mi y les sonreí nuevamente.
Por un instante sentí que los defraudaba por que les estaba mintiendo, no estaba allí para ayudarlos con su venganza sino para ayudar a mi madre o por lo menos irme con ella. Este jamás había sido mi hogar sino mi prisión exclusiva y por eso no confiaría jamás en ellos, digan lo que digan o hagan lo que hagan, era la misma gente que meses atrás me excluía y trataba con repugnancia. Un claro ejemplo era la madre de David que ahora aplaudía totalmente orgullosa y meses antes me había tratado tan mal.
Magnus dio unas palabras mas antes de que la ceremonia terminaba y al concluir todo, lo primero que hice fue acercarme a Charlie que estaba junto a Jena, Leo y otros personas que no distinguí bien. Al llegar frente a el le sonreí ampliamente y le abrase con todas mis fuerzas.
- Lo lograste pequeña- me dijo al oído
- Y lo todo gracias a ti. – en todo este tiempo me había dado cuenta por que mi madre llego a confiar tanto en este hombre, era prácticamente como un ángel de la guarda para mi, protector y amable a su manera, era el padre que jamás tuve.
- Hey, hey también merezco un abrazo no?- pregunto Jena. Me aleje de Charlie ligeramente y le di el abraso que merecía.
- Es un gusto conocerla con su nuevo cargo, señorita Jena- hable con un tonito burlón y una sonrisa se dibujo en mi rostro.
- Y es un gusto conocer a la libra Alice- hablo ella con la misma sonrisa.
- Felicitación Alicia- hablo la voz fría de Leo. Gire para verlo y le sonreí con algo de nostalgia. Tenia caso seguir molesta con el y guardarle rencor? Talvez no pero aun no podía evitar tratarlo diferente. Simplemente estar cerca a el me ponía incomoda y nerviosa.
- Gracias- hable casi inaudiblemente. Al mismo tiempo que sentía una mano pasarse por mis hombros.
- Al fin, al fin, al fin- hablo con total normalidad David
- Al fin- repetí con alegría y le di un besito en la mejilla, lo que hizo que el me mirara con un extraño brillo en sus ojos llenos de felicidad. Observe sin querer a Leo que estaba justo frente a nosotros y nos miraba con seriedad, pensé que diría alguna broma molesta o seria malcriado pero al contrario solo me miro directamente a los ojos, tomo una de las copas con champaña que nos entregaban los mozos y me sonrío con ligereza.
- Un brindis por la libertad de Alicia y el asenso de Jena- hablo y en ningún momento dejo de mirarme con esa intensidad que poco a poco había perdido el efecto en mi.
Los brindis siguieron por unos interminables minutos mas y aun que me sentía feliz prefería irme lo mas antes posible pero David y los demás me lo impedían.
- Supongo que ahora que estas libre tendremos que salir a divertirnos no?- pregunto Jena con una sonrisa cómplice.
- Eso me parece genial!- hablo David- después de todo hoy es sábado y hace mucho que…
- Lamentablemente el deber les espera jóvenes soldados- habló un hombre. Y no era cual quiera, al girar todos hacia el descubrimos que era Daniel Wong. Hombre de rasgos achinados, talvez de la edad de Charlie o un poco mayor, actualmente era el general de las tropas. Vestía un traje militar elegante con un montón de insignias que reconocían su talento como tal.
- Perdón General?- pregunto Jena.
- Usted y el señor David están en la misma tropa señorita Jena así que será mejor que me acompañen.- hablo y la alerta en nuestros rostros debió de ser evidente por que Daniel prosiguió- el señor Magnus dice que usted Alicia debería de tomarse un descanso por lo menos por hoy, ya se ha esforzado demasiado estos últimos meses- hablo y me sonrío calidamente cosa que no me hizo ninguna gracias, por que se los llevaban tan pronto?
- En una hora, espérame en el comedor, quiero decirte algo importante- susurró David a mi oído y yo asentí ligeramente con la cabeza. Me dio un beso fugaz en la mejilla y camino detrás del general igual que Jena que con un ligero movimiento de hombros y una mueca nos demostraba que ya estaba resignada a seguir las ordenes y la responsabilidad de su nuevo puesto.
- Sabia que esto pasaría- hablo Charlie mientras nos separábamos de los demás para estar más cómodos, solo Leo nos acompaño.
- Tranquilo, van a estar bien- hablo Leo sin perder de vista la conversación privada que tenia un grupo minúsculo con Daniel Wong al fondo de la estancia.
- Eso espero- hable y tome un sorbo de la champaña que me quedaba- a ti no te llamaron?
- No, mi grupo patrullará la próxima semana así que esta la tengo libre- hablo el. Leo era por el momento solo soldado pero estaba segura de que pronto lo ascenderían a un puesto mayor y al fin comenzaría a buscar a su madre. Y bueno cabe recalcar que esta era la conversación mas larga que me había dado fuera del entrenamiento.
- Que suerte- hable sin ánimos aun preocupada por mis amigos.
La conversación siguió, aun que en la mayoría Leo y yo nos limitamos a responder las preguntas que hacia Charlie en vez de hablar entre nosotros. lo dije antes y lo vuelvo a recalcar, nuestra situación era tensa e incomoda.
- Charlie, todo esto…ya sabes, me a dejado exhausta, puedo….
- Ve a tu encuentro con David- hablo el con una sonrisa y me sonroje ligeramente
- Gracias- hable y salí de allí sin ni siquiera despedirme de Leo.
Camine por los pasillos con rapidez hasta llegar al comedor y antes de llegar a la puerta sentí una mano tocar la mía y llevarme a otro lado.
- David- hable algo sorprendida mientras David me redireccionaba hacia otro lugar.
El solo me dedico una sonrisa y siguió corriendo. Pronto descubrí con sorpresa y algo de melancolía que comenzábamos a subir por las gradas de caracol. Subíamos al techo, como la primera vez que Leo me llevo. Al llegar me hice la sorprendida y maravillada con la hermosa vista solo para que David no sospechara nada.
- Es hermoso- hable con una sonrisa recordando aquel lugar, no había subido desde el día de la remembranza allí y era lindo volverlo a ver, observar desde arriba tan hermosa vista de todo Londres
- Si, la madre de Leo lo traía aquí, el me lo enseño cuando, ella murió. Es como nuestro lugar secreto y especial- dijo observando el lugar y ajustando un poco mas nuestras manos.
- Solo ustedes dos lo conocen?- pregunte con algo de curiosidad
- También Lilian.
- No te creo, de seguro que Leo a traído ya a Jessie por aquí.
- No, claro que no, ese fue el pacto. Eso es solo un lugar especial para la familia o para las personas muy, muy especiales- hablo y me miro de frente. Sentía su respiración algo agitada, su corazón acelerado cerca al mío, quise ver a otro lado pero solo podía ver su rostro, ese rostro al que tanto me había acostumbrado.
- Jessie es importante para el- hable bajito tratando de quitar algo de importancia a nuestro acercamiento pero al parecer no lo había logrado.
- Talvez….- hablo el y me quito los cabellos de la cara con mucho cariño- pero no te he traído aquí para hablar de él sino de nosotros…
- Y que quieres saber de nosotros?- pregunte algo nerviosa.
“Por favor no lo digas, por favor no lo digas” pensaba una y otra vez.
- Ali…yo…yo te quiero mucho- hablo el y me acaricio el rostro
- Yo también David…
- Entonces te das cuenta que tenemos algo especial? Algo que esta mas haya de la amistad verdad? – asentí con la cabeza, era cierto y todo un hecho pero...- hace mucho que quiero preguntar esto pero no me atrevía, ya saber por lo que hablamos ese día pero hoy…
- Cambio algo?…
- Ya te graduaste, estas libre y sin presiones así que, me preguntaba si…tu….si tu ya estarías dispuesta a estar con migo.
Lo mire totalmente pasmada, me lo había dicho, me lo había dicho y sin embargo no me salía el “no” por respuesta, talvez…. “Es momento” me dije a mi misma “da el gran paso y sigue con tu vida” ,“Leo lo hizo, por que tu no?”
- Si- dije en un susurro y rodeé su cuello con mis brazos.
No sentía por el lo que una persona siente al estar enamorada pero sabia que lo haría, sabia que aprendería a quererlo de la misma forma que el lo hacia. Me acerqué mucho mas a el y el me atrajo con sus manos sobre mi cintura.
- si quiero estar con tigo- dije con una sonrisa, mas decidida que nunca y David unió nuestros labios en un tímido beso que fue subiendo y subiendo de intensidad. No era Leo, claro que no pero tampoco besaba mal, es mas, me gustaba. Apegue nuestros cuerpos mucho mas y comencé a revolver su cabello con las manos, nuestra respiración era entrecortada, de alguna manera habíamos esperado esto desde hace mucho.
- Te quiero…- dijo mientras apegaba nuestras frentes.
- Hay pero que entretenido…- hablo Leo con frialdad. Di un respingo y me aleje de David mientras observaba a Leo perpleja. Pero que hacia aquí?
- Leo vete…- hablo David mientras entrelazaba nuestras manos.
- No, ustedes lárguense de aquí este es mi lugar. No tenias derecho a traerla David!- grito furioso Leo
- Pero con que derecho dices eso!- le dije molesta y le rete con la mirada.
- David, prometimos traer solo a las personas que nos importaban mas en este mundo- hablo Leo obviando totalmente lo que le había dicho.- Alicia a mi no me importa en absoluto así que si quieres quedarte con ella, lárguense de aquí!- grito.
- A mi si me importa idiota- hablo David tan molesto como jamás lo había visto. – lamento que siempre Leo lo arruine.- dijo furioso y fulmino a su hermano con la mirada pero este no se resquebrajo.
- No te preocupes, vámonos de aquí, después de todo ahora soy libre y puedo ir a donde quiera- hable y salimos de allí.

[…]

- Estamos tan cerca de tenerla- hablo el muchacho mientras observaba la discusión que acontecía en el techo de una de las zonas del palacio Westminster. La muchacha que estaba a su costado regocijada por las sombras asintió con la cabeza y sonrío con malicia.
- Será fácil ahora que nos quitamos de encima a León y tenemos a ese debilucho de David Herion como su acompañante.
- Y si así no fuera- hablo el muchacho con tranquilidad recordando las visiones que había tenido de Alicia- recuerda que siempre estas tu para ayudarme.
- Lo se…lo se. – hablo ella con una sonrisa mas grande aun y le mostró a aquel muchacho la bolsita que tenia entre las manos. – jamás se resistirá a estas.- concluyo y los dos sonrieron con complicidad.

------
El capitulo esta muy largo, jamás había hecho uno tan largo y hubiera seguido escribiendo sino me hubiera dado cuenta de que eran ya 13 hojas!! Bueno respecto a lo que puse en el anterior capitulo, si estaba algo cabreada por que no sabia que ocurría pero ya me di cuenta que fue por la música que había puesto u.u lastima, en verdad me gustaba pero si la quieren escuchar, esta en el índice. O por cierto, alguna de ustedes lo ha visitado ya? Sin mas que decir me despido. Espero que comenten. Y de ninguna manera cerrare el blog.

Lu

martes, 7 de junio de 2011

Capitulo 9 - Fire Girl

- Bipolar!- repitió entre risas amargas Leo.- No tengo nada contra ti niña, ya te lo he dicho y lo vuelvo a repetir, no me importas en absoluto…- hablo y sentí como un puñal entraba directamente a mi corazón. Ahora comprendía por la dureza de sus palabras que no era una actuación para protegerme, no, solo había hecho eso para conseguir información de mi parte y lo habia conseguido.
- Como te atreves a jugar así con ella Leo- hablo Jena y le dio un golpe en la espalda que hizo que el avanzará a trompicones.
- Siéntate ahora- hablo Charlie con la misma seriedad que antes.
- Y si no quiero que?- pregunto Leo con ese tono de insolencia que siempre tenia cuando hablaba con los profesores del colegio.
- Yo te cojo- hablo Jena, escuche en clic, su mano en un instante se encendió en llamas y tomo la muñeca de Leo lo que hizo que este gruñera de dolor- y te siento!- concluyo mientras hacia que Leo se sentara con brusquedad. Era extraño ver a una chica tan delgada y con apariencia tan dulce, siendo tan ruda y sobre todo controlando así de bien a Leo.
- Au! Eso no fue necesario Jen- hablo Leo mientras se agarraba la muñeca adolorida
- Con tigo jamás se sabe Leon, - le dijo mientras tomaba sus manos y las amarraba atrás o por lo menos les ponía ese incomodo gel- después de todo- dijo acercándose sigilosa a su cuello- eres igual a tu padre- escupió las palabras con repugnancia y Leo bramo con furia.
- No soy igual a el, jamás lo seré!- grito Leo
- Pues te estas convirtiendo en una viva imagen de él- hablo Charlie con calma pero a la vez dureza.- Dime Leo que te pidió Magnus el día que Alice llego?
- Me interrogo, tu mismo lo viste!
- No me refiero a eso, me refiero a que cuando Alice salio de su interrogatorio, tu entraste y a mi me pidieron salir. Que es lo que te pidió Magnus?
- Que me quedara aquí, que ya estaba de nuevo bienvenido
- Que mas?
- Pues nada mas hombre! Que no entienden que solo me quise divertir con ella- dijo mirándome con frialdad y yo evite bruscamente su mirada, no estaba lista para ver esos ojos, no después de todo lo que había pasado.
- Mientes- hablo Jena y le dio un fuerte golpe en el cuello y luego jalo sus cabellos para atrás.- Ya no soy paciente como antes Leo, dinos lo que queremos o te juro que la cicatriz que le dejo tu padre a mi padre también quedara bonita en tu rostro.
- Le propuse….- dijo entre dientes después de retar con la mirada a Jena un largo rato- le propuse…- repitió como si fuese doloroso decirlo- que si conseguía la confianza de Alicia y ella me decía toda la verdad y prometía ayudarnos, el tendría que ascenderme de nuevo a soldado.
- Si eso es lo que querías….- pregunto algo divertido Charlie mientras se acercaba mas a Leo - Por que no seguiste con tu actuación? Por que se que apenas te enteraste del secreto de Alice, te desiste de ella no? - pregunto y Jena lo tomo de los cabellos he hizo que me mirara a los ojos.- dilo Leo…

Mis ojos se estaban llenando de lagrimas al ver sus ojos por que aun que Leo había sido muy malo con migo y merecía esto, estaban siendo demasiado crueles con el. Aun así, una parte dentro de mi no me permitía decir que pararan, talvez quería, de alguna manera que el sintiera la misma humillación y el dolor que me hizo sentir a mi.
- Por que ya había prometido que me ayudaría a matar a su madre- dijo el con una ligera sonrisa macabra y vi como Charlie y Jena me miraban algo sorprendidos.
- Después de cómo trataste a Alice, crees que aun quiera cumplir su promesa?- pregunto Charlie. Leo se quedo en silencio igual que yo. No era necesario decirle nada por que la respuesta ya era obvia.
- Me da lo mismo- concluyo Leo
- Entonces no te importa si no cumples tu misión? Pensé que lo mas importante para ti era volverte soldado, para poder rescatar a tu madre no?
- Y lo es- grito Leo.
- Entonces? Que fue lo que sucedió cuando viste el fuego azul? Que te freno? Por que es un hecho que al tratar así a Alice estas fallando a tu misión….
- Fuego azul?- pregunto Leo y me miro a los ojos con intensidad- te dije que no se lo dijeras a nadie!- grito con fuerza.
- Gatito, eso es lo que te a frenado verdad?- pregunto Jena y le jalo de los cabellos ligeramente para ver su rostro.
- Jena basta….- hable con lagrimas en los ojos y con la voz entre cortada - Si no quiere decir sus razones no importa, solo no lo torturen mas. Por favor...- Jena lo soltó con brusquedad y me miro a los ojos.
- La piedad es algo que tu madre no tenia Alice, y solo por eso te respeto- hablo y se alejo un poco de Leo.
Me acerqué por primera vez a él y sin decir nada le tome el rostro y lo mire a los ojos. Era como si esa noche en la que tuvimos tanta conexión juntos no fue solo una sino sientas, que lo conocía de toda la vida y por eso tenia tanta confianza con él.

- Dime Leo, ya no importa lo que me dijiste hace un rato o como me mentiste el sábado, solo quiero que me digas por que mi fuego azul te asusto tanto.
Leo me miro con la misma intensidad que la noche de la Remembranza, era algo extraño por que a pesar de recibir todos esos abusos por mi culpa, no parecía molesto sino sus ojos reflejaban un sentimiento de culpa, como si me pidiera disculpas con la mirada o como si estuviera arrepentido de algo. Pero esa mirada se esfumo en solo un instante y reapareció su careta de frialdad que no me dejaba ver lo que él en verdad sentía.
- Tengo que ganarme la confianza de Magnus y para eso tengo que decirle todo lo que vi y todo lo que se de ti. Pero….- suspiro- no permitiré que torture a otra persona mas por ser diferente….
- Torturarme ?- pregunte y retrocedí unos pasos
- Antes de que tu padre muriera, Magnus lo torturo, le hizo una serie de experimentos para saber por que si su llama era azul su cuerpo era tan frío. Talvez…- hablo Charlie pero no pudo concluir.
- Si descubre que yo puedo hacer fuego azul me tomara como un conejillo de indias también - dije asustada mientras completaba lo que Charlie estaba a punto de decir.
- Si.- hablo Leo con la cabeza gacha, ya rendido.
- Por eso te desligaste de mi. Por que mientras estés lejos no tendrás la certeza que lo que viste realmente fue fuego azul verdad? Por que ese día mi llama no era azul…aun era un poco roja….- la voz se me fue apagando poco a poco mientras me iba alejando poco a poco de el.- así no le habrás mentido jamás a Magnus.
- Si ya saben tanto para que me quieren acá!- grito Leo y se removió en el asiento alejándome más de el .
- Promete que jamás le dirás a Magnus lo que viste ese día Leo.- hablo Charlie.
- Lo prometo.
- Con tu vida….- hablo Jena mientras le quitaba las ataduras y el gel.
- Con mi vida- respondió el y sin decir mas, salio de allí.
- Por que tuvieron que ser tan abusadores con el?- pregunte molesta después de que se había ido.
- Tranquila- dijo Jena y me abrazo con normalidad, lo que hizo que me sintiera realmente incomoda por que no la conocía tanto como para que me de ese tipo de confianza y por que había dañado a Leo – A Leo se le trata así por que sino realmente se comporta como un altanero y no te da información valiosa.
- Entonces, de todo esto, la conclusión es? – pregunte
- Que le importas.- dijo ella.
- Que?!
- Diga lo que diga, aun que afirme que no es personal y tu eres otra de sus conquistas, la verdad es que si le importas, tanto que se esta alejando de ti para protegerte y por ello y para también salvar el pescuezo de Leo, tendrás que hacer lo mismo. – hablo Charlie
Alejarme de Leo? La sensación era algo extraña, como lo haría si después de todo tendría clases con el todos los días, si dentro de mi sentía esto que crecía cada vez, más y más y estaba segura que no me dejaría en paz?
- Lo haré, me alejare de el- respondí de todas maneras, llena de resignación. - Cuando iniciaremos el entrenamiento?- le pregunte después de un largo momento en silencio.
- Primero lo primero, iras con Magnus y le dirás que quieres convertirte en una soldado, que estas decidida a acabar con tu madre. Me entiendes?- asentí con la cabeza por que sabia perfectamente lo que le diría aun que ahora al saber como era Fox, no quería dañarla.
- Espera Charlie, si tendré que convertirme en una soldado, al final tendré que pasar la prueba de la confianza como todos, y yo no creo que pueda confiar en Magnus.
- Tranquila Alice, este librito- dijo mostrándome el libro de mi padre- te ayudara a mentir

[…]

- Para que has pedido hablar con migo?- pregunto Magnus mientras observaba mi rostro con algo de sorpresa y recelo. Estaba sentado en frente de su chimenea, la misma que vi la primera vez que desperté aquí.
- Quiero que ser una soldado Magnus. Convertirme en una guardiana, encontrar a Fox y hacer que pague por todo lo que ocasionó. Todo. – Magnus frunció el seño, aun no parecía convencido del todo.- Hable con Leo…
- Así?- pregunto con un tono de sorpresa realmente hipócrita y actuada.
- Si, me contó las atrocidades que Fox hizo, como sin piedad pudo matar a su mejor amiga, tu hija y madre de Leo. Dejo a tantos niños huérfanos y todo para que? Una estúpida venganza? Se supone que tenia que protegerme, pero que hizo? Me dejo con familias horrendas que me maltrataban en vez de protegerme. Como no puedo comprender aun como se llama a eso querer. Quiero redimirme Magnus, se que va ser difícil confiar en mi, pero créeme yo no soy mi madre. Yo quiero lo mismo que tu, yo quiero matar a Fox.
Magnus sonrío con malicia, esta vez si se lo había creído por completo.
- Me alegra que hayas entendido al fin tu misión en la urbe ya me estaba comenzando a preocupar...- asentí con la cabeza. – te daré los mejores profesores y desde hoy…
- No. Quiero que me entrene Charlie.- dije con una frialdad que ni yo me reconoci.
- Pero mi niña, el era muy amigo de tu madre.
- Eso no me interesa en absoluto, lo único que me importa es que el conoce sus puntos débiles como nadie en esta Urbe los conoce, si hay alguien que me puede enseñar a derrotarla es él no?- Magnus sonrío nuevamente.
- Me gusta como piensas Alicia.
- A mi me gusta que por fin nos entendemos y por cierto, Leo es un buen entrenador también quiero quedarme con el.
- Por su puesto que si.- dijo y una sonrisa de complacencia apareció en su rostro.
- Sin mas que decir, supongo que ya tengo que retirarme señor. Quiero iniciar lo mas antes posible.
- Me gusta tu entusiasmo Alicia, valla.

Salí de la habitación y apenas me aleje lo suficiente suspire con fuerza. Lo había logrado, y lo mejor de todo, se lo había creído enserio. Camine con lentitud y a cada paso la alegría que había sentido a un inicio se me fue esfumando. Le había pedido a Magnus que no cambiara a Leo y por ende lo seguiría viéndolo por un largo tiempo, sin poder acercarme a él como lo hice esa noche de Remembranza. Suspire nuevamente y sentí como se me hacia un nudo en la garganta, las lagrimas quisieron aflorar de nuevo pero antes de que pudiera pasar algo, alguien me jalo desde la oscuridad de un pasillo continuo. Aun sin poder ver nada y algo desconcertada sentí como alguien me empujaba contra la pared y me aprisionaba con su cuerpo.
- Que le dijiste?- pregunto Leo.
- Que quería ser un soldado como tu- dije con frialdad y recobrando lo poco que me quedaba del orgullo me trague las lagrimas y me puse seria.
- Te creyó?
- Si, además de que ahora sabe por mi de que tu cumpliste con tu parte- dije con un ligero suspiro- bien, ahora me dejarías ir, recuerda que lo nuestro no puede pasar nunca mas…
Sonó el típico clic y una ligera flama se prendió en la mano izquierda de Leo. Mire por fin sus ojos que penetraban dentro de los míos con tristeza. Con un lento movimiento acerco su mano en llamas a mi rostro, sentí un ligero cosquilleo pero la flama no me quemo en absoluto. Era una sensación extraña por que el fuego era reconfortante y suave. Acerqué mi rostro mas a su mano hasta que tocara mi mejilla con toda la palma aun con el fuego encendido.
Se acercó más a mi y junto nuestras frentes. En ese instante ya no pude aguantar más. Fue inevitable que las lagrimas cayeran por mis mejillas.
- Confío en ti- hablo en un susurro.
- Lo se- dije en un hilillo de voz.
- Y quiero que estés bien- hablo y se alejo de mi. – Será como si nunca hubiera existido nada entre nosotros Alicia.- hablo ahora con frialdad.
Esa fue una promesa que el ni yo podríamos mantener por mucho tiempo, una promesa que se rompió tan pronto como el la hizo. Me tomo de la cintura sin pensarlo dos veces y me atrajo hacia el, sus manos estaban debajo de mi camiseta, sentía el rose de la flama con mi piel, ya no solo una de sus manos estaba en llamas sino eran las dos y me hacían apegarme mucho mas a el, me gustaba esas sensación, aprisioné su cuello con mis manos y me quede mirándolo sin poder acortar el pequeñísimo espacio que nos separaba pero Leo no tardo en acortarlo por completo. Nuestros labios se unieron perfectamente en un beso lleno de desesperación, mezclado con pasión, dolor y miedo. Todo en un mismo beso que era tan intenso como ningún otro, me pego contra la pared con fuerza y beso con mucha mas vehemencia que antes. Mordí su labio con algo de violencia y sentí como ligeramente una gota de sangre salía de el y se posaba en mis labios, no quería alejarme de el y menos detenerme, lo quería solo para mi pero con dolor entendí que eso no podía ser posible. Leo se alejo ligeramente de mi, abrí los ojos con cuidado y temor por que sabia lo que se avecinaba.

- Yo…- trató de hablar pero le tape la boca con mi dedo índice, que se mancho de sangre, su sangre.
- No digas nada, será mejor así- hable en un susurro. Cerré sus manos que aun seguía con una ligera flama de fuego y todo se volvió oscuro. Después de eso salí tan rápido como una exhalación de allí. Solo quería correr a algún lugar en el que pudiera llorar sola, sin que nadie preguntara por que.
Entre en uno de los cuartos de limpieza, me deje caer en una esquina ya sin
fuerzas y comencé a llorar. No se cuando tiempo estuve allí, pero después de un
largo rato entro alguien mas a la estancia. Escuche el clic y una flama roja se
prendió a unos metros de mi.
- Alice?- pregunto en un susurro la voz de Jena.
- Estoy aquí- hable desganada y prendí una ligera llama en mi mano para que Jena se acercara. En silencio se sentó a mi costado y sin decirme nada me abraso con fuerza. – Como me encontraste?- le pregunte después de un silencio reconfortante.
- Leo me paso el dato…
- Leo…- repetí- sabes, de alguna u otra manera ya estaba advertida
- A que te refieres?
- Tuve un sueño, un sueño extraño en el que un muchacho como yo me decía que el me haría daño, debí de hacerle caso, debí de huir cuando me lo dijo.
- Que?!- pregunto algo exaltada Jena.
- Solo era un sueño Jena y que tal coincidencia….
- No Alice, es que- suspiro mientras negaba con la cabeza como si tratara de ordenar sus ideas, como si, sin saberlo le hubiera dado una gran noticia.- Tus sueños son especiales.
- A que te refieres?
- Los Anastie y los hijos de Fleaur no solo se diferencian por que unos tienen flamas azules y los otros rojos o por que unos queman mas que otros.
- Sino por que mas?
- Tenemos dones algo especiales, por ejemplo, los Anastie tenemos la ventaja de la agilidad, podemos saltan grandes distancias y no nos pasa nada- hablo y recordé dolorosamente como Leo había saltado tan grande distancia con migo en brazos- Los hijos de Fleaur en cambio no pueden hacer eso pero son realmente veloces, corren muy pero muy rápido.
- Y eso que tiene que ver con mis sueños?
- Además de esas habilidades solo personas como tu madre o Scarlett tienen visiones del futuro. No entiendo por que pero Scarlett no las puede ver con tanta claridad como tu madre si podía, las veía tan nítidas como un recuerdo. En cambio Magnus y Scarlett ven cosas sin mucho sentido que ya luego en el momento del acto, comprenden de verdad.
- Y los hijos de Fleaur? Que pueden hacer ellos?
- Ellos en vez de las visiones pueden comunicarse por sueños. Tu de alguna manera debes de tener las dos cosas combinadas.- hablo ella muy pensativa.
- Entonces mi sueño fue una advertencia, ese muchacho existe y se esta tratando de comunicar con migo?- Jena asintió con la cabeza muy seria.
- Que mas te dijo?
- Que escapara, que me harían daño y que no le temiera por que era igual a mi.
- Viste su rostro?
- Solo su sonrisa, parecía malo, me asuste.
- Has tenido mas sueños como ese?- pregunto ella y yo negué con la cabeza.
- No que yo sepa- hable pero al instante el recuerdo de un sueño en especial me vino a la mente. El sueño en el que le daba droga a Leo. Una ligera sonrisa apareció en mi rostro, por que si ese sueño era una visión del futuro, en algún momento volvería a estar con el y eso me reconfortaba de alguna manera.
-----------------------


Gracias por los comentarios ah ¬¬ bueno es cierto no puedo obligar a que comenten, pero en verdad se siente mal cuando en una entrada tienes algo de 16 comentarios y en la otra solo 1. Te preguntas he escrito mal? A caso no les a gustado? En fin no se que paso pero no puedo hacer nada u.u . Publico hoy por que ya tenia el capitulo hecho y bueno no se si publicare pronto, los ánimos por alguna razón me han dejado y la universidad, los exámenes y los amigos ya no me dejan mucho tiempo para esto.

Espero en verdad que comenten mas por que eso me demuestra la importancia que ustedes le dan a la historia y sobre todo el tiempo que le debo de dedicar a esto y se que es pesado que siempre diga lo mismo y por eso solo lo diré una vez mas, es lindo que comenten y todas las que escriben lo saben.

Arggg! es terrible que solo cuando escribo esto ustedes comenten u.u en verdad no les quita mucho tiempo u.u
Estoy realmente desilusionada por que aun no entiendo que hago mal, talvez la trama no es muy interesante, talvez no tengo el verdadero don para escribir o simplemente las historias que no sean de vampiros no tienen tanta acogida y terminaran como esta, con un solo comentario y con una escritora a punto de dejar la historia en el blog. Y no me malinterpreten, adoro escribir pero se que si no hay comentarios en el blog es preferible escribir en Word y punto. Y si se, jamás les he escrito de esta manera pero comprendan estoy frustrada por todo esto, por que la pregunta que últimamente me hago es, en verdad vale la pena seguir con el blog? O es solo una perdida de tiempo?

Lu

viernes, 3 de junio de 2011

Capitulo 8 - Fire girl

Desperté agitada y nerviosa. Abrí los ojos con brusquedad y me senté para respirar mas tranquila. Algo en ese sueño había sido tan real que me perturbaba.

- Otra pesadilla?- pregunto Scarlett que ya estaba vestida y se arreglaba el cabello en un moño.
- Y a ti que te importa?- le pregunte con hostilidad, tome la ropa que Scarlett ya me había dejado en la esquina de la cama y me metí en el baño antes de escuchar su respuesta. Me bañe rápidamente, me vestí y salí de allí lista para mi entrenamiento.
- Hey, y esa respuesta?- pregunto ella que estaba plantada justo frente a mi.
- Si quieres que comience a confiar en ti, tu también confía en mi.- hable molesta.
- De que hablas?
- De que tu también eres una elegida hipócrita!, cuando me lo pensabas decir?...déjame adivinar NUNCA! – hable furiosa y camine hacia la puerta.
- Quien te lo dijo?- pregunto irritada y me tomo del brazo he hizo que girara con brusquedad para verla a los ojos.
- Eso no importa, el punto es que me mentiste y yo comenzaré a hacer lo mismo con tigo- prácticamente ladre y me safe de su mano con fuerza.
- No te mentí…- hablo algo desesperada.
- No decir las cosas es como mentir Scarlett- dije y salí de la habitación mas rápido que una exhalación
Mis manos aun estaban ardientes y mi respiración no se tranquilizaba. No entendía por que pero el sueño realmente me había alterado y a la vez me había dado esas fuerzas para enfrentar a Scarlett que ayer no tenia.

- Hey que pasa? Oí gritos allí, todo bien?- hablo David.

Como ya me lo imaginaba, David había venido a recogerme pero yo no estaba de humor para verlo, después todo el había sido otro mentiroso. Me pase de largo sin ni siquiera mirarlo.
- David, puedo llegar solo. Ahora vete- hable entre dientes y camine mas rápido.
- Ey espera- hablo y me tomo del brazo. Di un ligero grito de molestia y gire hacia el.
- Pero que le pasa a todo el mundo que me toca así!- grite furiosa. – no eres quien para tocarme, ni siquiera para hablarme mentiroso!- hable y me safe de el.
- Que?- pregunto y en sus ojos pude ver la verdadera angustia. - En que te he mentido?
- Quieres que te de una lista inmensa de todo lo que me has mentido desde que nos conocemos?
- Alice…
- Eras mi amigo no? enserio creí que….- mi voz se entrecorto, ahora al ver sus ojos llenos de angustia, temor y estupefacción, me había dado cuenta que estaba explotando con la persona menos indicada. Si, estaba molesta con el por que me había mentido pero el era David, mi furia no debería ser para el sino para Magnus. – Creí que podía confiar en ti.- finalicé después de unos segundos con la voz mas tranquila.
- Aun soy tu amigo y puedes confiar en mi.
- No si tu no lo hacen en mi, de que sirve que te cuente mis secretos, de que te hable sobre mi si al final tu siempre me vas a estar ocultando algo? Como la fiesta de la remembranza el sábado, ah? Por que no me lo dijiste….
David se quedo en silencio unos segundos, con la mirada baja y luego de improviso me miro a los ojos con una intensidad que me recordó a Leo.

- Magnus me dio ordenes de que no te dijera nada por temor a que le contaras a tu madre y ella atacara de nuevo. Pero te lo iba a decir de todos modos por que no me parecía justo solo que no existió en el momento. En primera estancia yo ni iba ir por que mi pareja no estaba invitada- hablo y me miro con mucha mas intensidad, lo que hizo que me percatara de que yo era su pareja.- pero mi madre insistió y ya que Leo recibió la orden de quedarse , yo tuve que ir con su pareja.
- La chica rubia?- pregunte después de un rato al recordar a la chica que almorzó junto a ellos ese mismo día. Desee que me dijera que no, que era otra, por que realmente esa rubia era simplemente perfecta.
- Si, ella.- hablo el con una semi sonrisa- como lo sabias?- pregunto pero al no recibir respuesta inmediata agrego- supongo que es lógico que la novia de Leo tenga que ser igual de perfecta que el no?- pregunto con una risita como si hubiera hecho una broma.
- Novia?- pregunte fría, mientras que la palabra novia resonaba en mi cabeza.
- Si Jessie es su novia bueno, mejor dicho ex o bueno no se en que habrán quedado ayer pero…
- Ayer?- volví a preguntar confundida
- Si, ayer. Ellos fueron juntos al día de campo. Ah pero vasta de hablar de Leo, ya párese que estuvieras enamorada de el- hablo en broma y al percatarse que eso no era nada gracioso para el, me miro con seriedad.- no te gusta verdad?- pregunto con algo de angustia
- Leo?- pregunte con un tono de falsa indignación- claro que no me gusta, primero que me parta un rayo!- David sonrío de oreja a oreja y sin decir mas me tomo de la mano, vamos a desayunar antes de que se haga mas tarde, recuerda que tienes que llegar temprano a las clases de Charlie.
- Si- hable algo desganada.
- Sabes, ayer tuve una larga conversación con mi madre y adivina que?
- Que?- pregunte algo ida por que aun retumbaba en mi cabeza la palabra “novia”
- Me ha dicho que puedes comer con nosotros.
- No creo que sea buena idea, prefiero comer con Charlie.
- Pero…
- No quiero discutir sobre eso David- dije mientras caminábamos. Sin darnos cuenta, ya habíamos avanzado un largo trecho y estábamos a punto de llegar al comedor.- David?- le pregunte después de unos minutos en silencio he hice que parara.
- Que pasa?- pregunto algo extrañado por la forma tan abrupta de pararlo.
- Prométeme, que pase lo que pase siempre me dirás la verdad de hoy en adelante, no importa si esa verdad me perjudique.
- Ok, lo prometo- dijo con una calida sonrisa.
- Gracias.- hable y caminamos hasta abrir la puerta principal.
Busque con la mirada rápidamente a Leo pero no lo encontré y tampoco vi a esa tal Jessie lo que me dio algo de nerviosismo, donde estarían? Deseaba con todas mis fuerzas de que no estuvieran juntos pero algo dentro de mi, me decía que este día no tendría tanta suerte. David trato de dirigirme a la mesa en la que estaba su madre pero yo puse resistencia.
- David, ya te dije que no quiero ir- hable secamente
- Pero…
- Esta bien, mira, iré luego de desayunar para saludar a tu madre, te lo prometo.
- Ok- dijo sonriente
- Adiós- dije y me aleje antes de que el pudiera acercarse a mi y despedirse como quería.
Tome una bandeja y me acerqué a Charlie, estaba sentado junto a una muchacha de cabellera rubia con algunas trencitas minúsculas, tenia los labios muy rojos y unos ojos turquesa que se posaron en los míos.
- Pero mira quien a llegado papá- hablo con una ligera sonrisa. Charlie volteo a verme y también sonrío
- Saludos Alice, ella es mi hija Jena.
- La que enseña a los niños?- pregunte algo sorprendida por su facha tan desaliñada, un polo manga cero que dejaba ver su brasier color negro y al parecer también llevaba unos jeans pero estaban algo desgastados.
- Esa misma- dijo con una sonrisa.- aun que solo enseño a los niños más perezosos – hablo y me sonrío calidamente
- Mucho gusto Jena- hable y le sonreí de igual manera, algo en ella me inspiraba confianza.
- El gusto es mío elegida.- dijo y me hizo un lugar para que me sentara a su lado.
- Practicaste lo que te dije?
- Si y lo se a la perfección.
- Una demostración- hablo bajito Jena
- Como gusten- dije con una ligera sonrisa, chasque los dedos y una ligera flama roja se prendió en la punta de ellos.
- Excelente.- hablo Charlie- eres mucho mas hábil de lo que pensaba.- mientras lo decía, saco algo del bolsillo de su chaqueta marrón.
- Fotos?- pregunte
- Exacto….tu pago
- Es prudente que me las entregues ahora?- le pregunte con la voz baja
- Todos hablan sobre lo que paso ayer, no creo que se percaten de nosotros- dijo Jena y una punzada repentina en mi corazón me hizo mirar para atrás y descubrir con desagrado que Leo ya había llegado y no estaba solo sino con la perfecta chica rubia. Los ojos de Leo se plantaron en los míos por un segundo, sentí su intensidad única y luego se puso a reír con los que también estaban en la mesa como si ya fuera uno de ellos. Que había cambiado? Que es lo que había pasado ayer? Gire rápidamente hacia Charlie y recibí las fotos.
- Preparada?- pregunto el pero yo solo quería verlas ya, así que sin responder observe las fotos, solo eran dos. La primera era un gran grupo de gente, talvez serian 15 jóvenes de seguro unos años mayores que yo pero no mucho.
- Este eres tu verdad?- le pregunte y observe a un Charlie mucho mas joven, pelirrojo y con una gran sonrisa en los dientes. Tenia una mano entrelazada a una mujer muy parecida a Jena, de seguro su madre pero aun eran muy jóvenes para tenerla a ella o eso es lo que parecía.
- Ella es tu madre- hablo Jena y señalo a la joven de cabellos largos y negros que estaba en el centro y se parecía sorprendentemente a mi. Con una mano abrasaba a una muchacha rubia muy joven, talvez 15 años y con la otra a un chico….
- Esta de aquí debe de ser Alicia- hable señalando a la chica rubia y el…el es Milos- dije asombrada al ver que el joven que tocaba la mano de mi madre era el que asesino a mis padrastros.
- El es tu padre, Oliver….- hablo Jena
- Como sabes de Milos, Alice?- pregunto Charlie ahora con la voz mucho mas seria que antes.
- El fue quien asesino a mis padrastros- hable casi en un susurro- que Leo no les dijo?
- No….
- Mentiroso de mierda-blasfemó Jena en voz alta y algunos curiosos la miraron con mala cara.
- Baja la voz Jena- dijo Charlie con severidad- Alice, yo estuve en el interrogatorio de Leo, no nos dijo en ningún momento que había visto a Milos…estas segura que…
- Si estoy segura, jamás olvidaría su cara, es mas el me dijo que Fox le había dicho que mi madrastra me maltrataba y por eso la mato.
- Eso vio Leo?
- No….
- Se lo dijiste?
- No creí que era necesario….
- Perfecto, ahora tenemos una pista y estamos en ventaja- hablo casi en un susurro Jena.
- De que hablas?- pregunte
- Shuu no hablen de eso aquí, lo hablaremos después de desayunar.- hablo Charlie y las dos asentimos con la cabeza. Desayunamos con tranquilidad y en silencio, vi de reojo la otra foto, me sorprendió ver a Alicia junto a mi madre, Alicia ya tenia a Leo en brazos, era como si de pronto la muchacha joven de la otra foto se hubiera convertido en toda una mujer adulta. Mi madre por otro lado estaba exactamente igual solo que en esta foto no había una sonrisa en su rostro y ya no estaba mi padre además de que su cabello se había reducido notablemente.
Al terminar de desayunar la avena y el jugo de naranja nos levantamos de la mesa, impacientes por lo que hablaríamos en la sala de entrenamiento. Estábamos a punto de salir del gran comedor cuando David grito mi nombre. Gire para atrás y recordé la promesa que le había hecho.
- Ve ha hacer vida social, te espero en la sala de entrenamiento
- Vale- hable desganada y me dirigí hacia ellos. Observe por un segundo a Leo que esquivaba al instante mi mirada. Exhalé profundamente, me relaje y me controle al máximo.
- Hola Alice!- hablo con alegría la pequeña Lilian
- Hola Lilian, Jocelyn, Leo…- hable mirando sus ojos con desden para no levantar sospecha y al parecer el tomo mi misma iniciativa por que me miro con indiferencia absoluta.
- Alice- hablo David con una sonrisa y yo se la devolví de igual manera- te presento a Jessie, la novia de Leo- dijo el y la chica mientras entrelazaba su mano con la de Leo me sonrío delicadamente.
- Es un gusto conocer a otra elegida como tu Alice
- Alicia- corregí con frialdad.
- He… el de aquí es Tim, un muy buen amigo de la familia.- gusto en conocerlos hable fríamente al ver sus manos entrelazadas de nuevo. – Leo podemos hablar un momento sobre las clases de hoy.
- Claro habla- dijo el con frialdad.
- En privado- dije con una ligera sonrisa que demostró desgano e incomodidad.
- Bueno…- hablo Leo, se levanto de su asiento y antes de que se levantara del todo le dio un beso en la frente a Jessie.- no me tardo- le dijo con ligera dulzura, como jamás le había visto hacer en publico.
- Pero que antipática- escuche decir al muchacho llamado Tim mientras Leo y yo nos alejábamos rápidamente, no me importo que a Tim no le cayera bien, en lo único que pensaba era en ese beso, esa muestra de afecto. Me sentía confundida, era solo una actuación?
- Que quieres?- pregunto cuando ya estábamos ocultos en la oscuridad y alejados de los que nos podían escuchar.
- Que quiero? Explicaciones quiero!- hable furiosa- como es eso de que ella es tu novia y nosotros que?
- He! un momento, jamás hubo un nosotros Alicia. Estas equivocada…
- Que? Y…y lo que paso el sábado que fue?- vi como una sonrisa fría y antipática aparecía en su rostro. Libero un suspiro y se acerco mas a mi.
- Ah niña ingenua, en verdad creías que me iba a interesar en ti? enserio? Solo eres mas que una simple chica con poderes, ni si quiera te comparas a Jessie. – contuve las lagrimas con todas mis fuerzas y las ganas locas de quemarlo vivo.
- Entonces por que….
- Por que lo hice? No creas que mi importas por que no lo haces, en absoluto. Todo fue idea de Magnus, el quería que descubriera la verdad sobre ti, que me ganara tu confianza y lo conseguí no? Hasta te tragaste mi actua….
- Maldito!- le grite y antes de que pudiera decirme algo mas lo acalle con una cacheta.- Ojala que tu madre se pudra en el infierno!- grite y le lancé la foto de su madre y la mía juntas a su dirección. Leo se quedo quieto con la foto en las manos, sin hacer ni decir nada, era como si eso no lo hubiese esperado jamás. Yo sin embargo ya no aguantaba, sentía como el fuego azul quería aflorar. Me contuve con todas mis fuerzas y salí corriendo de allí. Las lagrimas de ira y dolor comenzaron a salir, el gran mentiroso no era David sino Leo y me había engañado por completo y lo peor de todo es que había caído en su juego, le había creído y hasta había comenzado a sentir cosas por el, en verdad que si. Corrí como desquiciada y al encontrar la puerta de metal, me metí sin pensarlo dos veces.
Las luces alumbraban ligeramente la estancia pero no pude contenerme mas y grite con todas mis fuerzas, deje que mi ira y dolor aflorara por mis manos. Fuego azul salio por ellas en grandes lengüetazos mientras helaba todo mi cuerpo. Al terminar de desfogarme caí de rodillas y me eché a llorar, tapándome los ojos con las manos ya sin fuego.
- Alice, que ha pasado?- fue lo primero que escuche decir a Jena que me abraza con fuerza. No la escuche preguntar sobre el fuego azul, no. Ella solo se preocupaba en mi llanto.
- Leo pasa- dije débilmente. No conocía a Jena ni 20 minutos pero ya sabia que era un persona confiable, lo sentía dentro de mi. Estaba segura que era buena igual que Charlie.
- Te daño?- pregunto Charlie.
- Me engaño, Magnus hizo que se ganara mi confianza, que creyera en la mentira de su madre…que creyera en el y solo para que?- me eché a llorar nuevamente al recordar sus frías palabras “Ah niña ingenua, en verdad creías que me iba a interesar en ti? Enserio? Solo eres mas que una simple chica con poderes, ni si quiera te comparas a Jessie”
- Por que el serviría a Magnus de esa manera papá?- pregunto Jena- si el lo odia tanto como nosotros?
- Por que quiere volver a ganar su confianza, quiere ser soldado para buscar nuevamente a su madre. Alice se que va ser duro lo que vaya a decirte pero tienes que ser fuerte y contestar algunas preguntas. – asentí con la cabeza y me pare con ayuda de Jena, el hecho de hacer tanto fuego azul me había cansado mucho.- Jena, hija tu busca urgentemente a Leo.
- No…para que?- pregunte desesperada, no quería volverlo a ver después de lo que había sucedido
- Tenemos que hablar sobre tu fuego azul, alguien mas lo sabe?- pregunto mientras Jena desaparecía.
- Solo Leo, el me ayudo a descubrirlo.
- Con un beso?- pregunto Charlie y yo no pude evitar sonrojarme.- sabes Alice, Magnus a pesar de ser viejo y creer que es sabio, no lo es, en absoluto. Es tan limitado que cree que los híbridos como tu no pueden utilizar los dos tipos de fuego, por que siempre uno predomina ante el otro pero yo se que si.
- Y como sabes, además de acabar de verlo , claro.
- Tu padre me lo explico y antes de que lo aprisionarán me dio esto- dijo mostrándome un pequeño librito de cuero.- el quería entrenarte pero ya que no esta, yo tendré que hacerlo, estoy seguro que tu madre hubiera querido que hiciera esto por eso me dejo aquí…
- No le tienes rencor, digo, por lo que te hizo en el rostro?
- Esta cicatriz?- pregunto- ella no me lo hizo…
- No? Leo me dijo….
- Leo no vio lo que paso esa noche. El estaba ocupado apagando unos incendios para verlo, solo cree que lo que dice es verdad por que Magnus se lo contó a su manera y de alguna manera u otra, Leo le sigue creyendo.
- Entonces quien te hizo eso?
- La mano derecha de Magnus, el padre de Leo- hablo con frialdad.- quise proteger a tu madre o bueno irme con ella pero el padre de Leo se interpuso y me hizo esto.- y Alicia, es verdad que Fox la mato?
- Estoy segura que Fox seria incapaz de matarla, ella la quería como su propia hermana, talvez fue el propio Magnus o…
- Quizás esta viva… Leo dice que la vio, talvez Fox se la llevo.
- Talvez…
- Todo lo que me han dicho de mi madre es una mentira tras otra pero por extraño que parezca al único que creo ahora es a ti. Dime, que trama?
- Aun no lo se Alice, hace mucho que no me comunico con ella. Pero estoy seguro de algo, ella jamás a querido hacer daño a los que quiere y por eso que si a permitido que tu estés aquí es por que sabe que por el momento es lo correcto, que por ahora estas segura aquí.
Asentí con la cabeza con solo una certeza en mi mente.
- Quiero convertirme en una soldado para poder salir de aquí y encontrarla, quiero ser buena luchando, quiero que me enseñes todo…
- Y lo harás Alice…lo prometo.

En ese instante la puerta sonó fuertemente y entro Leo siendo empujado por Jena.
- Entra traidor- grito ella furioso
- Hey, quien te enseño a golpear tan fuerte Jen?- pregunto bromista pero al ver mi rostro la sonrisa se le esfumo. - No fui lo suficientemente claro Alicia?- pregunto con frialdad. No resquebraje, esta vez no, solo lo vi con frialdad.
- No fuiste claro con migo Leon y ahora me vas a dar respuestas y tu silencio quieras o no- hablo Charlie con una intensidad y seriedad que jamás le había escuchado pronunciar, hasta a mi me intimido de verdad.
- Que quiere?
- Saber por que estas haciendo esto bipolar…- se me escapo decir con todo el odio contenido que tenia.


Chicas!!! Aquí el cap =) espero que les guste, por suerte recupere todita mi información hace un rato así que ya termine el cap y esto por escribiendo ya el siguiente. Espero que les guste. Y por cierto, lo se, Dany escribe muy bien y por eso las invito a su historia que esta justo en el banner de la derecha.

Las quiero, gracias por sus comentario espero que sigan comentando así, enserio que me hacen muy feliz.

Lu

pdt: Lo olvidaba, unas preguntas antes de irme:

- Ahora les cae Leo? xD
- Que creen de Jessie?

Amelia murió u.u


No se asusten, Amelia no es una persona sino mi laptop (si, ahora si pueden asustarse). Antes de ayer ella murió u.u. Hoy ya tengo una nueva pero el problema es que tardaran en recuperar los archivos de Amelia y eso es lo que más me da pena y preocupa por que allí están todas, pero toditas mis historias, fotos, música, etc,etc. Prácticamente la mitad de mi vida y recuerdos se ha ido con mi querida Amelia y no se con certeza, si podrán recuperar toda mi información. Lo peor de todo es que en la nueva laptop que por cierto se llama Jacobo (lo se, me gusta poner nombre a mis laptops u.u) es un bebe, ni tiene Word, ni nada de eso ya que, tengo que instalarlo todo de nuevo. Por ello no podré publicar hoy, lo lamento u.u yo quería, si que si y ya tenia hasta la mitad de capitulo pero ahora que Amelia se fue y se llevo mis archivos también se llevo parte de mis ganas u.u no quiero volver a re escribir el cap por que se que no será lo mismo así que esperare a que recuperen mis archivos y ya si no se puede, tendré que volver a escribir pero juro que no pasa de estos días, así que no se asusten mucho y esperen por favor.

Y bueno, como no quería dejarlas sin algo que leer y ya que la historia premiada, la de Dany =) esta en mi correo se las pongo aqui. Espero que les guste, a mi me encanto por que tenia prácticamente todo lo que pedí. Las quiero y espero que Amelia devuelva todo lo que se llevo.

PDT: Por cierto, GRACIAS POR LOS 16 COMENTARIOS. No saben cuan feliz me puse cuando hoy entre y encontré 16 comentarios para leer. De todo corazón les digo: gracias. Esos son los detalles que te impulsan a seguir escribiendo y por eso, esta semana sea como sea les pongo el capitulo nuevo por que no las defraudare. Lo prometo.


Alma de Luna

Su brillante cabello negro resaltaba entre los otros niños y sus hermosos ojos azules se entrecerraban al sentir las pequeñas gotitas de agua cayendo sobre su rostro.

Era apenas un pequeño niño de ocho años pero que, aunque nadie lo sospechara, algún día sería más, mucho más que eso.

Saltó sobre un pequeño charco haciendo que las gotitas de agua saltaran a su alrededor mientras él solo reía. De charco en charco se fue separando de los demás pequeños y fue adentrándose más en el bosque seguido por una ligera llovizna que empezaba a empapar su ropa.

Al caminar miraba sus zapatos que cubrían sus piececitos y los protegía del frío. Ya había empezado a tiritar pero todavía no quería volver. Quería seguir jugando en el bosque con los charcos.

Unos chapoteos a lo lejos distrajeron al pequeño de su juego.

Una risilla suave y alegre resonó entre los árboles, como si estuviera tan cerca, pero a la vez, tan lejos.

El chiquillo miró con curiosidad a su alrededor, preguntándose de donde había salido esa risa y quién era su dueña.

Empezó a correr, adentrándose en el bosque y sus zapatitos se machaban de barro. Cada vez que avanzaba más la risita se escuchaba más cercana y más chapoteos resonaban. El viento era más frío a cada pisada que daba y el anochecer se cernía sobre el bosque mientras que el sol se ocultaba, dejando atrás un hermoso cielo oscuro, sin nubes pero con un millón de brillantes estrellas y la hermosa luna llena hizo su aparición iluminando al pequeño y un hermoso lago.

Miró a su alrededor antes de salir de la protección de los árboles para encontrarse con un lago, el agua de este era completamente limpia y pura, la luna lo iluminaba haciendo creer que parecía de cristal.

Un chapoteo más lo despertó de su ensueño y vio a una pequeña niña saltando sobre el lago. Sus pies desnudos rozaban el agua y saltaba sobre ella pero no se hundía si no, que flotaba sobre ella. Caminaba, saltaba y daba vueltas por todo el lago como una patinadora de hielo, lo hacía con una elegancia y delicadeza poco propia de una pequeña.

Comenzó a dar vueltas y a reír, haciendo que su largo cabello rubio platino bailara en suaves ondas a su alrededor y sus grandes ojos grises miraban la luna con felicidad y alegría, mientras que su vestido del color de la plata la hacía resplandecer aún más.

El pequeño niño la miró sintiendo una sensación extraña hacia ella.
No quería interrumpir su hermoso baile, ni su alegre risa, pero algo la atraía hacia ella. Como si lo hubieran hipnotizado se acercó más al lago y se sentó en la orilla a apreciar a la niña.

Llegado un momento la niña dejó de saltar para tan solo caminar, pensativa.

El tiempo pasaba y el cielo comenzó a cambiar de color del hermoso anochecer empezaba a convertirse en un cálido amanecer, la luna empezó a esconderse mientras que el sol se elevaba para remplazarla y en un pestañeo la misteriosa pequeña ya había desaparecido.

El chiquillo la había llamado y buscado pero no la encontró. Sabía que hace mucho tiempo que había tenido que volver a casa y lo haría pero no se rendiría.

Estaba seguro de que la volvería a ver de nuevo.

Al llegar a casa se encontró con su preocupada madre que lo había buscado por todo el pueblo al igual que su padre que ya estaba asustado al percibir que tal vez nunca pudieran encontrar a su hijo.

Él por su parte pidió disculpas a sus padres y les contó lo que había visto en el bosque sobre la niña pero no le creyeron por más que él insistió en que fueran para verla. Rendido se acercó a la cuna en la que su nueva hermanita dormía cómodamente, se llamaba Hanon y tenía los mismos ojos de él pero su cabello era mucho más claro. Ella tan solo llevaba unas pocas semanas de haber nacido pero igual se podía notar lo linda que era.

Le acarició el cabello y se fue a su cuarto a descansar y a entrar en calor ya que, estaba congelado por el frío.


Ya habían pasado dos semanas y el chiquillo había escapado de casa para ir al lago para ver a la niña. Siempre se sentaba en la orilla a observarla a escondidas tras una roca, miraba todos y cada uno de sus movimientos y cada día que pasaba sentía más deseos de ir con ella. Que le enseñara a flotar, caminar y saltar sobre el agua para que juntos pudieran jugar.

Aunque después de que la había visto el primer día ella se veía un poco diferente como si se volviera cada día un poco invisible. Al principio el pequeño no le dio mucha importancia a ese detalle pero al pasar de los días él había notada que la niña se ponía un poco triste y de vez en cuando algunas lágrimas empapaban sus mejillas pero igual sonreía, no siempre había felicidad en su sonrisa pero no se desanimaba y continuaba disfrutando sus paseos por el agua.

Una noche había decidido hablar con ella.

Hacía mucho frío en el bosque pero estaba decidido a continuar hasta llegar.

Es noche las nubes poblaban el cielo y apenas se podían distinguir unas pocas estrellas y la luna nueva hacía que todo se viera más oscuro y tenebroso.

Después de unos minutos llegó al lago pero ella no estaba. Estuvo casi toda la noche esperándola en la oscuridad pero nunca apareció. Decepcionado y triste volvió a su casa.

Al día siguiente después de la escuela decidió ir al bosque a buscarla. Quería volver a verla pero ese día tampoco apareció, en un momento le pareció haber escuchado un ligero chapoteo y una risa pero al girarse se dio cuenta de que estaba solo y que su imaginación lo engañaba.

Después de una semana había vuelto, decidido a entrar en el lago a pesar de que no sabía nadar muy bien, pero se llevó la sorpresa de ver a la niña de nuevo y más sonriente que antes. Se acercó a la orilla y se volvió a esconder tras la roca. Unos minutos luego sus deseos de acercarse a la extraña niña se intensificaron y salió de su escondite.

Se levantó y caminó hasta la orilla más cercana de la niña, se subió y sentó en una roca aún no muy decidido a hablar.

La pequeña siguió bailando y sus pies se movían de forma grácil y hábil, cada vez más se acercaba un poco al pequeño pero sin quitar la vista de la hermosa luna menguante que ahora reinaba el cielo.

La niña cruzó las piernas y estiró sus pequeños brazos a cada lado de su cuerpo, dobló un poco su cintura haciendo una especie de reverencia bajando la cabeza.

Él pequeño aún la miraba asombrado. Ella levantó la mirada y por primera vez, sus miradas se encontraron, la niña sonrió demostrando sus pequeños dientecitos blancos, sus ojos de un gris tan claro, pero tan claro que casi no se distinguían del blanco lo miraban con alegría, él le correspondió con una sonrisa.

- Hola – dijo ella mirándole y extendiendo su mano hacía él.
- Hola – respondió él dudando en si tocar su mano, ya que tenía miedo de que si tocaba su frágil piel pudiera romperse pero después de un momento sus extraños deseos de estar cerca de ella le vencieron y tocó la pálida mano de la chica – so-soy Blake – dijo en un tímido susurro.

- Ya estaba esperando a que algún día decidieras hablarme, pensé que tendría que ser yo la que fuera a hablar contigo – dijo soltando una ligera risita y acercando su rostro al del pequeño Blake.


Blake no sabía que decir un ligero rubor se extendió por su cara. Decidió apartar la mirada pero la niña colocó su mano bajo la barbilla de este, haciendo que se miraran.

- Me gustan tus ojos – dijo ella – son bonitos.
- A mí me gustan mucho los tuyos respondió Blake mirándola.

- ¿Cómo te llamas? – le preguntó él por fin. Ella sonrió y miró a la luna.


- No lo sé.
- ¿Cómo es que no sabes tu nombre? – preguntó Blake, dejando un espacio libre

sobre la roca para que ella se sentara.

- No tengo nombre – susurró ella sentándose.

- Todos tienen un nombre – dijo el pequeño. Ella se quedó callada.


- Te gustaría tener un nombre – preguntó Blake mirando la luna.
- Si – dijo ella, simplemente.
- ¿Qué te parece… - lo pensó unos segundos – llamarte… Luna?
- ¿Luna? – repitió ella pensativa.

Se quedaron callados observando el lago.

- Me gusta – dijo sonriendo.

Blake también sonrió, ya tenía una nueva amiga… Luna.

Blake iba todos los días a verla y se sentaban juntos durante toda la noche sobre una roca a hablar, le había pedido que le enseñara a caminar de esa forma tan delicada sobre el agua pero él se hundía sin poder evitarlo. Ella tenía un secreto que no podía contar y él lo sabía pero esperaba que algún día Luna se lo dijera.

- ¿Por qué tu flotas y yo no? – le preguntó un día.
- Porque yo soy diferente – respondió ella.
- Pero quiero estar contigo allá – le dijo algo triste.
- Si podemos estar juntos – dijo Luna sonriendo y lo tomó de la mano – ven,

acompáñame.



Ella no llevó hasta la orilla y empezó a caminar. Blake la imitó pero se detuvo cuando el agua empezó a rozar su cintura.



- ¿Qué pasa? – preguntó Luna.
- No sé nadar – dijo apenado Blake.
- Conmigo no te pasará nada, lo prometo.

Continuaron caminando hasta que el agua llegó a los hombros de Blake, ella se acostó sobre el agua haciendo que ambos estuvieran a la misma altura.

- ¿Ves? Si podemos estar juntos solo que de una forma diferente – dijo Luna mirándole – pero un día estaremos completamente juntos, te lo prometo.


Esa noche fue la primera vez que él le tomó la mano y se sintió tan bien, era su mejor amiga. Su amiga especial.



Elevó un poco sus manos entrelazadas.



- Está un poco pálida, parece que te fuera a volver invisible, como un fantasma – dijo riendo, pero ella no rió si no que, miró al cielo con desesperación. Una lágrima rodó por su mejilla y cayó en el lago. Soltó la mano del chico y salió corriendo. Desapareció. Y el sol comenzó a iluminar el bosque. La llamó pero ella no volvió.


También antes le había preguntado porque desaparecía algunos días y ella tan solo le contestó que tenía que alimentarse, cuándo él le preguntó si le gustaba el chocolate y ella ni siquiera supo que era Blake le llevó uno pero a ella no le gustó y apenas comió un poco. Nunca le contestó que era lo que comía.

Lo único que ella le había contado es que ella no vendría hasta que la luna apareciera y que tenía que irse antes de que amaneciera. Él pensó que tal vez por eso ella estaba un poco pálida.

Se levantó y se volvió para rehacer su marcha de nuevo hasta su casa.


9 años después…


Blake tomó su gabardina negra, agarró su daga de marfil y la incrustó en su cinturón. Salió de la casa de sus padres, que ahora, era tan solo suya y de su pequeña hermana de casi nueve años que ya se había quedado profundamente dormida en su cama.

Aún estaban de luto ya que hace unas pocas semanas sus padres fallecieron.

Habían encontrado sus cuerpos sin vida cerca del bosque, sus manos, tobillos y cuello tenían una ligera rajadura de la que salía sangre a borbotones, habían fallecido porque alguien les quitó el alma. No solo a ellos, también en el pueblo ya más de treinta personas habían fallecido en estos últimos dos años y por la misma manera. Las mismas cortaduras.

Ahora Blake, tenía el deber, junto con un grupo de chicos, entre ellos sus mejores amigos Rick, Mónica, Daniel y Ray. Cada uno de ellos estaban preparados para encontrar a la criatura que se había llevado la vida de sus familias y amigos. Protegían el pueblo día y noche.

Comenzó a caminar en el bosque y recordó la primera vez que entró en él. Sentía como si todo eso hubiera sido ayer. Cuando solo era un pequeño, que guardaba el secreto de su mejor amiga. Luna.

Ella era algo más para él. Algo mucho más que una amiga.

Simplemente estaba enamorado de ella.

Se detuvo a la orilla del lago y se recostó contra un árbol cercano.

Ella había crecido mucho, su anterior cara de niña había sido remplazada por un cara adolescente de diecisiete años. Sus ojos seguían del mismo color y sus largas pestañas negras los hacían ver aún más hipnotizantes de lo normal. Sus labios eran rojos y algo llenos, nunca había visto unos labios como los de ella, sentía la necesidad de probarlos pero ella tan solo se lo permitía un par de veces y era tan solo un suave roce pero él igual lo apreciaba y deseaba más.

Media más o menos media cabeza menos que él, era delgada y su estilizado cuerpo ya tenía las propias curvas de una adolescente. Sus vestidos de plata ahora eran diferentes, eran antes de las rodillas y desde la cintura para abajo eran de forma evaporada haciéndola ver más hermosa. Una capa negra caía desde sus hombros hasta el suelo.

Él por su parte también había crecido bastante y tenía músculos desarrollados estaba más alto y su forma de caminar era más segura.

Era más hábil y más fuerte, al igual que Luna, había dejado su cara de pequeño por una de un adolescente y su voz se hizo más grave.

Pero a pesar de todo, no habían cambiado mucho, seguía siendo lo mismo que desde ocho años atrás. Ambos se encontraban todas las noches en el lago y charlaban o jugaban.

La luna menguante comenzó a iluminar el lago y ahí apareció Luna haciendo su mismo baile. Sintió la mirada del chico y le echó un vistazo. Sonrió pero casi al instante continuó con su baile retándole a que él se acercara primero. Blake sonrió y hundió sus tobillos en la fría agua mientras que ella sonreía pero aún seguía sin mirarlo.

Él siguió caminando y se sentó en una roca a verla. Ella se acercó un poco a él todavía concentrada en su baile y bailó a su alrededor. Cuando terminó, saltando se lanzó a los brazos del chico. Blake colocó sus brazos alrededor de su pequeña cintura y la abrazó. Le dio un ligero beso en el cuello y sintió como a ella se le erizaba la piel. Sonrió por eso.

- Hola Blake – saludó ella alejándose un poco, con una perfecta sonrisa en la boca.
- Hola Luna – correspondió este a su saludo.
- Hoy es tu cumpleaños – canturreó ella, mirándole a los ojos – te tengo una sorpresa.

Le tomó la mano y juntos se levantaron sobre la roca.



Luna lo miró a los ojos y acercó su cara a la suya. Le dio un suave beso.



Blake la rodeó con sus brazos, acercándole más a él y el beso pronto dejó de ser un roce y se fue convirtiendo en un beso lento pero apasionado. Descubrió que los dulces labios de Luna sabían a miel y a… sangre. Pero no le importó, más bien, le gustaba. Tal vez demasiado.

Rodó sus labios por la mejilla de ella, era la primera vez que Luna le dejaba besarle de esa manera. Llevó sus labios al cuello de esta y lo mordió ligeramente. Ella colocó sus brazos alrededor de su cuello acercándolo más. Mientra Blake comenzaba a besar su hombro y volviendo a su cuello.

- Muérdeme, Blake – susurró. Blake no entendía porque ella le había pedido aquello pero así lo hizo. Ya no podía controlar su cuerpo y sintió el frágil cuello de ella entre sus dientes y un poco de sangre empezó a correr por su boca.

- Si, continúa – Luna lo acercó más a él y Blake aún sin poder tener control de su cuerpo probó la dulce sangre de ella.


Después de unos segundos ella lo detuvo juntando sus labios nuevamente y ahora lo mordió ella. Blake sintió como en un suspiro de Luna una especie de pequeña nube entró en su boca haciéndolo sentir más fuerte… más ágil… más poderoso. Ya podía controlar su cuerpo.

Se separaron y él miró como un pequeño hilo de sangre caía del cuello de Luna hasta su vestido. Ella se agachó y con un dedo rozó el agua. Se llevó el dedo al cuello y lo pasó por su herida que dejó de sangrar y empezaba a cerrarse.

Blake la miró confundido. ¿Qué había pasado?

Pero Luna colocó suavemente su índice sobre los labios de él antes de acercar su boca hasta el oído de él.

- Todavía no termina tu sorpresa – susurró y lo tomó de la mano de nuevo.

Dio un paso y cayó sobre el agua. Le hizo una seña para que la imitara y así lo hizo. Sus pies tocaron suavemente la superficie del agua y ahí se quedaron.

Blake la miró aún más sorprendido y ella rió.

- Ya estamos juntos – dijo Luna abrazándolo.
- Wow Luna – exclamó Blake pasándole un brazo por la cintura – no puedo creerlo.

¿Cómo lo hiciste?

- Te lo explicaré, pero no hoy. Hoy solo quiero estar contigo.

Blake la miró. Sus hermosos ojos grises lo miraban y se acercó a ella. Le tomó una mano y la otra la colocó en su cintura. Ella sonrió. Adoraba bailar, tanto como vivir.

En sus mentes una canción de vals resonaba y ambos bailaban por todo el lago con una sonrisa mientras la hermosa luna, casi llena los iluminaba. Pasaron casi toda la noche bailando sin parar.

Se sentaron en una roca y Luna apoyó su cabeza en el hombro de Blake.

- Mira que bella está hoy la luna – dijo Blake mirándola, mientras que acariciaba el
cabello de Luna.
- Si, está muy linda – corroboró Luna mirándole – pero, prefiero el sol.
- ¿Y eso por qué? – preguntó Blake desconcertado - ¿lo has visto?
- No – dijo triste – no puedo, pero tú eres mi sol. Lo más grande, lo más hermoso que tengo. Te amo.

- Te prometo que algún día veremos un amanecer o el atardecer juntos. Y lo cumpliré como tú prometiste estar juntos sobre el agua. Te amo con toda mi alma.



Blake la acunó en sus brazos y miraron a la luna.



- Y yo te prometo que estaremos juntos por siempre.

Después de un rato, Luna desapareció, aunque no sin antes darle un suave beso a Blake, el amor de su vida.


Blake se despertó al escuchar un extraño ruido fuera de casa.
Se levantó de un salto y abrió la puerta. Ray estaba afuera junto con Monica y ambos con sus ojos avellanas lo miraban con profunda tristeza.

Blake se asustó, después de la muerte su padre Ray no se había dejado ver con una cara tan triste y preocupado.

- ¿Qué paso? – preguntó Bloke lentamente.

Ninguno de los dos respondió, lo guiaron por entre el pueblo y comenzaron a entrar en el bosque donde varias personas se encontraban reunidas.

Blake no podía creer lo que estaba pasando. Su pequeña Hanon estaba ahí. Y era el centro de todas las miradas. Ella estaba recostada contra un árbol y su cuerpo casi sin vida no se movía, su respiración era lenta y dificultosa. La subían a una camilla. Blake corrió hasta ella.

- Hanon, por favor hermanita – la tristeza lo embargaba profundamente y la misma sensación de pérdida que sintió al ver por primera vez desaparecer a Luna, el día en que perdió a sus padres volvió – te adoro peque. Ahora eres mi única familia. Quédate conmigo. Te lo suplico.

La pequeña trató de abrir los ojos pero algo no se lo permitía y sentí como algo se le escapaba, como si estuviera a punto de perder algo. Algo importante.

El alma…

La llevaron al hospital, Blake estuvo con ella toda lo noche y al día siguiente al atardecer sintió como su hermana se movía. Tan solo un poco, pero se había movido.

- Se me escapa el alma, hermanito. Te quiero mucho.
- ¡No, Hanon! No, por favor – gritó Blake. No podía ser. Su hermanita no podía morir así. Por una criatura que le quitó la vida. Que le robó el alma.

Tomó a su hermana en brazos y salió silenciosamente del hospital. Nadie lo podía ver. Caminó hasta el bosque mientras la gran tristeza que le embargaba estaba siendo remplazada por la furia. El sol se comenzó a ocultar y la luna llena comenzó a salir. Llevó a su hermana al lago. Era el único lugar en el que podría estar segura. Aunque ya había fallecido, tenía que hacer algo. Tenía que haber algo que la salvara.

Llegó al lago y sentada sobre una roca le esperaba Luna. Sus miradas se encontraron y su rostro se alarmó. Corrió sobre el agua para llegar hasta mí. Una lágrima cayó por mi mejilla y él se acercó a la orilla a su espera. Cuando llegó comenzó a llorar.

Blake no entendía el porqué lloraba pero depositó a su hermana en la orilla y la abrazó.

Pero ella se alejó.

- Lo siento – dijo Luna, todavía sollozando. Su largo cabello le caía ocultando su rostro – lo siento… yo, te amo más que a mi vida Blake, te amo como no puedo amar a nadie más pero tú y yo no, no podemos estar juntos. Aunque te lo prometí. Solo podremos estar juntos de una forma diferente, juntos de una forma especial.

- Luna, por favor, no me dejes. Te amo. Eres lo único que me queda. Perdí a toda mi familia. Mi propia hermana se desangró en mis brazos.

- Es que, Blake, todo es mi culpa. Yo… no soy un alma libre.

- ¿De qué hablas?

- Mi cuerpo, no es cuerpo. Es lo más cercano que puedo tener como un cuerpo. Yo soy un alma… El alma de la luna.


- Blake, aléjate de ella. Ahora – Rick apareció con su daga de marfil.
- Rick, tranquilízate hermano, ella es Luna mi novia.
- Y la asesina de tu hermana – Monica y Ray aparecieron – La vimos a ella en el bosque junto a tu hermana.
- Imposible – dijo Blake. Todos sus sentimientos se revolvían en su interior y se volvió hacia Luna que seguí sollozando - tu… no, Luna, por favor dime que no.
- Blake…
- Asesinaste a mi hermana – Blake sacó su daga y con todo el dolor del mundo la colocó sobre su cuello – ¿por qué lo hiciste? Yo te amo.
- No, Blake. Lo estás entendiendo mal, yo traté de salvar a tu hermana pero, fui muy egoísta y no pude.

- Blake, déjala – la voz de Ray sonó temblorosa – nos encargaremos de ella.
- No, yo me quedo. Luna dime la verdad o lo siento, pero por más que me duela te clavaré esta daga en el corazón y me vengaré de que le hayas robado el alma a mi hermana.

- Yo, te juro que quise salvarla pero no pude. Soy egoísta – sollozó y se desplomó sobre el agua – pero te amo lo suficiente como para devolverle su vida.

- Eso ya no se puede – dijo con frialdad.

- No, Blake. Tengo que, tengo que decirte la verdad. La luna brilla por todas las almas, cada alma pura hace que la luna brille con más resplandor. Le dan vida a la luna. Yo soy un alma elegida. Es una bendición, pero a la vez, la más grande maldición.



Luna miró al cielo, a la luna llena que brillaba en todo su esplendor.



- Yo soy una vida y cuando no hay luna llena me voy debilitando y mi cuerpo se transparenta, porque soy un alma, Blake.

Blake la escuchaba y la tristeza le confundía completamente.



- Yo no pertenezco aquí. Pertenezco a allá – dijo Luna señalando la luna – hace nueve años quise volver. Necesitaba encontrar la forma de volver. Pero te conocí, Blake y tú hiciste que cambiara de opinión. Quería vivir y no me importaba tener que quitarle la vida a los demás. No lo hacía a propósito, traté de controlarme y lo logré pero me debilito. Ayer, cuando te besé te di mi vida. Un pedazo de mi alma. Por eso pudimos estar juntos. Flotaste en el agua junto a mí.

- Pero yo, no Blake, yo no fui la que ha asesinado a tu hermana. Yo no he asesinado a nadie.

- No, sólo le has robado el alma – dijo Blake con la voz llena de dolor. Esto no podía estar pasando.

- Si, pero no, Blake. Tu hermana era un alma pura. La luna la quería. Ella es mi sucesora. Fue elegida. Traté de evitar que los Kendras me encontraran pero lo han hecho - Luna miró en dirección a Ray, Monica y Rick – Daniel está asesinando de nuevo ¿no?


Monica dio un paso al frente.

- Él solo hace lo que tiene que hacer. Y nosotros igual. Tú te puedes quedar con todas

las vidas que quieras. ¿Por qué nosotros no? Teníamos que hacer cualquier cosa para llegar hasta ti. Blake, lo sentimos por tu hermana pero esta vez fue ella quien la mató.

- Blake, créeme. Yo te amo – Luna se levantó – jamás te lastimaría. Daría la vida por

ti. Recuperaré a tu hermana. Pero confía en mí. No soy una asesina.

- Somos tus mejores amigos Blake – Ray sacó su daga – vas a confiar en ella.
- Blake, por favor – Luna sollozaba.

Blake miró el cuerpo de su hermana.

Levantó el rostro y los miró.

- Chicos, váyanse los alcanzaré en un minuto – Rick sonrió y junto con los demás
desaparecieron por el bosque.



- Luna, ¿qué pasa? – susurró.
- Lo siento. Es por mi culpa que has perdido a tu familia. Los Kendras o a quienes tu llamas amigos, me buscaban y me encontraron. Han asesinado a tu familia para
Inculparme, ha sido mi culpa su muerte. No te quise lastimar, pero fui lo suficientemente egoísta como para quedarme. Pero te lo prometo – dijo ella limpiándose las lágrimas – traeré de nuevo a tu hermana.

Ella hizo ademán de irse pero Blake la tomó del brazo.
- ¿Volverás con Hanon? – dijo mirándola a los ojos.
- Si, lo haré, pero solo una última vez – respondió Luna mientras deslizaba sus dedos fuera de los de él, pero Blake no la dejó ir y con su otro brazo la aprisionó contra él.
- ¿Qué quieres decir con eso? – preguntó.
- Que ella volverá pero…– dijo Luna bajando la mirada.
- Luna, ¿ a qué te refie… - pero ella lo cortó con un beso, sus fríos labios se juntaban con los de él, tibios y suaves. Era un beso perfecto.

Blake abrió los ojos pero Luna ya no estaba, él con desesperación la buscó mientras que el alumbrante sol lo iluminaba con su cálida luz. Al darse cuenta de que ella no estaba dio la vuelta pero al mirar sobre la roca descubrió que el cuerpo de su hermana ya no se encontraba allí.

( … )

Blake tomó una capa. Ya casi era medianoche y la voz de Luna aparecía en sus sueños aunque nunca más volvió a aparecer en el lago.

Esa noche le había susurrado a Blake que ya era hora y él se levantó con rapidez.
Caminó hasta el bosque, Monica, Ray, Rick y Daniel habían desaparecido, pero él sabía que todavía estaban por allí y Blake estaba listo para vengarse.

Llegó al lago. La luna estaba completa. Una perfecta luna llena.

Los suaves cantos de dos chicas lo hipnotizaron haciendo que se acercara más a la orilla. Bajo la luz de la luna apareció Luna con un hermoso vestido típico de una princesa y a su lado la pequeña Hanon también con un vestido color plata. Ambas cantaban al unísono una hermosa canción, mientras caminaban tomadas de la mano.

Ambas se colocaron a mitad del lago y Luna se volvió hacia Blake sonriéndole. Él avanzó y se dio cuenta de que otra vez podía estar sobre el agua. Caminó hasta ellas y cuando estaba a tan solo un metro de distancia.

- Quédate ahí, Blake – Luna miró a Hanon y comenzó a pronunciar varias palabras mientras miraba a la luna… - revive al alma que perdiste… sacrificio por la luz de un espíritu nuevo… devuélvela a la vida… solo un intercambio eterno…


Blake estaba atónito viendo como la luz de la luna iluminaba a Hanon y Luna como un gran reflector. Pequeñas estrellas las rodearon y una extraña cinta, casi invisible dio varias vueltas alrededor de ellas. Blake se acercó a ellas.

- Luna, ¿qué está pasando? Estás pálida – vio como Luna estaba pálida y como el pequeño rostro de su hermana volvía a tener color.
- Te prometí que haría que ella volviera – susurró esta con una sonrisa triste.
- Pero ¿cómo?
- Solo, solo hace falta un, un sacrificio – respondió mirándole con lágrimas en los ojos – yo no tengo cuerpo, porque soy alma. Solo hace falta un alma. Volveré a ser un espíritu y tu hermana vivirá – sonrió.


Blake la miró, la desesperación, la tristeza, el enojo, la rabia, todos esos sentimientos juntos lo embargaban.

- Luna, no. ¡Tiene que haber otra forma! Deja eso – gritó tratando de acercarse pero la fina barrera impidió que la tocara. Lágrimas empezaron a salir de sus ojos – Hanon ya murió y por más daño que eso me haya hecho, no te puedo perder, no a ti.



- Blake, por favor, no lo hagas más difícil – dijo Luna con voz rota – siempre estaré contigo. Cada luna llena volveré, tan solo un rato, pero volveré. Te amo. Pronto lo solucionaremos todo, te lo prometo. Te amo más que a mi vida y no te quiero ver sufrir.


Blake trató, de nuevo, pasar la barrera pero simplemente no podía. La golpeó y uso todos sus esfuerzos mientras que Luna le gritaba que parara qu no se hiciera daño pero el no quería parar. No la quería perder.

Luna se acercó hasta la barrera y posó su mano en ella, Blake hizo lo mismo y juntos, posaron sus labios sobre ella y tan solo por unos segundos la barrera se abrió y ambos se besaron con pasión, sabiendo que era la última vez. Ambos lloraban desconsolados. El sol estaba a punto de salir, lo que cerraría el sacrificio para siempre.

Hanon los miró y descubrió el porqué de las distracciones de su hermano. Él la amaba y ella igual. Iban a separarse para que ella viviera. Pero la pequeña sabía que su hermano no aguantaría el dolor y que Luna lo amaba y sufriría.

Se dirigió hasta el centro del lago.

- Por un amor sincera… por un alma que busca la libertad… por un amor imposible… un cambio de vida… alegría a un alma tan pura…

Luna le dio un último y suave beso para darse cuenta de cómo salía el sol. Cerró los ojos. Ya no le daba tiempo de desaparecer y si quería que Hanon viviera tenía que entregarse al sol.

Los rayos del sol cayeron sobre ellos iluminándolos. Luna esperaba su final, doloroso y destructivo mientras trataba de guardar la sensación de los brazos de Blake rodeándola.

Se giró y miró el sol, una bola de fuego que irradiaba luz, era hermoso. Lo miró maravillada hasta que cayó en cuenta de algo, se soltó de Blake y vio como Hanon desaparecía mientras sonreía.

- Espero que sean muy felices juntos, los quiero mucho, pero prométanme algo… dijo lo que quedaba de ella en un suave susurro – vengan a visitarme – sonrió y desaparecío.

Luna trató de alcanzarla pero cayó en el agua al igual que Blake ambos estaban en el lago, Luna se observó. Era la misma de antes pero ahora tenía, tenía un cuerpo.

- Tenía que salvar a tu hermana – logró decir entre lágrimas, Blake se acercó y la abrazó.
- Hanon quiso que seamos felices. Por eso lo hizo y aunque me duela perderla, tampoco hubiera soportado perderte a ti… Luna – y la besó, cayendo al agua. Sus labios se unieron al igual que sus almas, como la luna llena y el sol en un perfecto eclipse.