martes, 14 de diciembre de 2010

Capitulo 2


Ya no estoy tan confusa como ayer,
Solo la ilusión trae desilusión
Y es tan fácil de caer…

Shakira


Día 5- Alec

Toque el timbre de la casa dos veces antes de que su voz tan conocida gritara un – ya va. Espere tan solo unos minutos y Teo abrió la puerta algo despeinado y aun en su pijama color azul.

- Effy? Que haces aquí?- pregunto sin saber el porque de mi visita
- Lo siento, se que es muy temprano pero quería saber si tu mandaste esto- dije mostrándole la bolsita de terciopelo granate. El la observo por unos instantes.
- Si yo la hubiera mandado hubiera puesto tu nombre y no para la muchacha de los cabellos negros- dijo el con una semi sonrisa.- pero porque? Que había en esa bolsa?- pregunto. Abrí la bolsita y saque mi ipod y se lo entregue.
- Todo lo que me robaron hasta el dinero, ni un billete menos. Y también esta mi bicicleta guardada en la cochera. Pensé que fuiste tu- dije rápidamente
- Vaya- dijo asombrado.
- Lo se!- dije igual de asombrada aun no entendía quien pudo haber echo esto, era muy raro.
- Tal vez uno de los hombres se arrepintió- dijo, yo al instante lo mire con mala cara y el se encogió de hombros- solo decía.
Todos estos días en los que estuve escondida en casa Teo la paso allí, dándome todo su apoyo y haciendo que olvidara por momentos aquello que me daba tanto temor. Es por eso que ahora sentía que podía confiar en el y hasta lo consideraba mi amigo, gracias a ello, saque la pequeña carta y se la mostré.
- También venia esto- dije y el la comenzó a leer.
- Mmm todo esto es confuso- hablo
- Lo se, Alex pensó que fuiste tu, por eso vine en cuanto me vestí, pero ahora creo que…
- Que, que?
- Recuerdas que te conté sobre aquel chico que me ayudo a pararme
- Si, pero como averiguo donde vivías y lo mas raro de todo, como supo lo que te robaron
- No…no lo se, por eso creo que es poco probable- dije y observe a Teo, tenia la mano en la cabeza, esa pose tan familiar que tenia desde niño cuando se ponía a pensar.
- En verdad no importa- le dije y el me miro algo confundido- confiare en lo que dice la carta, ya no me quiero esconder más!- Teo sonrío ampliamente
- Me parece perfecto por que justo hoy tengo toda la mañana libre.
- Entonces que esperas? Ve a bañarte mientras les pregunto a mis hermanos si quieren venir.
- Genial- dijo con una gran sonrisa y serró la puerta. Regrese a la casa y hable con mis hermanos.
- Lo siento Effy pero hoy es lunes y comienzan mis clases de baile- dijo Emily
- Y yo conseguí un trabajo de medio tiempo en la cafetería donde trabaja Teo- dijo Alex
- Aaa ya veo- dije algo desganada.
- Pero nos puede llevar verdad? No quiero ir caminando hasta la ciudad- dijo Emily
- Claro que los llevara hermanita- dije con una sonrisa y abrase a mi hermana. Debía de admitir que desde aquel accidente nuestra relación había mejorado de sobremanera.

Teo llego después de media hora y nos llevo a la ciudad. Aparco su carro negro en uno de los estacionamientos y cada uno fue a lo suyo, mientras que Teo me llevaba a un tour por las iglesias. Yo ya conocía las zonas turísticas pero no había entrado a las iglesias hace tanto que ya había olvidado cuan hermosas eran. Ya estábamos por la mitad del recorrido así que di un vistazo rápido a ver si alguien que conocía estaba cerca, pero todos eran rostros desconocidos. Abrí mi bolso y saque una cajita pequeña de color plata.

- te importa si fumo?- le pregunte, el me miro algo sorprendido pero luego sonrío
- pensé que eras una niña buena- dijo el
- no por el echo de que fume soy una niña mala- respondí
- no solo lo decía por los cigarros. Pero claro, por mi no hay problema, siempre y cuando me des uno también. – le sonreí. Era lindo saber que tenia cosas en común con Teo aun que sea solo fumar. Le entregue un cigarrillo, saque mi encendedor zippo color morado, aquel que tanto me gustaba y encendí mi cigarrillo.
- Por que mas lo decías?- le pregunte mientras el encendía su cigarro y yo daba mi primera pitada. Era tan gratificante fumar después de casi una semana de ausencia.
- Por el tatuaje que llevas detrás de la oreja- dijo el con una sonrisa. Toque instintivamente la zona donde estaba la pequeña libélula.
- Como lo viste? Siempre llevo el cabello suelto- hable rápidamente
- Hoy cuando llevaste el pequeño bolso se te vio. Hace días también lo vi pero poquito, hasta hoy no sabia lo que era. Que significa?
- Mi mejor amiga se fue hace un año a vivir a otro estado así que antes de que lo hiciera… quisimos hacernos algo que afianzara nuestra hermandad.- dije con una sonrisa de melancolía.
- Es muy bonito. Pero supongo que tu madre dio un grito al cielo cuando lo vio- dijo Teo
- Y si que lo hizo, creo que hasta ahora no me lo perdona pero en verdad no importa, no me arrepiento de habérmelo hecho. – caminamos en silencio hasta llegar a un pequeño parque. Aun que el viento soplaba fuerte decidimos sentarnos en una de las banquitas de piedra. – tu tienes uno?- le pregunte después de un largo rato.
- Si- contesto el, con un tono que no supe descifrar, acaso no le gustaba su tatuaje?
- No te vez conforme
- Y es que no lo estoy, ese tatuaje me trae malos recuerdos- dijo sin mirarme, solo observaba a la nada y yo entendí a la perfección que en ese mismo instante estaba recordando.
- Y que recuerdos te trae? Claro solo si quieres decirme.- el sonrío levemente e inicio
- Cuando tenia 16…
- Ósea hace casi dos años- aclare
- Si, cuando tenia tu edad- recalco el con un tonito burlón.
- No pareces que vas a cumplir 18, hasta Alex se ve mucho mayor que tu
- Es por que yo no soy el coreback de ningún equipo de fútbol americano- reí un poco, había logrado deshacer la tensión entre nosotros.
- Bueno prosigue con tu historia- lo alenté
- Cuando tenia 16 me cambie de colegio y comencé a salir con una chica, éramos muy compatibles y nos llevábamos bien, me gustaba que fuera diferente a las demás
- A que te refieres con diferente?
- No le importaba lo que pensaran los demás de ella, hacia lo que hacia por que a ella le gustaba y no por que alguien se lo pedía
- A ok, entendí.
- Me presento a su hermano que tan solo era dos año mayor y nos hicimos muy buenos amigos.- suspiró y me miro a los ojos por primera vez. - ellos me enseñaron a consumir marihuana.- al decirlo me quede helada, mas de lo normal. Aun que fumara jamás me había drogado y prefería mantenerme alejada de ese tipo de personas, pero acá estaba Teo, mi único amigo en Volterra y había terminando siendo drogadicto, demonios!
- Effy por tu cara veo que te has sorprendido- dijo el con una risita pero yo me quede estática y seria.
- Drogarse no es una broma Teo.
- Y nadie dice que lo sea, pero tranquila, ya no lo ago más.
- Y desde cuando?- pregunte aun algo desconfiada
- Desde que paso lo del tatuaje y si no me dejas contarte, te quedaras con la duda- dijo con algo de severidad.
- Esta bien- dije y me calle por completo
- El hermano de Maya se hizo muy amigo mío igual que todo su grupo y pronto me incluyeron en el. Cada fin de semana la pasábamos de fiesta en fiesta en Florencia. Y cuando supieron que ya estaba listo me pidieron que me hiciera la marca del grupo.
- El tatuaje- dije bajito
- Exacto, descubrí que Maya también lo tenia y en verdad la quería tanto y me divertía tanto con ellos que no la pensé dos veces y me lo hice.
- Entonces que paso?
- Desde ese día todo cambio Effy, el grupo ya no era el mismo o tal vez así eran de verdad.
- Pero que hacían?- pregunte con mas intriga que nunca. Teo hizo una mueca de tan solo recordarlo
- En síntesis eran enfermos.- por su voz pude notar que me ocultaba algo. No quería decir lo que ese grupo hacia así que, preferí no insistir en el tema así seria menos incomodo para el.
- Y que es lo que hizo que te alejaras de ellos o aun los vez?- pregunte algo asustada por la respuesta que me daría. El negó con la cabeza levemente.
- Un día de esos me arrestaron por posesión de droga igual que a los otros. Como Maya y yo éramos los únicos menores de edad salimos con ayuda de nuestros padres. Me prometí a mi mismo ese día que no volvería con ellos y se los hice saber.
- Así que desde ese día no tienes contacto con ellos? Ni con Maya?
- Con Maya si, aun sigue siendo mi novia.- Al decirlo sentí una punzada inesperada, algo que me pedía averiguar mas sobre aquella chica.
- Ooo vaya- fue lo único que me salio, a pesar de todo lo que quería preguntar, tome un tiempo prolongado para formular alguna pregunta – pero ella no vive con su hermano? Como haces cuando vas a su casa?
- Ella no vive con Philip y ya nadie sabe nada de el, después de el arresto, a el le encontraron muchas mas cosas, lo metieron a la cárcel y no tardo en escapar pero nunca regreso aquí.
- Asuu que complicado.- los dos nos quedamos en silencio total por unos minutos.- y ahora donde esta Maya?
- Fue a pasar toda la semana con su abuela, en Florencia- dijo el con total normalidad y sentí algo de decepción, Teo solo la había pasado con migo estos días por que no tenia con quien mas pasarla, su noviecita estaba a 3 horas de Volterra.
Cambiamos de conversación, yo estaba decepcionada y aun que no tratara de demostrarlo con mi actitud, sabia que se me veía desganada. Almorzamos algo ligero y seguimos hablando de cosas sin sentido, lo único que quería en ese momento es que el tiempo se pasara para que al fin pudiera estar sola. Después de el almuerzo fuimos al cafetín donde Alex y Teo trabajaban, al entrar mi hermano ya se había ido, maldije por lo bajo, como se le ocurría dejarme en estas circunstancias?
- No quedaron en como regresar?- pregunto Teo
- No, pero no te preocupes yo le llamare.
- Sino no lo encuentras, regresas aquí o sino puedes tomar el autobús.
- A si, si, claro, el autobús.- hable casi sin concentración, se me acababa de ocurrir una idea. Me despedí rápidamente de Teo y apenas salí de la cafetería llame a Alex.
- Donde estas? Te estamos esperando en la parada del autobús- dijo algo molesto, a Alex le irritaba mucho esperar a la gente.
- Lo siento se me hizo tarde, pero vayan, yo ya iré con Teo más tarde
- Bueno- dijo Alex malhumorado y colgó.
Comencé a caminar por las callecillas, al fin estaba sola, al fin podía pensar en paz. Trate de no meterme en calles muy oscuras y al cabo de 10 minutos ya había llegado al mercado. Me senté en una de las graditas de piedra y comencé a observar todo. Ese era el lugar perfecto para dibujar algo, pensé mientras sacaba de mi bolso mi cuaderno de dibujos y un lápiz, jamás salía sin eso.
No era tan buena dibujando, debo admitir pero por lo menos al hacerlo me sentía libre y relajada. Comencé a hacer un bosquejo de el pequeño mercado que mas que un mercado eran barios puestitos en una calle al aire libre. Ya había pasado casi una hora y ya estaba por concluir mi dibujo cuando levante la mirada y lo vi. Estaba allí, el chico que me había ayudado a pararme hace unos días, caminaba entre la gente como si buscara algo o alguien. No lo había podido percibir antes pero era muy lindo, tenia el cabello castaño, una piel muy clara y rasgos perfectos y finos. Lo extraño era su traje, digo, no era freaky pero si anticuado, parecía vestir la ropa que hubiera utilizado mi abuelo cuando tenia su edad.
Se acercaba con rapidez pero no me había visto, comenzó a subir las gradas y justo cuando estaba en el peldaño donde yo estaba sentada, hable.

- Hola- dije algo bajito, el chico paro en seco y me miro, yo aun seguía sentada en la grada así que tuve que levantar la vista para verlo.
- Me hablas a mi?- pregunto. Me pare y trate de responder con toda la seguridad posible.
- Si
- Me conoces?- pregunto frunciendo el seño como si algo en mi le desagradara.
- Bueno, tu fuiste el chico que me ayudo a pararme, no se si lo recuerdas solo quería agradecerte….- el chico se quedo mudo aun tenia ese rostro de desagrado que empezaba a molestarme- gracias.- dije después de un rato
- No hay de que- dijo, relajo el rostro y reinicio su caminata.
- Espera- dije mientras lo tomaba del brazo que por cierto estaba muy duro. Me miro algo extrañado pero mas que todo sorprendido.
- Que?- pregunto. Saque de uno de los bolsillos de mi chaqueta mi ipod.
- No se como lo hiciste pero se que fuiste tu, te lo agradezco mucho- dije mostrándole el ipod. Ahora el muchacho si que se veía sorprendido.
- Yo no…- trato de decir.
- No te preocupes, no preguntare como lo hiciste solo gracias- volví a decir, el se relajo mas que antes, ya no estaba tenso y hasta sonrío ligeramente a lo que yo sonreí igual.
- Alec- dijo entregándome la mano en forma de saludo, respondí con un leve apretón de manos y descubrí que su mano seguía igual de fría.
- Effy- dije con una ligera sonrisa. Me senté en la gradita y el, para mi sorpresa hizo lo mismo.
- Que te trae por acá?- pregunto observando el mercado.
- Estaba dibujando- dije mostrándole el cuaderno.
- Puedo ver?- pregunto y antes de que yo respondiera ya tenia mi cuaderno de dibujo en sus manos, abrió el cuaderno y apenas vio mi dibujo arrugo la nariz.
- Si no te gusta solo dilo no hagas muecas- dije con seriedad. El me miro a los ojos.
- No, no es que no me guste, el dibujo esta casi perfecto es solo que el olor del mercado no me agrada mucho por eso trataba de salir rápido de aquí.- se escuso. Yo sonreí
- O ya veo, a mi tampoco me agrada mucho este aroma pero este era el lugar perfecto para comenzar a dibujar
- Enserio eres muy buena- dijo ojeando los dibujos.
- Gracias.- al terminar de ver todos los dibujos que no eran muchos, me miro con una leve sonrisa.
- Que harás ahora?- pregunto
- Pues no se, supongo que nada- dije con total sinceridad.
- Te apetece caminar?- pregunto con algo de timidez.
- Claro - dije con una semi sonrisa
- Perfecto- dijo se paro rápidamente, me ayudo a pararme como todo un caballero y me entrego el cuaderno.

Florencia Toscana – Iglesia abandonada de Santo Paolo (3 pm)

Los dos hermanos caminaban muy rápido por los pasillos de piedra, iban tarde y la impuntualidad era lo que menos le gustaba a su líder. Abrieron la puerta del gran salón en forma circular y descubrieron que ya todos los miembros estaban sentados y expectantes a lo que su gran líder decía. Este al ver a los dos hermanos se paro de su trono.
- Los estaba esperando- dijo el hombre con una voz fría y distante. Era alto, tenia el cabello oscuro, los ojos grisáceos como todos y una cicatriz en el costado de su labio superior que demostraba la dura batalla que había tenido para ganar ese puesto. Los hermanos agacharon sus cabezas en forma de reverencia y sumisión.
- Lo sentimos señor, tardamos mas de lo esperado- se escuso el hermano mayor que por fin miraba a su líder, mientras que su hermana tenia la mirada baja, no podía ver los ojos de su gran líder, aun tenia miedo de hacerlo. Ella había sido convertida hace una semana y no estaba acostumbrada a todo esto de las jerarquías, a ser sometida a un líder que podía hacer con ella lo que el quisiera.
- No hay excusas para llegar tarde a una junta de la corte Philip y tu lo sabes bien- dijo su líder Paolo con la voz muy severa.- solo espero que traigan noticias buenas sino juro que lamentaran su tardanza- dijo Paolo que ahora tocaba el rostro de la joven hermana y levantaba su quijada para que al fin ella pudiera ver sus ojos. El cuerpo de Philip se tenso al sentir que Paolo ponía las manos sobre su hermanita, pero no podía hacer nada así que solo observo con impotencia como se desenvolvía ella – dime Maya, tienes noticias buenas para mi?- le pregunto en un susurro. Maya no pudo evitar temblar al pensar que Paolo era una serpiente que ya estaba enzima de su presa, ella.
- Si señor- dijo aguantando la respiración. Paolo se alejo de ella unos pasos
- Entonces habla que todos estamos expectantes.
- La muchacha ya llego a Volterra.
- Es igual a su madre?- pregunto Paolo esta vez a Philip
- Es muy parecida señor- Paolo sonrío con nostalgia.
- Por que no la trajeron entonces?- pregunto Paolo algo malhumorado
- Usted dijo….- hablo algo confundido Philip. Paolo lo corto con la mano.
- Se lo que dije- hablo el tratando de tranquilizarse pero no podía, quería tener a la muchacha ya.- la vigilaron?- pregunto ya mas tranquilo
- Poco señor- admitió Maya con total sinceridad y el rostro de Paolo se congestiono, estaba a punto de reventar. Philip se preparo para lo peor. Si Paolo tocaba a su hermana, el lo atacaría, no importa si eso le costaba la vida. - Sufrió un incidente el primer día- dijo rápidamente Maya- desde entonces no a logrado salir de su casa.- hablo ahora con un poquito mas de seguridad al ver que el rostro de Paolo volvía a su color oliváceo otra vez.
- Pero esta siendo observada por uno de los nuestros señor- agrego rápidamente Philip temiendo que el carácter de su líder cambiara repentinamente y maltratara a su pequeña hermana.

Capitulo 1

Ven alto
Para sentir la brisa.
Limpia tu corazón.
Tu alma grita.
La paz está cerca.
Acaba con las dudas.
Ven, acompáñame.
Vamos juntos a sobrevivir.

Gisel

Día 1- llegamos a Volterra

Vi por la ventanilla del auto, no había vuelta atrás, habíamos llegado a Italia y ya no podíamos regresar a California. Estaba segura que estos serian los dos meses mas largos y aburridos de mi vida junto a mis abuelos y hermanos. Pero ya no podía hacer nada, mamá había decidido mandarnos aquí, a este invierno perpetuo mientras ella disfrutaba con su nuevo esposo el verano de California. No la culpaba por querer estar sola con Peter pero había sido una exageración total mandarnos hasta Volterra para tener un poco de intimidad con el. No es que no me guste Volterra, pero es solo un pueblo, antiguo y aburrido, sin nada que hacer. Y mis abuelos, no son los típicos ancianitos buenos y tiernos que te conceden todo, por lo menos mi abuelo no, así que vivir con ellos, dos meses enteros seria un total reto para alguien como yo.

- vas a bajar o no?- pregunto Alex ya afuera del auto, lo mire malhumorada y salí del carro. Estaba lloviznando así que me puse la capucha de la casaca azul que tenia puesta y comencé a sacar mis maletas.
- Tranquila Effy solo son dos meses- dijo Alex y me dio dos palmaditas en la espalda. Alex era mi mellizo y la verdad nos llevábamos bien pero éramos muy distintos. El tenia el cabello rubio, ojos azules y era todo un deportista alto y fornido. Yo era pequeña, delgada, tenia el cabello negro y ojos marrones y claro esta, que no era nada deportista y tampoco muy aplicada, la prodigio de mi familia era mi hermana Emily, tan solo tenia 12 años pero ya había leído mas libros que yo e incluso sabia mas de matemáticas. Era rubia, tenia una que otra pequita y los ojos igual de azules que los de Alex.
- Espero que se pasen rápido- dije con una semi sonrisa mientras caminaba en dirección a la casa.
- Yo en cambio espero que pase muy lento, hace mucho que no veo a los abuelos- dijo Emily. Mencione que era algo pesada y metiche? Pues lo es. La mire algo irritada pero no dije nada y seguí mi caminata hasta la casa.
- Effy, no pongas esa cara cuando veas a la abuela- dijo Alex con la voz un tanto severa.
- Como sea- dije y camine a la casa, no estaba de humor para que mi hermano me dijera como comportarme.
La casa quedaba a las afueras de Volterra, era una gran casa con un gran área verde, lo único malo es que estaba muy alejada del pueblo y por ende, no tenia Internet ni cable. Toque la puerta unas dos veces y al instante mi abuela salio a recibirnos.
- Elizabeth!- dijo y me abrazo con cariño
- Effy abuela, Effy- hable mientras me alejaba de ella. Detestaba que me llamara Elizabeth, ella era la única persona que aun lo hacia.
- Ooo lo siento cariño- dijo ella y me dio un besito en la mejilla.
- Abuela!!- grito mi pequeña hermana y la abraso con cariño. Antes de que comenzara la escena de llanto y reencuentro preferí ir a mi habitación.
- Y el abuelo?- pregunte antes de subir
- Esta en la parte trasera- dijo indicando el huerto. No dije nada mas y subí a mi cuarto. La casa de mis abuelos, era muy grande y contaba con varias habitaciones pero la mía por derecho era la habitación del ático. De pequeña siempre me había gustado dormir allí. Aun que no había una cama siempre llevaba mis mantas y lograba hacer una provisional. Ahora que era mas grande y siempre tenia la persistencia de que esa fuese mi habitación, mis abuelos me la concedieron. Subí por unas graditas de caracol, abrí la puerta y allí estaba el cuarto que siempre había soñado con tener. Era completamente hecho de madera pero tenia algunas paredes pintadas de blanco. justo enzima de mi nueva cama había un gran “traga luz” que me dejaría ver las estrellas en la noche. No aguante mas. Deje mis cosas y baje lo mas rápido que pude. Fui al huerto y sin decirle nada a mi abuelo lo abrase.
- Effy- dijo el con una gran sonrisa y un tanto sorprendido por mi ración. Pues verán, yo no era muy cariñosa, me cuesta bastante serlo, pero haría una excepción en esta ocasión.
- Gracias abuelo- fue lo único que dije.
La mañana paso tranquila, había dejado de llover y gustosa ayude a mi abuelo a recoger algunas frutas del gran huerto hasta que la abuela nos llamo a almorzar. Después de eso subí a mi habitación a cambiarme de ropa. Cuando entre encontré a mi hermana echada en mi cama, con sus maletas tiradas por doquier.

- que haces aquí?- le pregunte
- pues yo también quiero dormir en el ático- dijo ella y sonrío, sabia que quería molestarme pero no lo conseguiría.
- Mejor lárgate Emily, no estoy para pelear- dije y la moví de mi cama bruscamente
- Torpe!- chillo ella y salio corriendo, mientras tanto yo me vestí con unos jeans limpios. Estaba a punto de cambiarme el polo cuando regreso Emily, estaba vez con mi hermano.
- Y ahora que mentira te dijo?- le pregunte a Alex
- Eres una infantil, no puedo creer que pegues a Emily solo por que quiere dormir con tigo!- grito el
- No la pegue!- replique
- Si, lo hiciste! Y me dijiste palabras feas- dijo ella escondiéndose detrás de mi hermano.
- Que mentirosa que eres Emily!- grite, tome mi ipod y salí de la habitación rápidamente. Estaba tan molesta que solo quería salir de allí.
- A donde vas?- pregunto mi abuela al ver que sacaba la bicicleta
- Al pueblo un rato- dije molesta- la abuela me dio algo de dinero.
- Es tu hermanita y quiere estar con tigo, solo que no sabe como tratarte- dijo la abuela
- Tu también!- dije molesta y salí rápidamente sin despedirme.
Me puse los audífonos y comencé a escuchar música a todo volumen, no me importaba si quedaba sorda. Desde la casa hasta el pueblo eran por lo menos 2 horas caminando y de 30 a 40 minutos en bicicleta pero yo lo hice en 20 minutos. Me encantaba correr a toda velocidad para sentir el viento en mi rostro, el frío del invierno en mi piel. Al llegar baje de la bicicleta y comencé a caminar mientras la llevaba. Volterra tenia infinidad de callecillas así que como no tenia hora de regreso me permití perderme en ellas. Comencé a caminar sin rumbo alguno, llegue a algunas pequeñas placitas y comencé a adentrarme a callejones mas oscuros y pequeños, llegue a uno muy oscuro a pesar de ser solo las 4 de la tarde, ya había recorrido gran parte del trayecto cuando a unos 5 metros míos se abrió una puerta y de ella salieron 2 hombres, por su forma de caminar parecían ebrios, trate de subir a mi bicicleta para salir lo mas rápido posible de allí pero los nervios me fallaron, hice que mi bicicleta se cayera y los hombres se dieron cuenta de mi presencia. El corazón me latía a mil, sentía mucho miedo, mi cabeza me decía que saliera corriendo de allí pero mi cuerpo estaba totalmente petrificado.
- A quien tenemos aquí?- pregunto uno de los hombre y se acerco. Era alto y fornido, talvez tendría unos 20 años. Se acerco mucho mas a mi y me sonrío maliciosamente- es una chica Tony y esta rebuena- dijo el y el otro comenzó a reír y a acercarse mas. Era ahora o nunca, di un paso para atrás y quise correr pero el hombre me agarro con fuerza el brazo e hizo que girara bruscamente.
- A donde crees que vas?- pregunto con su rostro a unos centímetros del mío, sentí su aliento a licor y trate de voltear la cara.
- Por favor, déjeme, por favor- dije mientras las lagrimas comenzaban a salir.
- No tan rápido muchachita- dijo el hombre mas gordo y feo- tu tienes algo para nosotros. – al decirlo, el hombre mas alto comenzó a tocar mis bolsillos. Saco el dinero que me había dado la abuela, mi celular y mi ipod.
- Yo ya saque todo lo que quería, si quieres diviértete con ella Tony, pero procura que no grite- dijo el hombre
- No, por favor- dije llorando. Tony el gordo me jalo de los hombros y me pego contra una pared fría y húmeda mientras el otro hombre se iba corriendo y regresaba a la casa.
- Tranquila que en verdad nos vamos a divertir- dijo el gordo mientras trataba de besarme.
Sin pensarlo dos veces reuní todo el valor que tenia y le golpee con la rodilla lo mas fuerte posible. El hombre grito de dolor mientras tambaleaba y caía a un costado mío. Salí corriendo lo mas rápido posible hasta el otro lado del callejón. Al salir me encontré en una calle mucho mas transitada, había un montón de restaurantes y gente caminando por do quier, yo no paraba de llorar y correr. Sin darme cuenta choque con algo duro y caí al suelo golpeándome fuertemente la cabeza. Cerré los ojos instintivamente, estaba asustada, acaso Tony y el otro hombre ya me habían encontrado?
- Fíjate por donde caminas horrible mundana!- dijo la voz de una chica. Abrí los ojos con cuidado y los vi. Eran tres jóvenes, parecían de mi edad. La que me había hablado era rubia y tenia el cabello largo y suelto mientras que la otra, también rubia lo tenia bien recogido y el chico que estaba a su costado tenia el cabello marrón.
- Auu- se me escapo decir y toque mi cabeza mientras las lagrimas no paraban de salir de mis ojos.
- Te encuentras bien?- pregunto el muchacho y me tendió la mano para que pudiera pararme, era algo extraño, me estaba ayudando pero su rostro demostraba tensión mucha tensión.
- Que te pasa, por que la tocas, que no viste que me empujo?- pregunto la rubia. El chico la miro con una mirada asesina y me ayudo.
- Que no vez que le pasa algo- dijo con calma y relajando el rostro. El contacto con su mano era muy fría, pero era de esperar con pleno invierno en Volterra.
- Ese no es nuestro problema, vámonos Alec- dijo la otra muchacha con frialdad y sin que me dijeran alguna palabra mas desaparecieron entre la multitud. El chico me miro una vez mas con una mirada de pesar y desapareció también. Por un instante había pensado que ya estaba segura pero no estaba en lo cierto, voltee la mirada y descubrí que Tony se habría paso entre las personas que transitaban la callecilla. Un pequeño chillido se me escapo y comencé a correr mas rápido, me metí a un cafetín y resé para que el hombre no entrara. Por suerte para mi, Tony siguió corriendo, al parecer me había perdido de vista. Suspire y fui a la barra.
- Por favor, me podría prestar una moneda?-le pregunte al que atendía la caja. El joven levanto la mirada y me vio a los ojos. Sentí que lo conocía de algún lado pero no lo reconocí. Era moreno, rasgos finos y cabello negro.
- Effy, que te paso?- pregunto el y su mirada de serenidad cambio notablemente a una de preocupación
- Me conoce?- pregunte asustada.
- Soy yo, Teo- dijo el y recordé. Los vecinos de mi abuela tenían un hijo llamado Teo, un niño con el que jugaba cuando venia de pequeña a pasar vacaciones.
- Pero que grande estas- se me escapo decir
- Igual que tu, pero que te paso?- pregunto y el miedo de lo que había pasado hace unos instantes volvió a invadirme y sin evitarlo me eche a llorar en frente de el.
- Peter encárgate de la caja por mi- le dijo a un muchacho. Teo muy amable me llevo hasta unos sillones alejados de la multitud, se dio cuenta que por la caída que tuve, gran parte de mi ropa estaba mojada y sucia así que me entrego su chompa negra. Agradecí el gesto ya que, tenia mucho frío. Me dio chocolate caliente y espero a que le contara todo. Cuando termine mi horrendo relato, el solo me abraso y dijo bajito- ya paso, ya paso. Ahora estas segura.
- Tengo que hablar con mi abuela- dije después de unos minutos de silencio al darme cuenta que ya anochecía.
- No te preocupes le llamare yo- dijo Teo y fue hacia el teléfono.
Mientras tanto yo fui al baño. Al verme en el espejo no me reconocí por algunos segundos. Me veía desastrosa, tenia todo el cabello enmarañado, el rostro congestionado por todo lo que había llorado y el rimel algo chorreado. Ahora entendía por que Teo se había dado cuenta de que algo malo me pasó. Trate de arreglarme cuanto pude y cuando termine salí del baño. Allí frente a la puerta me esperaba Teo.
- Hable con tu abuela, le dije que yo te llevaría en mi auto, no te incomoda verdad? – negué con la cabeza levemente
- Gracias Teo.

Esa noche no pude dormir sola, tan solo cerrar los ojos hacia que esos recuerdos regresaran una y otra vez. Emily durmió a mi lado y dijo que lo haría hasta que yo quisiera. Le agradecí y me disculpe por la actitud que había tenido esa tarde con ella, ya no estaba molesta con mi hermanita ni con Alex, no quería estar molesta con nadie solo estaba asustada y sentía la necesidad de tenerlos junto a mi.

Día 5- La carta

Los días trascurrieron muy aburridos, mi hermano y la abuela habían puesto la denuncia y yo había ido a la comisaría a dar mi declaración y a describir a mis atacantes pero no los habían encontrado a este momento. El miedo que sentía por salir a la ciudad sola me carcomía por dentro y no dejaba que saliera de la casa. Aun no estaba preparada pero ese día fue diferente. Desperté como cual quier otra mañana, con frío y pesar. Vi el traga luz que estaba enzima mío y descubrí que aun seguía lloviendo, detestaba el clima lluvioso, días como este me daban ganas de no hacer nada, así que me quede en la cama un buen rato.

- puedo pasar?- pregunto mi abuela mientras tocaba la puerta dos veces.
- Claro abuela- dije y me recosté en la cama
- Han dejado esto para ti Effy- dijo mi abuela y me entrego un bolsito. Era mas o menos del tamaño de un cuaderno, era granate y al contacto con mis dedos descubrí que era de terciopelo. Estaba serrada con un perfecto lazo dorado y delate de el había un papel que decía: para la muchacha de los cabellos negros. Al leerlo mire a mi abuela extrañada.
- Eres la única que tiene el cabello negro en esta casa, supuse que es tuyo- dijo mi abuela excusándose.
- Que raro, pero que es esto?- pregunte en voz alta
- No lo se, prefieres que yo lo abra?
- No, esta bien abuela. Yo lo haré- dije y la abuela se retiro no sin antes darme un beso en la frente.
Estaba nerviosa y tenia temor por ver lo que había allí dentro. Y si Tony había descubierto mi casa y me estaba amenazando?. Negué con la cabeza y trate de sacar esos pensamientos tan negativos de mi, tome aire y abrí la bolsita. Saque lo que había dentro y cuando lo vi, no podía creerlo, mi ipod, mi celular y hasta el dinero que me había dado mi abuela estaban allí junto con una pequeña carta. Estaba atónita, no me lo podía creer. Abrí rápidamente la carta.


Siento haber sido tan descortés
Espero que esto enmiende mi error.

P.D.: Ya no te preocupes por esos hombres, no volverán a molestarte mas. Cuenta con mi palabra.










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Wujuuu ahora si regrese con la nueva historia de Alec Vulturi and you. Espero que les haya gustado, se que el capitulo es corto a comparación del capitulo que escribí en mi otra historia pero publicare pronto, lo prometo!

Ha y por cierto, el nombre sigue siendo Alec Vulturi and you porque creo que me identifico mucho con el y no quería cambiar de nombre a pesar de que es otra historia. Al igual que los protagonistas, elegí a Demi por que es con quien vi a Alec desde el principio por eso la elegí como Mía y ahora como Effy. Espero que les agrade.

Lu!!

sábado, 16 de octubre de 2010

Cuenta regresiva



Serré los ojos tratando de recordar eso que tanto me inquietaba y cuando lo hice me arrepentí de ello. Estaba en una fabrica, el olor a sarro y a metales oxidados se colaban en mi nariz. Pero eso no fue lo mas inquietante sino los que me tenían prisioneros. Estaba parado y no podía mover las piernas, en un segundo recordé que Mía acaba de esfumarse junto a Jack y que yo hasta hace unos segundos luchaba sin control con los neófitos para liberarme y salvar a Mía, pero alguien había echo que me paralizara por completo. Me ordeno que me arrodillara y aun que no quería mi cuerpo obedeció.

- mi querido Alec, al fin juntos- dijo Diana con sorna

- basta de fingir!!- grite- Mía ya se fue, no finjas mas!- dije con mucha rabia. Tratando de moverme pero era inútil solo mi cabeza estaba libre.

- Me pareció cómico es todo- dijo Diana y se acerco a mi, tomo mi barbilla e hizo que la mirara.

- Que quieres? nosotros no te hacemos nada, que quieres!- grite desesperado, en mi cabeza retumbaba una y otra vez el nombre Mía, lo único que quería era saber si estaba bien. Diana negó con la cabeza.

- Te equivocas en eso, ustedes si hacen mucho…….hacen mucho daño y sabes que!..... ya no mas.

- A que te refieres.

- Me refiero a que tu y tu estúpida corte deben de desaparecer ya!- chillo Diana. Su mirada era sombría e inquietante.

- Quieres venganza, eso es lo que quieres! Por que mataron a tu querido Jonathan?!- pregunte desafiante escupiendo las ultimas palabras con odio y rencor. Diana me miro con cólera.

- No te permito que digas su nombre!- grito ella y me lanzo una cachetada que hizo que mi rostro se moviera brutalmente hacia un costado. Mi mejilla ardía así que supuse que sus uñas habían penetrado mi piel pero tan pronto como la reacción de Diana las heridas serraron. La volví a mirar, esperando a que dijera algo. Ella por un instante estuvo en silencio como si quisiera tranquilizarse, cuando ya lo había logrado me miro otra vez, con el mismo rostro de sorna.- alguna vez, te conté la verdadera historia de John?- pregunto. Yo no dije absolutamente nada, solo la miraba a los ojos con todo el odio y repudio que tenia.-contesta- dijo ella pero no conteste. La rete con la mirada- Sandra- dijo con toda normalidad y una de las neófitas que estaba a unos cuantos metros detrás de ella se acerco con una sonrisa malévola.- enséñale que me tiene que responder cuando le hablo

- Con gusto jefa- dijo Sandra, se acerco a mi. Hasta que estuvo muy cerca no me di cuenta que tenia un cuchillo en la mano. La mire extrañado. Con un cuchillo no me haría nada, pero entonces al contacto con mi cuello sentí una descarga tormentosa y agobiante que hizo que diera un grito desgarrador de dolor.

- para- dijo Diana y en ese momento el dolor seso. Sandra se alejo un poco mas- y bien alguna vez te hable de John?- volvió a preguntar

- no- dije exhausto

- eso pensé- dijo ella. Entonces para que diablos me preguntas!!!- quise gritar pero me contuve. No quería volver a sentir ese horrendo dolor, que aun hacia que mi cuello ardiera como si lo hubieran puesto a las brasas calientes. – hace mucho- inicio su relato- en los años 1600 o talvez mas, yo ya había sido convertida en vampira y vagaba por las ciudades sin rumbo alguno, lo único que quería era morir pero por mas que lo intentaba no sabia como y no conocía a vampiro alguno que me ayudase ya que, mi creadora había sido asesinada en una batalla de territorios y yo huía de sus asesinos. Vague y vague hasta llegar a un pueblo de Gran Bretaña es ahí donde conocí a John, al principio quería divertirme con el y comerlo pero me enamore, Alec en verdad me enamore. El tenia 17 en ese entonces y ya a su edad tenia que hacer de padre por que su familia había muerto a causa de la peste dejando a su hermana de 14, a un pequeño bebe de 3 y a él en la orfandad.

- Porque me cuentas eso- dijo fríamente Alec, que ya se recuperaba

- Porque tienes que saber las razones que me llevaron a tomar esta decisión- dijo Diana, parecía mas tranquila, hablar de John la relajaba.- el punto es que comencé a salir con el. era agradable y me aceptaba tal y como era. Un día regrese a la ciudad después de alimentarme. Había un gran incendio, que provenía de la zona en donde vivíamos. Corrí hacia casa. Había algo malo, sabia que ese incendio solo era una distracción porque sentía el aroma de mas vampiros allí, entonces…entonces lo vi. Marcus, tu asqueroso líder había ya bebido toda la sangre de John y lo lanzaba hacia una casa que ardía en llamas. Quise correr y matarlo en ese momento que estaba tan vulnerable pero la voz de Daniela me detuvo. Pedía ayuda, tenia a el bebe en sus manos y me pedía ayuda. Sabia que era mi deber, sabia que aun que tenia todo el dolor que tenia mi deber era cuidarlos. Eso hubiera querido John no?- pregunto ella. Parecía ida, estaba sumergida en esos recuerdos.

- Y donde están?- se me escapo decir

- El pequeño no soporto a la peste y me daba mucho temor convertirlo así que no pude…... no pude salvarlo. Daniela en cambio si fue convertida. Allí esta- dijo mostrando una pequeña joven. La misma que había roto el campo de fuerza de Mía.

- Y si tu plan es matar a Marcus, para que lastimarme a mi, a Mía- dije con pesar- Nosotros no te hicimos nada, es mas yo! En un momento te ame!

- Lo se Alec- dijo con una sonrisa maliciosa. Su rostro nuevamente regresaba a ese malvado y lleno de burla acida- pero mis planes ya no son solo venganza. – me quede atónito por unos segundos, tratando de saber lo que pensaba- el tiempo a cambiado muchas cosas en todos estos años sabes, demasiado para ser verdad, los vampiros ya no necesitan esconderse! Somos lideres, somos los mas grandes depredadores, por que no solo tomar nuestro lugar?

- Estas loca- se me escapo

- Loca por poder- dijo ella, su mirada se había puesto fría y seria- lo único que me impide tener el control de todo!! son los anticuados vulturi pero ya no es problema, los mataremos a todos!- dijo con una sonrisa y los neófitos de atrás rugieron de alegría.

- No podrás!- grite

- Si, si que podré.

- Los vulturi los mataran a todos, ellos no son tontos!- grite.

- Ellos no esperan que yo tengo a 30 neófitos entrenados- dijo Diana

- créeme ya se a intentado hacer eso y no funciono- dije recordando como los Cullen habían matado al ejercito de Victoria.

- Cullen?- pregunto una vocecilla de niña pequeña. Pero como demonios sabia eso? Me pregunte pero no dije nada Diana sonrío como si hubiera esperado que dijeran eso para comenzar con su “gran plan”.

- El problema con el caso Cullen pequeña Alejandra- dijo Diana con toda la serenidad posible- es que los neófitos que los atacaron pensaban por si mismos, los nuestros en cambio estarán manejados por mi.- concluyo. La piel se me escarapelo.

- Y donde están tus neófitos, yo no veo mas que 9 vampiros aquí- dije tratando de que no se diera cuenta de mi nerviosismo

- Escondidos claro…. Esperando su momento, para ser exactos el día de luna llena, tengo un regalito especial para Caio que solo ese dia puede abrirse - dijo ella con una sonrisa. El silencio se apodere de la estancia por unos minutos. Para esa fecha faltaban unos 9 días, pensé mientras trataba de esconder mis miedos, no quería que ellos me vieran atemorizado.

- No me has dicho hasta ahora para que me quieres- dije. Pero al instante me arrepentí. Los ojos de Diana brillaron llenos de malicia.

- Para que acabes tu mismo con tu hermana- dijo y una sonrisa apareció en su rostro de porcelana.

- Ni hablar, ni hablar- grite. Diana vio su reloj.

- Falta poco para que Jack regrese con tu noviecita, que de seguro también nos servirá de algo así que comencemos. Alejandra, necesito que veas su peor temor- dijo Diana, la angustia se apodero de mi, el terror de lo que podían hacer con tal información. En esos momentos una pequeña niña de apenas trece años se me acerco, presentí que era la misma niña que había pregunta sobre los Cullen . Parecía dulce pero su ojos carmesí demostraban todo lo contrario. La niña asintió con una sonrisa, me miro por un interminable minuto y comencé a sentir un dolor incesante en la cabeza.

- Muéstrame, muéstrame y dolerá menos, te lo prometo- dijo una voz en mi mente. Yo serré los ojos con todas mis fuerzas tratando de serrar mi mente.

- Nunca!- grite y sentí otra oleada de dolor. Los minutos pasaron. Sentía que la niña dentro de mi cabeza ya comenzaba a irritarse así que sentí una oleada más de intenso dolor y de pronto puff. El dolor desapareció

- Lo tengo- dijo la niña en voz alta.

- Y que es?

- Su peor temor es odiar tanto a Mía que deseara matarla- concluyo la niña y yo grite de ira.

- Patético- dijo Diana- pero aun así perfecto, ahora ya sabemos para que nos servirá ese chica, será tu sacrificio de iniciación.

- Jamás le haría daño prefiero morir antes de eso.

- Alec, siempre tan ingenuo, yo no te estoy dando a elegir- dijo ella, se acerco a mi en un segundo. Levanto mi rostro para que la viera a los ojos.- mírame- dijo ella con voz tranquilizadora y algo hipnotizante, yo la mire, ahora sus ojos ya no eran rojos eran completamente negros. Me perdí en su mirada….

Al terminar el recuerdo tome una bocanada de aire y abrí los ojos. Mía me miraba inquieta.

- Los vulturi están en peligro- dije con la voz temblorosa al caer en la cuenta que ya solo faltaba menos de dos días para que fuera luna llena.

- Que?- pregunto ella y yo le conté todo el relato mientras nos vestíamos apresurados para luego ir a advertirles a los demás. - No puedo creerlo Alec, pero por que no nos contó Jack lo que tramaba Diana?- pregunto ella

- No lo se, creo que no confiaba en el. En los días que estuve allí, sin recordar nada tampoco me hablaron sobre los neófitos ni de sus planes. Nada.- dije mientras bajábamos las gradas de caracol para llegar a la zona donde estaban todos. Yo tenia la mano de Mimi entrelazada con la mía, así me sentía mas seguro al igual que ella que en ningún momento quiso separarse de mi.

Sabia que faltaba poco para llegar, sentía los movimientos abajo y también sabia que apenas llegáramos abajo ya no habría tiempo para estar solos, así que ahora o nunca. Para en seco y voltee a ver a Mía que estaba ligeramente una escalera mas arriba que yo. Me pare frente a ella y la mire a los ojos.

- Que pasa?- pregunto observándome. A la altura en la que estaba era exactamente de mi tamaño.

- Te amo- dije y la abrase por la cintura. Sabia que había poco tiempo y que cada segundo contaba pero necesitaba hacerlo. Necesitaba sentir y estar seguro que confiaba en mi después de todo el daño que le había echo.

- Yo también te amo- dijo ella en un susurro. Sonrío levemente y tomo mi rostro con las dos manos para acercarlo al suyo. Nuestros labios se fundieron en un tierno y corto beso. Pero fue solo ese pequeño beso el que me demostró que Mía ya me había disculpado por completo.

- Jure protegerte Mimi…- dije después de unos segundos de silencio en donde me debatía como se lo diría-…pero es inevitable que tenga que ponerte en riesgo ahora, amenos de que…. -me acalló con un beso

- Iré de todos modos porque también es mi familia- dijo ella con una sonrisa alentadora. Le sonreí de igual manera. Por un lado quería que me acompañara pero por otro me daba terror. Solo yo sabia cuan poderosos eran los ayudantes de Diana porque le había pedido a cada uno de ellos que me mostraran su don, por curiosidad claro, y temía que le hiciesen daño, ahora ese era mi peor temor. – además- continuo- no te voy a volver a dejar solo.- dijo ella, la abrase con toda la delicadeza posible y reinicie la caminata.

Llegamos en menos de 5 minutos a la zona donde ya todos desayunaban. El primer rostro que vi fue el de Abigail, me miraba con sorpresa pero yo esquive su mirada, me daba tanta vergüenza haberla visto con deseo antes.

- Mía, pensé que te habías ido- dijo Jack y sin darse cuenta de nuestras manos entrelazadas la abrazo con cariño. Un dolor punzante de celos paso por mi columna vertebral a la velocidad de un rayo.

- No me fui porque Alec recordó todo- dijo Mimi alegre, se alejo de Jack con una sonrisa y me abraso cariñosamente.

- En hora buena!- dijo Z. Jack se alejo y me miro con una sonrisa forzada. Se notaba que después de mi actitud no le caería bien.

- Que bueno- dijo Jack. Mire a Abigail para ver su expresión. Me miro fugazmente y luego sin decir nada comenzó a tomar nuevamente su café, como si nada hubiera pasado. Parecía demacrada, como si hubiese estado llorando toda la noche pero dude que fuera por mi.

- No vinimos a anunciar exactamente eso- dije y Mía, se alejo de mi por unos instantes. Desapareció entre los pasillos y regreso con el celular que le había dado Lía.

- Ya esta llamando- dijo ella al entregarme el celular. Dio varias timbradas hasta que Jane contesto.

- Mía, que pasa?- pregunto con frialdad

- No soy Mía, soy Alec- dije apresurada – donde están?- pregunte

- Ya estamos por los bosques de Volterra pero ni creas que puedes….

- Jane, Jane! Escúchame con atención- la corte y le conté todo lo que había descubierto en mis recuerdos. Al principio pareció alegre porque había recuperado la memoria pero luego su voz comenzó a tornarse seria y hasta algo preocupada. –tienen que ir por una zona mas transitada, es probable que se estén ocultando en el bosque.

- Tienes razón, pero tenemos que avisarle a Aro cuanto antes para que vaya preparando a la gente que esta en el castillo- dijo ella apresurada. Pero Mimi ya se había adelantado a ello y ya estaba conversando con Aro gracias al teléfono de Jack.- Mía ya lo esta hacinado

- Vendrán?- pregunto

- Eso esta en duda?- pregunte con un tono mas juguetón. Ella se relajo un poco al contestar.

- Obviamente que no- dijo ella. Nos despedimos y colgó. La hora siguientes fue prácticamente una discusión acerca de cómo atacaríamos. Sabia que teníamos que estar yendo ya! Pero Mía, prefirió quedarse un rato mas para ver si alguien se nos unía a la causa. Claro que Fred se reuso rotundamente apelando que los vulturis tenían que probar de su propia medicina. Yo quise contraatacar diciendo que si Diana ganaba el mundo se convertiría en un perfecto caos pero Mía me detuvo. Le dijo algo tranquilizador a Fred y este, junto a la pequeña Bree se retiraron de la estancia. El primero en animarse a venir fue Jack:

- Yo voy- dijo él, que hasta ese momento estaba sentado a un costado de Abigail. Se paro y quiso venir hacia nosotros.

- Jack- dijo Abi en un susurro y tomo su brazo para que parara. El la miro con ternura y le acaricio el rostro con su mano libre.

- Estaré bien- dijo él, le sonrío calidamente y se puso al costado de Mía que lo animo con una sonrisa.

- Yo también- dijo Z, rara iniciativa en ese chico algo delgado y débil pero que aceptamos con mucho agrado. Cual quier ayuda nos vendría muy bien ahora.

- Gracias Z- dije mientras el se acercaba hacia nosotros.

Al parecer el grupo de licántropos sopesaba las cosas y no los culpaba, después de todo los Vulturi jamás habían sido amables con los de su raza. Después de un rato Will su líder nos miro seriamente.

- Abraham y yo también iremos- dijo el, su hija Sam contrajo su rostro en una mueca de disgusto pero no replico. Clara y Ariel también se acercaron y nos ofrecieron su ayuda.

Paso media hora mas, la gente comenzó a despedirse de los que se quedaban pero en ningún momento vi al verdadero líder de ese clan, Leo no estaba por ningún lado y temí que por mi actitud con Abigail el se abría ido y dejado en ese estado tan triste a la pobre hermana de Mimi. Entonces cai en la cuenta de que yo si era el responsable del problema y que lo menos que le debía era una disculpa.

- Mimi, hablare con tu hermana- le dije mientras soltaba su mano casi con dolor, detestaba dejarla tan solo un segundo.

- Ve creo que necesitan conversar- dijo ella con una sonrisa alentadora, me beso en la mejilla y se fue junto a Jack. Yo, me acerque a Abigail que limpiaba en la cocina. Hablaba algo con su hermano pero apenas me vieron se quedaron callados.

- Abigail, puedo hablar con tigo?- le pregunte con tranquilidad. Derek me miro un segundo y luego se retiro.

- Que pasa?- pregunto mientras esquivaba mi mirada.

- Lo siento- dije. Ella levanto la vista, no era por comparar pero en su mirada se veía la inseguridad que nunca tubo Mía.

- Lo sientes, fui yo la que metió la pata, así que la que debe de disculparse aquí soy yo, en verdad complique mas las cosas y le hice daño a Mía, por un simple capricho. –dijo con un tono de reproche en su voz, el silencio se apodero de la estancia por unos minutos.

- Borrón y cuenta nueva?- pregunte estrechando mi mano. Ella sonrío débilmente.

- Borrón y cuenta nuevo, Alec- dijo y nos saludamos con las manos.

Hola!!! Aquí les dejo el capitulo que sigue, espero que les guste. Respecto a los comentarios anteriores =) me encantaron y me conmovieron, no puedo creer que lloraran, enserio me hicieron sentir muy feliz por que en verdad estoy haciendo que la historia si les llegue al corazón. Gracias por todo y bueno yo en verdad si pensé en ser escritora, juro que le he dado mil vueltas al asunto pero hay un pequeño obstáculo, mis padres. Bueno no es un pequeño obstáculo es grande y se que he dicho que ellos me apoyan y quieren que saque un libro pero temen que si estudio esta carrera pues al final termine pateando latas, no se si me entienden jeje pero bueno en Perú no hay muchas oportunidades para los escritores nuevos, aun así seguiré escribiendo siempre como un hobbie hasta que se presente la oportunidad de mi primer libro y pues ya veremos que pasa xD

Las quiero un montón!!!

Ahhh y recuerdan que gane el concurso de mejor blog del mes pues el premio era una foto editada y una entrevista que al fin fue publicada, es corta, si quieren leerla este el link:

http://cazadoradeblogs.blogspot.com

Lu

Si llegaron aquí y quieren saber el final hagan clic aquí: FINAL