sábado, 19 de noviembre de 2011

Resultados del concurso “El gato negro” y novedades:


Primero que nada, he abierto un nuevo blog que actualmente esta en construcción pero ya tiene el primer capitulo. Espero que pasen, las que quieran verlo, solo denle clic a la foto de arriba. Esta historia ya la tenia planeando desde hace tiempo, por eso estaba esa frase :) y no, a las que se preguntan si por abrir ese blog cerrare Fire Girl, no se preocupen no lo haré.

Por otro lado, hoy no habrá capitulo por que no vi comentarios y eso me desanimo un poco, ya publicare a la próxima semana por que estoy muy atareada pero este fin tendrán algo que leer y son los relatos ganadores.

Ahora si los resultados, el concurso cerro ayer y por tal motivo los relatos que llegaron hoy ya no podrán entrar al concurso- no seria justo chicas, lamento a las que se esforzaron y recién lo mandaron hoy- reglas son reglas.
En total llegaron 12 relatos :) muchas gracias por participar, esta vez hubieron muchas historias muy pero muy buenas. Estaba en una encrucijada por que habían dos historias que estaban completamente geniales y al final me di cuenta que las dos debían de ser los ganadoras. Así que si! Hay un empate y las dos tendrán premios por igual, uno que elijaran ustedes y el segundo (el que elegía yo) es la recomendación de su blog (si tienen barios, ustedes eligen) por todo lo que queda de este año!

Sin más preámbulo, las dos historias ganadoras son:

- El encanto de Rebeca- tu historia me gusto por tres motivos:

1. Cumplió con los objetivos, el gato apareció y es más, la muchacha de la historia es casi como un gato gótico y eso me gustó.
2. La trama de la historia es muy buena, original y la forma de escribir es casi perfecta, te anima a seguir leyendo.
3. La personalidad de los personajes es tan realista que parece que fueran reales, me encantan sus discusiones ^^.

Felicitaciones Rebeca, tu historia es una de las ganadoras, espero que te pongas en contacto con migo para que me digas que premio quieres elegir.

- Ċαžαδσr δε βrüĵας de Nessy- tu historia me gusto por tres motivos también:

1. Cumpliste con los objetivos, que tu personaje se convirtiera en gato le dio un toque mágico a tu historia.
2. Casi nunca había leído relatos ambientadazos en épocas antiguas y por alguna razón son ese tipo de historias las que me atraen más.
3. La historia en si es muy buena, me imagine a los personajes de Enredados ^^ (me encanta esa película) y el final le dio un toque inesperado que para mi parecer fue perfecto.

Felicitaciones Nessy, tu historia es una de las ganadoras, espero que te pongas en contacto con migo para que me digas que premio quieres elegir.


Y ya saben chicas, no tengan vergüenza de pedirme el premio que gusten por que en verdad merecen ese premio.

A las demás, felicitaciones también, este concurso no hubiera sido un éxito sin ustedes, sus historias me agradaron mucho, espero que no se desanimen y sigan intentando por que la verdad ustedes si tienen un talento muy grande.

Para las que quieren leer los relatos, los dejare abajo,

Lu.


Ċαžαδσr δε βrüĵας de Nessy

Hay dos razones por las que nunca conocí la luz.
Primera, porque desde bebé había sido privada de la vista y segunda, porque cuando la bruja me devolvió la vista, la luz había dejado de existir.
Cerré los ojos y recordé amargamente.

“-La única manera de que tu hija vuelva a ver, es entregándome su custodia- dijo la bruja.
-Es muy pequeña todavía, dame un tiempo y te la entregaré.- contestó mi mamá sollozando en silencio, mientras me estrechaba entre sus brazos.
-Si nuestra hija no ve, entonces ¿Cómo le va a servir a los reyes?- siempre preguntaba mi padre y aquella vez no fue la excepción.
Como tampoco fue la excepción que mi madre estuviera en desacuerdo.”

El tratado fue sencillo. La bruja se quedaba con mi custodia si me alimentaba correctamente, me enseñaba la belleza de la vida y me entregaba a los reyes cuando yo cumpliera diez y siete años.
-Le servirás al rey como consejera- me dijo la horrible mujer con la que había pasado toda mi niñez.
Asentí con desgana.
-Pero nunca te reveles como bruja o te matarán.- me advirtió por décima vez, mirándome con aquellos ojos grises que parecían estar sin vida.
Asentí nuevamente, colocando la capa sobre mi rostro y saliendo a la lluvia con nada más que el vestido que traía puesto, la capa y el medallón que me había entregado mi madre antes de que nos separaran. De ahora en adelante, iba a ser independiente. Por lo menos la bruja me había dejado en claro que no cuidaría más de mí, aunque fuera enviada a la horca, eso ya era mi problema.
La definición de luz, para mí, era esperanza. No mantenía esperanza de volver a ver a mis padres, parecía imposible por la distancia.
Miré a mí alrededor, comprobando que no hubiera nadie y, sin pensarlo dos veces, me transformé en un gato negro, de ojos amarillos. Corrí en el fango, buscando un refugio entre los árboles, intentando atrasar mi llegada.
Otra advertencia de la bruja… ¡Yo no sería la única bruja metida en el castillo!
Corrí ágilmente, con mis patitas de gato, divertida entre la lluvia, en realidad, el refugio podría esperar.
Si había elegido ser gato negro, era porque la gente pensaba que era de mala suerte y no se acercaba a él ni por equivocación.
Yo era alguien que prefería estar sola.




Di dos volteretas, antes de caer en el suelo sin perder el equilibrio.
-Damen, tranquilo- me dijo me amigo, colocando una mano sobre mi hombro.
Saqué mi espada y dando una vuelta sobre mí mismo para reunir fuerzas, clavé la espada en el suelo.
-La perdimos…- musité- es la tercera vez.
-Recuerda que tiene una hija- contestó Dylan.
Cerré los ojos y respiré hondo, intentando captar los sonidos y las áureas.
-Ha de habérsela llevado, no siento la presencia de ninguna bruja- dije en un susurro.
-¿No se habrán transformado?- preguntó Dylan mirando a su alrededor, como si así fuéramos a encontrar lo que buscábamos.
Tensó el arco.
-Es buena teoría- dije con voz monótona, más concentrado en lo que sentía.
Era la única bruja en trecientos cincuenta años que se me había escapado. Conocía todas las mañanas de las brujas, pero al parecer, esta había encontrado nuevas.
-Busquemos de nuevo- propuse, desencajando la espada del suelo.
Entonces saqué una segunda y empecé a correr, sin esperar respuesta.
Escuché el fuerte suspiro de mi compañero, pero lo ignoré.
Corrimos cuesta abajo y lo más que encontramos fueron árboles y lluvia, ni rastro de la casa o del terreno de la bruja en donde tenía su granja y sus animales ¡Tanto que la habíamos observado y de un día para otro había desaparecido!
La vereda estaba fangosa, pero pude notar las huellas de pies, que se dirigían hacia el bosque.
Sonreí triunfante y empecé a seguir entonces las huellas.
A cada paso, la prisa me iba ganando, se volvían más rápidos e insistentes, pero cuando llegamos al claro del bosque, donde las huellas desaparecían por completo, lo único que encontramos, fue un gato negro, que nos miró intensamente con unos ojos amarillos. Por un momento… pude notar lucidez en ellos, una inteligencia desconcertante, pero éste desapreció entre los arbustos dejando el mismo rastro que las huellas.
-Maldita sea- gruñí- ni rastro…
-Será mejor que volvamos al castillo.- dijo Dylan con desgana.
Me volví hacia él antes de asentir con su mismo entusiasmo... o en otras palabras, con desánimo.
Caminamos en silencio mientras guardaba mis espadas en su funda.
-¿Qué le vamos a decir a los reyes?- pregunté mirando a Dylan con inquisición.
-Sencillamente que desapareció sin dejar rastro, pero podemos atrapar a su hija. Me enteré de que salió de casa, ya no está más bajo la custodia de su madre- contestó enfundando el arco.
Suspiré.
Después de atrapar a esa bruja, compraría un terreno lejos de la sociedad y viviría el resto de mis días en paz… o bueno… eso cuando lograra tranquilizar mi espíritu aventurero, que me invitaba a seguir en la caza de brujas.
Entonces, a lo lejos, pude divisar el castillo de los reyes, despampanante, gigantesco, con torres de marfil y ventas de un cristal puro, rodeado de muros gigantescos, con cascadas en ambos extremos. Y por si fuera poco, para resaltar su majestuosidad, estaba en la montaña más alta del valle, justo en el horizonte, por donde el Sol terminaba con el día.
Subimos la colina hasta llegar a la reforzada entrada, pero, para nuestra gran sorpresa. Un caballero se acercó a nosotros a caballo.
-El rey los espera.- nos informó.
-¿Qué pasó?- pregunté fríamente, a sabiendas de que ya no éramos completamente de su agrado después de haber fallado tres veces.
-Encontramos una nueva sospechosa, sólo necesitamos comprobar su origen y para eso los necesitamos.- continuó el caballero, mientras tres plebeyos se acercaban a ellos, conduciendo a dos caballos.
Se bajaron y nos los entregaron.
Rápidamente lo monté, agradeciendo al muchacho. Tomé las riendas.
-No faltaba más trabajo…- musitó Dylan montando también.
El caballero le lanzó una mirada cargada de reproche.
Los tres cabalgamos directamente al castillo. Pero no faltaban nunca mis ganas de ver el paisaje, que tanto me maravillaba, de gigantescos árboles y fuentes divinas con arroyos y casas camuflageadas por el café de las cortezas de los árboles.
La única razón por la que hacía aquel trabajo, era porque mi padre tenía fama de ser el mejor y yo estaba obligado a seguir la tradición, que se había pasado de generación en generación, desde mi tátara, tátara abuelo… en realidad había una segunda… pero era algo que prefería no recordar.
Las instalaciones del castillo y sus jardines también eran dignos de ver. En realidad disfrutaba mucho viviendo allí. En las tardes de otoño, caminar por allí era mi actividad favorita.
La fachada del castillo era principalmente decorada por esculturas de ángeles y dioses, que daban a todo un aire más misterioso y majestuoso que cualquier otro palacio que hubiera conocido.
En la entrada ya nos esperaban dos guardias de la realeza, orgullosamente vestidos con el escudo de los reyes y para mi gran sorpresa, pude ver el carruaje del rey de las tierras vecinas.
Suspiré al bajar. Eso no auguraba nada bueno.
Le entregamos los caballos al sirviente encargado del cobertizo, mientras caminábamos hacia la entrada.
Los guardias nos recibieron con una reverencia, antes de abrir la puerta y darnos el paso. El caballero nos llevó por largos pasillos, de techos altísimos y ventanales gigantes, que daban al precipicio al lado izquierdo del castillo. Pero en lugar de provocarme vértigo, me fascinaba. Un abismo con un interior desconocido, despertaba mi curiosidad por completo.
Quedamos frente a una puerta roja, con manijas de oro y pinturas algo desconcertantes a su alrededor, de hombres que luchaban con espadas filosas, manchadas de sangre y miraban a sus enemigos con la locura dibujada en sus rostros. Era por eso que no le tenía precisamente aprecio a esa parte del castillo.
El caballero abrió la puerta, dándonos paso a la sala de justicia, atestada de espectadores a cada extremo y con los cinco reyes al frente, mirando a una jovencita indefensa, hincada en el suelo.
-¡Qué bueno que han llegado, mis buenos amigos!- exclamó el rey Carlo al vernos irrumpir en la habitación.
Todas las miradas se dirigieron hacia nosotros.
El rey Carlo sonreía amablemente, sentado como siempre, al centro.
Dylan y yo nos reverenciamos a la vez.
-Sabe que es un placer estar siempre a sus servicios- dije con cortesía.
-Aunque su trabajo no sea muy efectivo- comentó el rey Kowen.
-La bruja escapó, pero su hija está en sus dominios y estamos seguros de que podremos atraparla en menos de una semana- dijo Dylan con aparente seguridad en la voz.
El rey Kowen intercambió una mirada burlona con el rey Ektor. Los dos reyes que siempre iban en nuestra contra.
-Tranquilos compañeros. Estos dos cazadores capturarán a la bruja a su debido tiempo- los tranquilizó el rey Carlo.- Ahora… prosigamos con el juicio- se dirigió hacia mí- querido Damen ¿Puedes decirnos el origen de esta jovencita?
Asentí lentamente, mientras me acercaba a la temblorosa jovencita, que me miró con súplica.
La tomé del brazo y cerré los ojos, respirando hondo. Percibí su áurea y supe al instante que era una bruja.
El silencio en la habitación era sepulcral.
-Por favor- musitó- no me entregues.
Intercambié largas miradas con ella al abrir los ojos. Era la primera vez que una bruja me suplicaba que no la delatara
-¿Qué dices, querida? No te escuchamos- dijo el rey Carlo con una suavidad que se me antojaba peligrosa.
Las lágrimas recorrieron su rostro, cuando percibí la presencia de una segunda bruja en la habitación.
Miré a mí alrededor, buscando a la nueva presencia, pero tan rápido como tuve aquel sentimiento, se terminó y fue allí cuando vi al gato negro, escondido tras las faldas de una mujer, que miraba atentamente la escena.
Sus ojos amarillos me calaron con la mirada.
-No es bruja- sentencié finalmente, volviéndome hacia los reyes.
-¡Estoy seguro que sus palabras son falsas!- contradijo una nueva voz.
Busqué al dueño y descubrí al rey de la tierra vecina, sentado entre la muchedumbre, pero distinguido por un trono altísimo hecho a base de piedras preciosas.
-No es bruja- repetí sin dudarlo ni un segundo.
-¡Yo la vi hechizando a mi perro!- gritó- ¡Ahora es humano!
Solté una carcajada.
-Las brujas hacen cosas peores. Yo veo a esta jovencita inocente.- insistí.
El hombre me lanzó una mirada asesina.
-¡Llevémoslo a votación!- propuso el rey Carlo incorporándose de su asiento- ¿Debe ser ejecutada la jovencita acusada de actos de brujería? Levanten la mano los que estén a favor.
Los cinco reyes, a pesar de su vejez y su tosquedad, levantaron sus arrugadas manos a excepción del rey Carlo, mientras que, a mis ojos, más de la mitad de los espectadores, levantaron la mano.
Miré a la chica con lástima.
-Ahora los que estén en contra- continuó el rey levantando la mano.
El resto de los presentes levantó la mano, entre ellos yo y Dylan, que a pesar de apoyarme, podía ver el reproche en sus ojos.
El juez, parado detrás del trono real, habló por primera vez desde que llegamos.
-Se sentencia a muerte a la jovencita María Esmeralda de veintisiete años de edad por actos de brujería contra la realeza, dejando como fecha fija el 23 de enero, lapso de siete días para despedirse de su familia y terminar sus últimos deseos antes de morir, con la condición de permanecer en las celdas reales.- dio la sentencia.
La gente se empezó a levantar de sus asientos, hablando estridentemente. La jovencita María sollozó en silencio, mientras los guardias la apresaban y la sacaban de la habitación.
Suspiré, sintiendo cómo Dylan colocaba una mano sobre mi hombro.
-Era inevitable- intentó consolarme.
Los reyes fueron los segundos en abandonar la sala, seguidos por su sequito de sirvientes y caballeros y finalmente, el pueblo pudo salir de aquella habitación en donde se habían sentenciado a más de cien brujas a lo largo de diez años.


Ver con mis propios ojos cómo sentenciaban a la jovencita me dolió hasta el alma. Y tan digna como lloraba, se dejó llevar por los guardias.
Entonces salieron los reyes de la habitación, seguidos después por la gente del pueblo, entre ellos yo, que por más que quería, no podía salir del estado de shock en el que me encontraba. ¡Era tan triste que una jovencita que podía tener mucho por delante, muriera tan injustamente! No tuve más remedio que caminar junto con la muchedumbre. Claro, siendo gato, la gente no se preocupaba por aplastar mi cola.
No fue hasta que llegué a la salida, cuando pude salir de entre tanto gentío y dirigirme a la puerta trasera del castillo, tenía que presentarme a la hora pedida por los reyes para comenzar con mi trabajo de consejera, pero me parecía absurdo ¡Aquel muchacho podía descubrirme con tanta facilidad! Lo había visto en sus ojos, él sabía que la chica era bruja… lo extraño era que había mentido por ella… ¿No sería que era su amante?
Solté un hondo suspiro, mientras me transformaba en humana detrás de un arbusto. Si era así, pobre muchacho.
E inesperadamente, me sentí observada. Miré alerta a mí alrededor ¡Pero si estaba sola! ¡Si había cuidado que nadie me viera!
Pero para mi desagradable sorpresa, alguien cayó sobre mí, tirándome al piso e imposibilitándome el movimiento.
Dos finas hojas de espada rozaban mi cuello.
Miré al muchacho de ojos azules con detenimiento. Era más intimidante y grande de cerca.
-Sabe el error que acaba de cometer ¿Verdad?- susurró con frialdad, calándome la mirada.
-No hay errores ni coincidencias- repuse con el corazón acelerado.
-Muy atrevida su entrada al castillo, me parece que está extraviada- continuó, presionando un poco más sobre mi cuello.
Lo fulminé con la mirada, a pesar de que sus ojos repentinamente me tuvieran atrapada, abrumada.
-Muy atrevida su mentira a la realeza- rematé.
-Tiene dos opciones…- musitó con una voz gélida, aterciopelada… peligrosa- morir aquí mismo o ser entregada a los reyes.
-A mí parecer, a usted le conviene más entregarme a los reyes ¿O no?- contesté lentamente.
Aquello lo dejó sin palabras.
Se limitó a escrutarme con la mirada.
¡Y para colmo! De alguna manera, sentía atracción por mi atacante ¡Pero era tonto! ¡Sería mi asesino!
-Veo que la muerte le es indiferente- comentó incorporándose.
Al instante, enfundó las espadas, sacando a cambio, un lazo plateado que me inmovilizó las manos. Tiró del lazo, obligándome a incorporarme.
-¿Ya tomó una decisión?- pregunté inquisitiva, ignorando su comentario.
-Ciertamente me conviene más entregarla- contestó lentamente, mientras mis esperanzas de vida nuevamente se reducían a nada.- pero no lo voy a hacer.
Lo miré incrédula.
-¡Pero si ése es su trabajo!- grité desconcertada.
El muchacho rápidamente tapó mi boca. Acercándome lentamente hacia él.
-No vuelva las cosas más difíciles- susurró con suavidad, abrumándome inesperadamente los sentidos.- estoy harto de mi trabajo.
Mi cuerpo se tensó por la cercanía.
-¿Me va a soltar?- pregunté cuando quitó su mano.
Negó con la cabeza. Lo miré rabiosa.
-¡Lo voy a maldecir si no…!- me tapó la boca por segunda vez.
-No soy tonto, usted no puede usar sus poderes mientras no mueva sus manos.- repuso.
Pero a pesar de todo, forcejé con él, sin dejar de gritar.
-Ya me extrañaba que no se resistiera- comentó mientras cubría mi boca con un pañuelo y me cargaba sobre sus hombros.
Di patadas y golpes a ciegas intentando gritarle que era un pervertido infeliz, que no tenía derecho a tocarme, pero nada funcionó.
Él aún así corrió entre los árboles del jardín real, esquivando fuentes y bardas con una agilidad que no se veía afectada ni por mis movimientos y ni por mi peso.
Forcejé hasta que mis miembros quedaron exhaustos, limitándome a mirar los extraños senderos y pasadizos que tomaba. Terminamos frente a una puerta de madera, que de un solo empujó se abrió sin rechistar, dándonos paso a una habitación extrañamente vacía, de pisos y columnas de mármol, con figuras de plantas y animales ¡Tenía una hermosa iluminación gracias a una cúpula de vitrales, que reflejaban todos los colores del arco iris en el centro de la habitación! Nunca en mi vida había estado en un lugar tan hermoso, después de vivir siempre en el cobertizo de la bruja, aquello era completamente nuevo para mí. Era tan maravilloso, que cuando el cazador me dejó en el piso, me olvidé por completo de gritarle.
-Hermoso ¿Verdad?- susurró.
No pude más que asentir.
-No pretendo hacerle daño. Más bien quiero negociar algo con usted.- explicó.
Me volví lentamente hacia él.
Me escrutó con la mirada antes de quitarme el pañuelo con suavidad. Nuevamente aquella cercanía me desconcertó por un momento.
-¿Qué quiere de mí?- pregunté ya libre del mentado pañuelo.
-Ya estoy harto de mi trabajo,- dijo fríamente- así que le quiero pedir su ayuda para liberar a las diez brujas que están metidas en los calabozos del castillo a cambio de su libertad.
¡Astuto, eh! Fruncí el ceño.
-¿Y si me niego?- lo reté.
Sonrió con picardía.
-Lamento informarle que se quedará encerrada en esta habitación el resto de su eternidad- contestó.
Suspiré, volviéndome hacia las columnas.
-Más que negociación… es obligación.- comenté- pero… me hubiera atrapado o no, aún así le hubiera ayudado. Es parte de mi protocolo como bruja.
-Mi nombre es Damen- se presentó, por primera vez, como buen caballero.
Sonreí al volverme.
-Iraya, un placer- contesté con una leve reverencia.
Me correspondió con una sonrisa encantadora, que, por un momento me heló la sangre. Di unos pasos hacia atrás.
Él tomó inesperadamente mis manos y las desató.
-Es sólo cuestión de cruzar la guardia de los reyes y sacar a las brujas de las celdas.- murmuró.
Y por alguna extraña razón, sentir su tacto, me provocaba problemas para concentrarme en sus palabras.
-¿Entonces seré libre?- pregunté.
Él asintió lentamente, guardando el lazo en su bolsillo.
-¿Cuándo?- quise saber.
-Hoy en la noche- contestó después de un largo silencio.
Lo miré incrédula ¡¿No antes necesitábamos un plan?! Pero la seguridad que sus ojos transmitían me tranquilizaron por completo.
-La chica… la del juicio- empecé dudosa- ¿Era su amante?
Guardamos silencio por un momento, hasta que finalmente, él negó con la cabeza.
-No, no teníamos nada que ver… pero fue la primera que me suplicó que escondiera su identidad.- contestó articulando las palabras con cuidado.
Su voz resonó en el gigantesco salón.


La tarde pasó con tanta rapidez. De una forma u otra, perdí la noción del tiempo, hipnotizado por aquellos hermosos ojos cafés. Fue tregua momentánea, pues, ciertamente, ella era una bruja y yo era cazador de brujas. Le expliqué las instalaciones del castillo, al igual que aquella habitación en la que nos encontrábamos era nada más y nada menos que la habitación secreta del castillo, cuya entrada nadie conocía más que yo. Y después de aquella larga plática, cuando la luna se empezó a divisar en el cielo, al tiempo que el sol desaparecía en el horizonte, nos preparamos para salir.
Nunca hubiera esperado que las brujas fueran seres tan comprensivos y bondadosos como la chica que tenía al lado. En realidad siempre las había visto odiosas, malvadas. Tal como la que había matado a mi padre, tal como la que venía persiguiendo desde hacía más de cien años.
Ambos nos incorporamos.
Iraya respiró hondo y me miró con inseguridad en los ojos.
Sonreí, intentando reconfortarla.
-Gracias por tu ayuda, Iraya- murmuré antes de abrir la puerta.


Damen abrió la pesada puerta sin aparente esfuerzo, mientras los músculos de su espalda se marcaban notablemente.
Respiré hondo por segunda vez, antes de convertirme en gato.
Pude notar cómo Damen sonreía antes de que empezáramos a caminar por los pasillos, mirando atentos a nuestro alrededor. Mis cinco sentidos estaban alerta.
Sabía que al momento que me convirtiera en humana de nuevo, los cazadores del castillo notarían mi presencia.
Bajamos varios pisos, pasando junto a guardias, que se reverenciaban ante la presencia de Damen y que nos daban el paso sin problemas, hasta que llegamos a los calabozos más recónditos del castillo, donde sólo se tenían a las brujas encerradas.
“Es rápido” había dicho Damen. Pero empecé a dudar de sus palabras.
Cuando estuvimos frente al guardia que custodiaba la puerta de entrada y las llaves, Damen lo distrajo, con la excusa de que había escuchado un sonido sospecho en el piso superior.
El guardia lo siguió, pero… para mi gran problema… las llaves colgaban de un clavo escondido entre las piedras, a unos metros arriba.
Di un salto, aferrándome a las piedras, intenté subir, pero mis patas se resbalaron, hasta que caí de vuelta al piso. Lo intenté por segunda vez, llegando un poco más alto que la primera, pero aún así, sin éxito. Maldije para mis adentros, mientras lo intentaba por tercera vez.
Mis patas se aferraron y con una fuerza descomunal, subí un poco más, mordiendo las llaves de la punta. Su sabor se impregnó en mi lengua, mientras intentaba zafarlas, pero mis patas se soltaron contra mi voluntad de la roca. Dejándome colgada, con las llaves como único agarre. Me impulsé, pero mis patas resbalaban cada vez que intentaba asirme de las piedras.
Mis dientes resbalaron unos milímetros, mientras me balanceaba nuevamente, rogando porque funcionara, pero, en lugar de zafar las llaves, una piedra cayó al suelo tirándome a mí con ella.
Maldije por segunda vez, maullando de dolor. Mi pata trasera estaba atorada. Pero mis otras patas no estaban hechas para empujar cosas y por supuesto, mis fuerzas tampoco eran suficientes.
Se escucharon pasos que a cada momento se acercaban más. No lo pude evitar más. Cierto que todo el plan que habíamos formado se caía en pedazos, pero no tenía otra opción.
Y con extremada lentitud mis patas se convirtieron en piernas y manos, mientras que mi rostro se volvió de humana y mis sentidos disminuyeron su intensidad. Pero la agilidad de mis manos me permitió quitar la piedra de mi pierna… e incorporándome con dificultad, tomé las llaves.
-¡Intruso!- gritó alguien detrás de mí.
Me volví lentamente.
Un guardia me miraba horrorizado, apuntándome con su arma. Pude notar que sus miembros temblaban.
-¡Y es bruja!- gritó.
Entonces se escucharon más pasos, armaduras rechinantes.
Quedé rígida en mi lugar, con las llaves entre mis manos y una pierna coja.
El guardia soltó una flecha, pero sus nervios hicieron que errara el tiro ¡Yo siendo bruja desde niña y mi mente se quedaba en blanco!
E inesperadamente el guardia cayó desmallado al suelo.
Damen me sonrió con una cierta tristeza. Supe qué pensaba. Pero la seguridad que me invadió en aquel momento, fue suficiente para salir de mi rigidez y abrir la puerta de la celda.
-Hay que apurarnos, Iraya- me apremió, entrando a las celdas en tan deplorable estado.
Miré a mis compañeras y sentí rabia en mi interior, al verlas en harapos y temblando de frío a causa de sus manos atadas fuertemente con cadenas. Sus rostros eran de tristeza infinita y se podía notar fácilmente a las que llevaban más tiempo por sus cuerpos y rostros esqueléticos.
Era tal la rabia que me invadía, que recordar hechizos en aquel momento no me costó nada de trabajo. Le entregué la mitad de las llaves a Damen y empezamos a abrir celdas.
Se escuchaban voces y gritos fuera, que a cada momento se aproximaban más.
La primera puerta que cedió, fue la de la chica sentenciada aquella tarde, que no paraba de sollozar. Me miró con una sonrisa encantadora, mientras me hincaba a su lado y usaba la misma llave para desatar las cadenas, que dejaron marcas en su piel.
Le entregué unas cuantas llaves y juntas empezamos a abrir las siguientes puertas. Una mujer vieja, pero de porte noble e impenetrable, no me dedicó ni una mirada.
-Gracias, jovencita- fue todo lo que dijo.
Cuatro de las diez brujas estaban libres ya, cuando la primer flecha del enemigo cruzó de llano la habitación, hasta topar con la pared.
Miré rabiosa a los soldados mientras me concentraba en mi energía. Respiré hondo y haciendo dos movimientos con las manos, sincronizados con dos pasos hacia delante, solté una llama de fuego, que provocó que todos retrocedieran. Y sin perder el fuego, coloqué mis manos bajo mi barbilla y soplé, convirtiendo el agua gaseosa del aire en agua condensada.
De poco a poco, el agua y el fuego se fueron entrelazando hasta que la combinación formó un muro que nos separaba de los soldados.
-No tenemos mucho tiempo- informé- ayuden a abrir las puertas.
Entre todos forcejamos con las puertas para liberar a las seis brujas restantes. Y entre aquel tumulto, de repente me crucé con los ojos de Damen.
Un escalofrío cruzó mi espalda y repentinamente, los latidos de mi corazón se aceleraron.
Desvié la mirada.
-Bruja y hermana,- dijo la mujer vieja que había liberado- Nuestras fuerzas no alcanzan para salir de aquí ni para luchar a su lado.
Asentí lentamente mientras buscaba a Damen con la mirada.
Él se acercó hacia mí.
-Ya estamos todos.
Se escuchó un golpe del otro lado del muro. Se abrieron grietas.
“Piensa, Iraya” ¡¿Cómo íbamos a salir de allí?! Miré la pared de fondo, donde estaba encajada la flecha y sonreí triunfal, mientras me volvía hacia Damen.
Me llevaba una cabeza y era de espalda ancha, tan descomunal como para hacer el trabajo que le tenía preparado.
-Las manos transmiten y el corazón canaliza- murmuré cerrando los ojos y colocando una mano sobre su duro pecho.
La conexión se llevó a acabo al instante. Una corriente eléctrica cruzó mi cuerpo entero, una corriente que pasó por mis manos hacia el corazón de Damen, que cerró los ojos conmigo y puso su frente sobre la mía, provocándome algo más que energía. Mi corazón soltó un calor que en lugar de ser sofocante, era cómodo. Por un momento, deseé que aquella sensación nunca terminaría. Pero paré, tomando el rostro de Damen entre mis manos.
-Rompe la pared de la flecha- susurré.
Damen abrió los ojos y soltándose suavemente de mi agarre, desenfundó dos espadas. Y de un movimiento, las encajó en la pared. Y con una fuerza descomunal, la piedra se partió en dos, dando paso a un abismo infinito, interminable.
Varias brujas rieron y gritaron con júbilo.
Entonces Damen sacó su cuerda de plata y la amarró de uno de los barrotes de la celda, asegurándola.
-La primera, que venga ya- ordenó.
La pared que nos dividía de los soldados se agrietó un poco más.
La mujer más vieja de todas pasó adelante.
Damen la aseguró con la cuerda y le instruyó, diciéndole que debía caminar con cuidado por entre las piedras hasta llegar al mirador del castillo.
Me acerqué a él.
-No nos va a dar tiempo- murmuré- tenemos que buscar otro medio.
Se escucharon gritos de los soldados.
Me volví rápidamente hacia la puerta sellada. Había caído la primer piedra y un arco apuntaba por ella.
Damen me imitó.
-Dylan…- musitó.
Me volví hacia él.
-¿Lo conoces?- pregunté.
-Es mi mejor amigo- se limitó a contestar.
-¡Cuidado!- grité de improvisto.
La flecha pasó rozando el hombro de una de las brujas.
-¿No puedes transformarte en un ave o en un dragón?- dijo Damen con cierta desesperación en la voz.
Negué con la cabeza.
-Mi única capacidad en la transformación es la forma de un gato.- contesté con pesar.
-¿No puedes mover las rocas, controlar a los soldados?- insistió.
Negué por segunda vez con la cabeza.
La primer bruja jaló la cuerda.
-Lo haremos de dos- sentenció Damen.
La segunda y la tercera bruja se dejaron asegurar por Damen.
Miré a las brujas restantes con preocupación.
De repente Damen se lanzó sobre mí, cubriéndome de las flechas que empezaron a llegarnos.
-Tendremos que luchar contra los soldados- me susurró al oído.
Entonces cayó la pared por completo y con ellas nuestras esperanzas.
Rápidamente nos incorporamos.
La bruja más joven, se acercó a la cuerda y dedicándonos una sonrisa cargada de un cierto alivio, se encargó de esperar la señal de las siguientes brujas.
Un peso menos.
Damen y yo nos pusimos en posición de ataque.
Desenvainó sus espadas, esperando el ataque de los soldados.
Y la masa entera se fue contra nosotros, eran más de cincuenta. Le di un golpe bajo a uno, atacando sus puntos débiles y de una patada lo saqué hacia atrás, golpeando al siguiente contrincante.
Rápidamente me hinqué justo en el instante que dos puños se dirigían a mi rostro. Golpeé sus piernas, tirándolos al suelo y continué con los siguientes, que me atacaron de a cinco. Esquivé a duras penas sus acometidas y dándoles a dos en la barbilla, me deshice de ellos.
Mi rabia me obligaba a actuar con precisión, deseosa de venganza. Le di a uno un fuerte golpe en el rostro, preguntándome si le había roto la nariz y golpeando a otro en el hombro, quedé con un contrincante que pronto fue flanqueado por otros seis, que intentaron atacarme al mismo tiempo. Supe que contra tantos contrincantes me sería imposible ganar, pero no me rendiría tan pronto. Di por segunda vez en la noche un golpe bajo, mientras pateaba s otro, provocando que perdiera el equilibrio y golpeara a uno de sus compañeros. Entonces sacaron sus espadas y no pude más que maldecir en voz baja. Acometieron contra mí, por lo que me incliné hacia atrás y tomando suavemente la hoja de la espada, la torcí, dislocando su hombro y al tiempo que le quitaba la espada al soldado, me protegí de dos acometidas más que me llegaron por atrás. Me volví hacia Damen, que se acercó a proteger mis espaldas.
-¡Primero trabajando como cazador! ¡No puedes dejar tu trabajo tan rápidamente!- me quejé hincándome justo en el instante que una espada cruzó por el antiguo paradero de mi rostro.
Damen rió.
-Es lo mejor que he hecho en mi vida.- aseguró acometiendo contra otros dos.
-¡¿Y meternos en un peligro así?! ¡¿Por qué decidiste…- golpeé a uno con el mango de la espada- ser cazador de brujas?!
El hierro de las espadas tronaba al cruzarse con otras.
-Porque una bruja mató a mi padre…- confesó Damen entre dientes- y juré atraparla un día…
Di una vuelta, mientras encajaba la espada en un hombro.
-Lady Mirtala- concluyó Damen.
La espada cayó de mis manos al tiempo que alguien me encajaba una en el estómago. No supe si fue el dolor de la herida o el dolor del desconcierto lo que hizo que cayera irremediablemente al piso.
Mis ojos empezaron a ver borroso.
-¡Iraya!- gritó Damen al tiempo que los hierros se cruzaban de nuevo.
Pero mis sentidos ya no estaban alerta, todo mi cuerpo me pesaba.
-La bruja…- dije con un hilo de voz- es mi mentora…
En ese instante mis fuerzas ya no me valieron para sostenerme y lo último de lo que fui vagamente consciente, fueron de unas fuertes manos que me sostuvieron.


La caída de Iraya me sacó por completo de combate. Dejé caer las espadas para tomarla entre mis brazos.
“Podemos atrapar a su hija. Me enteré de que salió de casa, ya no está más bajo la custodia de su madre.” Recordé, pero ahora, que la tenía entre mis brazos, matarla era lo último que hubiera hecho.
Todas las espadas apuntaban hacia nosotros y de entre los soldados, salió Dylan, que me miró con lástima.
-Lo siento, Damen, pero ya se acabó todo.- dijo acercándose lentamente hacia mí- O terminas con su vida en este momento y vuelves al castillo habiendo cumplido tu promesa o te mando a la corte para que te sentencien a muerte.
-Es un error lo que hacemos…- murmuré con suavidad.- Las brujas nunca han obrado contra nosotros.
-¡Mataron a tu padre!- gritó Dylan.
Asentí lentamente.
-Pero no todas matan- repuse, atrayendo el cuerpo inerte de Iraya hacia mí.
El silencio era sepulcral.
Dylan y yo intercambiamos largas miradas.
Entonces un destello de luz detrás de mí provocó que todos se sobresaltaran. Una bruja de avanzada edad volaba sobre el abismo y extendiendo la mano, congeló a todos los soldados, incluyendo a Dylan.
Cerré los ojos, protegiendo a Iraya con mis brazos.
La luz fue cegadora por minutos que se me hicieron eternos, hasta que todo atisbo desapareció.
Abrí lentamente los ojos y me volví hacia la bruja, descubriendo a Lady Mirtala, que se acercaba con extremada lentitud hacia nosotros.
-Nunca esperes atraparme muchacho. Matando a esta muchacha nunca hubieras logrado cumplir tu promesa porque ella no es mi hija, aunque la traté como a una.- explicó mientras se transformaba en una pantera.
Era la reproducción exacta del gato negro, pero diez veces más grande. Sus ojos amarillos no me perdieron de vista. Y con su gigantesca pata, tocó el rostro de Iraya.
La luz cegadora volvió a privarme la vista por un momento. Y cuando todo terminó, la pantera regresó al abismo, convirtiéndose nuevamente en bruja.
-Sólo tienes unas horas para despedirte.- me informó antes de desaparecer en la nada.
Miré expectante a Iraya, mientras la lucidez volvía a sus ojos.


Damen sonrió con alivio.
Las lágrimas recorrieron mi rostro.
-Me alegra que estés viva- susurró con voz aterciopelada.
Mi corazón se aceleró inevitablemente. Sus brazos eran un mundo de seguridad y sus ojos la perdición para mí.
La dicha me invadía por completo.
Damen se incorporó conmigo entre sus brazos, sin perder la sonrisa,
-¿Es posible que un cazador de brujas se enamore de una?- susurró.
Reí quedamente.
-¿Es posible que una bruja se enamore de su cazador?- repuse.
Damen acortó la distancia que había entre los dos, besándome con pasión. Me sentí en las nubes, lejos de aquel mundo de oscuridad, allí donde la luz existía. Mi estómago se llenó de mariposas mientras sus labios se movían al ritmo de los míos. Eran unos labios cálidos, electrizantes, que despertaron hasta la más recóndita célula de todo mi cuerpo.
Sí, si era posible.
Al separarnos la respiración de ambos estaba acelerada. Busqué sus labios por segunda vez, disfrutando nuevamente de aquella sensación.
Y contesté una segunda pregunta que llevaba haciéndome desde hacía tiempo.
Sí, la luz sí existía.
Me acurruqué en su regazo y coloqué mi cabeza bajo su barbilla, intentando regularizar mi respiración. No había brazos en los que pudiera sentirme más segura.
-¿A qué se refería Lady Mirtala cuando dijo que debía despedirme de ti?- preguntó Damen con inquisición.
Suspiré tristemente.
-Todo tiene un precio y que ella me haya regresado la salud también implica uno- contesté.
Damen me obligó a verlo a los ojos, tomando suavemente mi barbilla.
-¿Qué precio tienes que pagar?- preguntó escrutándome con la mirada.
-Me transformaré en el gato negro y cumpliré mi sentencia durante cuarenta años- contesté mientras las lágrimas se desbordaban por mis mejillas.
Damen sonrió.
-¿Cuánto tiempo tenemos?
Me encogí.
-Unas cuantas horas.
Pareció meditarlo por un momento.
-Puedo esperar cuarenta años- aseguró.
Fruncí el ceño divertida.
-¿Cuántos años tienes?- pregunté.
Por primera vez sonrió con la felicidad explícita en sus ojos.
-Trecientos cincuenta- contestó dejándome incrédula.
Muchas veces llegamos a pensar mal por la apariencia. Yo, como gato, nunca fui bien vista en la sociedad y menos como bruja. Pero con el tiempo, las brujas aprendimos a escondernos y los cazadores se volvieron obsoletos. De nosotras sólo quedó el recuerdo del gato negro. Aquel, que sin esperarlo, salvó no sólo diez vidas y encontró el amor en donde debió encontrar un enemigo.



El encanto de Rebeca


⁃ Matame- exclamó Anya con la voz ahogada por el cojín que apretaba contra su cabeza.
⁃ Sabes que no hare eso-Le contestó Lea con su voz siepre dulce, incluso en esas situaciones.
⁃ Entonces matalo a el!!!!
Ambas chicas, cada una acostada en un mullido sillón verde de la pequeña sala, volvieron a ver al pequeño niño que jugaba con su piano de juguete, reventando los oidos de ambas adolecentes.
Anya volvió a gemir con desesperacion.
⁃ Piensa en el dinero- la animó Lea.
Anya trataba de aguantar, pero aun no enendia como ella y Lea habian terminado cuidando niños en sus vacaciones .
⁃ ¿Como lo aguantas?
⁃ Nos imagino a ambas comprando el auto de nuestros sueños.
⁃ AH claro, el auto. Esa era la razon de que ambas estuvieran allí.
⁃ Aunto dojo, auto dojo- empezó a balbucear el niño apartando el pieano.
⁃ !!Ay Lea ya va otra vez!!
Toda la mañana el niño les habia pedido un carrito rojo que ninguna pudo encontrar, solo se calló cuando le dieron el piano.
Anya suspiró y se levantó del sofá, tomando al niño en brazos, la verdad es que era precioso con sus rizos y mejias rojas, pero exasperante tambien.
⁃ Auto dojo, aunto dojo !AUNTO DOJO!
⁃ Shhh no hay auto- Anya trató de acercarle el piano- callate por favor!! Lea ayudame!
⁃ Ah no, este es tu turno.
Mas llanto. Anya comenzó a desesperarce de verdad, agarró bruscamente al niño y lo puso a la altura de sus ojos, para que el los viera fijamente.
-Escuchame mocoso, te vas a callar y sentar como un niño bueno hasta que tu madre llegue ¿entendiste?
Algu pareció cambiar en la mirada del niño, perdiendose en los oscuros ojos de Anya, cerró la boca y se quedó inmovil, respirando lenta y silenciosamente.
-Hey como lograste eso?- preguntó Lea
-No tengo idea- murmuró Anya y dejó de nuevo al niño en el suelo.
Donde permaneció, el silencio, hasta la llegada de su madre.
...
Anya y Lea eran como el hielo y el fuego, tanto en apariencia como en personalidad.
La primera era rebelde y expresiva, tenia media docena de piercigs repartidos por toda la cara y su cabello habia exprerimentado miles de tintes, el actual era negro, como todo lo que llevaba puesto.
Lea por otro lado era timida, dulce, paciente. Siempre de jeans y camiseta, era lindisima con sus ojos verdes y sus rizos castaños pero no se daba cuenta, en cambio todos a su alrededor si lo hacian.
Y eso la incomodaba.
⁃ ya no quiero ir al centro comercial-le comentó Anya al salir de la casa del niño que cuidaban.
⁃ Porque no'?
⁃ Es que... siento que todo el mundo nos mira.

Y no era mentira, cualquiera que pasara a su alrededor contemplaba al estraño par, eso habia comenzado unos años atrás para Lea, incluso en la escuela todas las miradas la seguian. Ademas siempre era de las mas populares, aunque nunca lo habia buscado.
⁃ Por supuesto que si- exclamó Anya- hoy nos vemos preciosas ¿ no crees? Las ojeras que nos quedan despues de cuidar esos chiquillos agregan dramatismo a nuetros rostros.
⁃ A ti te queda bien, yo parezcon un zombie.
⁃ Vamos animate!, vamos por un helado.
Lea aceptó sintiendo cientos de ojos posarse en ella al pasar, como lo habian hecho casi toda su vida. …
⁃ Ya llegue!!- anunció Anya mientras entraba a su casa, esperando con ansias tirarse a su cama y escuchar musica.- mama!!! papa!!
Los encontro en el comedor, cenando algo de frutas.
⁃ ¿comp te fue hija?- le pregutó su madre observandola de arriba a abajo, aun no se tragaba lo del look gótico, pero Anya loas habia convencido, siempre los convencia.
⁃ Bien, el niño fue dificil pero nos pagan bien.
⁃ Me alegro.
Ambos se estaban comportando raro, notó Anya, apenas la miraban, ello eran personas alegres, incluso solian vestirse con colores vivos y por eso a Anya le divertia ser gotica.
Pero esa noche no parecian ellos, Anya decidió irse a su cuarto de una vez.
⁃ Tenemos una sorpresa para ti- soltó su padre de repente, con voz monotona, no calida y amable como simpre.
⁃ Una sorpresa?
⁃ ¡te vas de campamento!
⁃ Perdon?- Anya abrió los ojos e par en par, procesando la bomba que entrava por sus oidos. Nunca habia sido chica de la naturaleza, le gustaba, pero estar un mes alli... para nada.
⁃ ¿No es maravilloso?- parecia que su madre trataba de sonreir, pero la emprecion vacia segui allí y Anya comenzó a alarmarse.
⁃ ¿ por qué se les ocurrió asi de repente?
⁃ No es importante- respondió su padre , cortante- te vas mañana.
⁃ ¿mañana? Deben estar bromeando, no he preparado nada, tengo muchas madre que me piden que cuide a sus hijos, no puedo ir, ademas Lea...
Y de repente su padre se levantó, parecia furioso.
⁃ Vas a ir jovencita quieras o no.
Anya se quedó estupefacta, nunca se habia puesto asi por una cosa como un campamento, pero decidio que seria mejor no discutir y empezar a empacar.
⁃ Bien
Al encaminarse a su cuarto se detuvo, volviendose ligeramente hacia el comedor.
⁃ ¿Siquiera me diran el nombre de dichoso campamento?
⁃ Sus padres la miraron fijamente antes de responder a unisono.
⁃ El Encantado..
⁃ …



¿”El Encantado”? ¿qué clase de ridículo nombre era ese? Se preguntaba Anya mientra metia ropa en la maleta. Camisetas negras con logos de grupos de rock, pantalones morados, leggins rotas, botas, chaquetas, etc.
Al terminar puso la maleta junto a la cama y se tiró boca arriba sobre el cubrecama morado.
“El Encantado. Ridiculo”
Miró un rato la paredes de su cuarto, ella misma lo habia decorado y estaba orgullosa, sobre todo del hermoso gato negro que habia pintado con acrílicos en la pared junto a la ventana.
Tomó su Ipod, tarareando Sweet Sacrifice de Evanence e imaginando diferentes maneras de conocer a Ian Somerhalder.
Despues de un rato se aburrió y llamó a Lea.
-hola? - la voz de Lea sonaba canzada, como si estuviera haciendo alun esfuerzo.
⁃ estas ocupada?
⁃ Algo, estoy tratando de bajar una maleta que esta en lo mas alto de mi armario.
⁃ Una maleta para qué?- Anya frunció el seño, extrañada.
⁃ Bueno es que.., mira lo siento pero ya no podre seguir cuidando niños, mis padres decidieron de repente que...
⁃ te vas de campamento!!- interrumpió Anya incorporandose rapidamente.
⁃ ¿ cómo lo supiste?- Anya casi podia imaginar a Lea viendo extrañada el celular
⁃ Mis padres acaban de anunciarme lo mismo tambien, acabo de terminar mi maleta.
⁃ Se habran puesto de acuerdo?
⁃ Tal vez, ¿ te vas mañana?
⁃ Sip, al “Encantado” por favor dime que es el mismo al que te envian.
Anya puso los ojos en blanco.
⁃ Si a ese mismo, ridiculo nombre ¿no crees?
⁃ A mi me suena bonito
⁃ a ti todo te suena bonito- Anya sonrió, si Lea iba, el verano no podia ser malo.- nos vemos mañana.
⁃ Nos vemos, buenas noches.
Anya colgó y volvió a ponerse los audífonos, imaginando que case de lugar seria“ El Encantado”
…
Sus padres siguieron raros todo el camino, y mientras mas se alejaban de la ciudad, mas se preguntaba Anya que tal lejos estaria el campamento, tenia sus dudas acerca de él, ya que en la noche lo habia buscado en Google y no habia encontrado ningun resultado ¿qué clase de campamento no tiene página web?
⁃ ¿cuánto falta?- preguntó, pero no obtuvo respuesta.Volvió a preguntar :no respuesta.
Anya se encogió en el asiento y jugueteó con su cabello, cuando de repende el aunto se detuvo en medio de la nada.
⁃ Llegamos. - anunció su padre.
⁃ ¿Aquí? Aquí no hay nada- se quejó Anya mirando por las ventana del auto el extenso campo vacio que se extendia a ambos lados de la carretera.
⁃ Llegamos- repitieron ambos padres.
⁃ Hey ya parenle con esa actitud me asustan!
Y antes de darse cuenta su padre la habia sacado le auto, su madre sacado la maleta y ambos se alejaban mientras el auto dejaba una rastro de polvo en las narices de Anya.
⁃ Pero qué demo...?
Se sentó en su maleta, furiosa, pero tambien confundida y algo asustada. Tratando de localizar alguna señal de población humana, pero nada.
El Sol se alzaba en lo mas alto del cielo y Anya sentia su chaqueta de cuero y su cabello calentandose, al no aguantar mas se quitó la chaqueta.
El motor de un auntó se hizo oir por encima del cantar e los pájaros y Anya reconoció el auto de la familia de Lea, estacionandose frente a ella. Trató de grita algo pero al solo abrir la boca Lea era arrojada del aunto junto con su maleta y ambas vieron el auto perderse en los campo.
⁃ Lea!! ¿estas bien?
⁃ La chica se levantó mirando a su alrededor, visiblemente confundida, llena de preocupacion.
⁃ ¿dónde estamos? ¿y el campamento?
⁃ Ni idea.
⁃ Ambas chicas se miraron preocupadas, pensaban lo mismo, Lea fue la primera en soltarlo.
⁃ ¡Mis padres actuaban tan raro!
⁃ Los mios tambien- Anya le pusó una mano en el hombro y volviendose a poner la chaqueta- pero vamos, tenemos que regresar a la cuidad.
Lea la miro preocupada ¿cuántas haras habian sido de viaje? ¿seis, siete?. Nunca llegarian solas, sin agua y comida.
⁃ Esto es un mierda- rugió Anya tratando de tomar su maleta, que parecia hervir.
⁃ Un auto- dijo Lea soltando un gritito de esperanza, señalando por detras deAnya.- viene hacia acá.
⁃ Pero no de la cuidad- murmuró Anya, ella desconfiaba.
⁃ Puede que vaya para allá.
⁃ Talves, o talves no.
Las dos se hicieron a un lado para admirar a BMW que se estacionaba frente a ella,impresionante si, pero lo que las dejó con la boca abierta fue la persona que se bajó del auto.
⁃ Hola- saludó el chico con una sonrisa y por un momento Lea se olvidó de respirar.
Alto, esbelto, de cabello negro y ojos grises, con esa sonrisa...
Anya se sintió repelida de imnediato “ demasiado perfecto, y ese auto... debe ser un engreido”
⁃ Lea y Anya- preguntó él visiblemente divertido por sus reacciones- son ustedes?
⁃ ¿quién eres y qué quieres?- preguntó Anya hoscamente.
⁃ Yo soy Adam ¿son ustedes Lea y Anya?
⁃ ¿para que quieres saber?- mumuró la primera.
Adam las estudió ambas, deteniendose mas tiempo del necesario en Lea.
⁃ Pues yo vengo del campamento “El Encantado”, vengo a recogerlas- hizo una pausa inclinandose hacia la chica de ojos verdes- pero el encantado soy yo de conocerte ¿tu eres...Lea?
La pobre asintió, totalmente roja.
Anya soltó un bufido, tipico de Lea creerse esos cumplidos, ella siempre recordaba la voz de su madre “desconfia de los chicos guapos y halagadores”
Adam se volteó hacia ella.
⁃ Tu debes ser Anya.
⁃ An-i-a – lo corrigió ella.
⁃ Perdon?
⁃ Se pronuncia asi, no Anlla. An-i-a.
La expreción de Adam ya no era tan alegre pero trató de parecer interesado, Anya le dio algo de crédito por eso.
⁃ Bueno Anya ¿van a venir o no?- el chico lo lanzó una mirada a Lea.
Anya tomó a su amiga del brazo.
⁃ No podemos irnos con él, es un completo desconocido.
⁃ Viene del campamento..
⁃ eso puede decirlo cualquiera..
⁃ sabe nuestros nombres y que buscabamos el campamento...
⁃ hoy con internet todo se puede, ademas buscabamos regresar...
⁃ chicas sigo aquí!!!- intervino Adam- les juro que no les hare daño, vengo del campamento, pueden estar tranquilas- miró a Anya directo los ojos- vengan conmigo...
⁃ no
¿fue imaginación de Anya o él pareció realmente sorprendido por su negativa, como si esperara un si definitivo..?
⁃ vengan conmigo- repitió, esta vez mirando a Lea.
Ella asintió.
⁃ Vamos Any... yo confío en él
Anya lo miró fijamente, algo no estaba bien en él.Era muy atractivo, pero no le gustaba su mirada. Volvió la vista a Lea, , no siempre era la más valiente, tampoco era tonta, ¿por qué de repente queria cometer tal estipidez? Que el chico fuera guapo no era suficiente, ¿ir o no ir?
⁃ Supiró lentamente, si Lea iba, también lo haría ella.
⁃ Esta bien, vamos.
⁃ Adam subió las maletas en el baúl, en eso Anya cayó en la cuenta de que el auto solo tenía dos asientos, puso los ojos en blanco “BMW tenia que ser”
⁃ solo hay dos asientos- dijo primero Lea.
Adam se encogió de hombros.
⁃ Una de ustedes que se siente sobre la otra.
Emprendieron el viaje, Anya sentada en las piernas de Lea que era mas alta y un poco menos delgada, a veces ella se quejaba de sus curvas y Anya le decia cuantas chicas moririan por tenerlas.
⁃ Podrias subirle al aire acondicionado- suplicó Lea
⁃ ¿cómo se te ocurre traer un descapotado con semejante sol?- preguntó Anya
⁃ pues el el unico auto que tengo- respondió Adam bastante molesto.
La carretera seguia, el paisaje igual, aunque se observabam mas árboles, poco a poco el campo se fue convirtiendo en algo mas parecido a un bosque, aunque Anya ya no sabia a cuantas horas estaban de la ciudad, y estaba aburrida, Adam habia tratado de hacer conversación con Lea, pero no tenian mucho en común, además, ella ya casi no aguantaba a Anya sobre sus piernas.
⁃ ¿podrias parar un momento?- preguntó.
⁃ Ahora te cagro yo mejor- ofreció Anya, e hicieron el cambio rapidamente para seguir su camino.
Otra media hora pasó y la chicas empezaron a preocuparse.
⁃ ¿planeas quedarte en el pais?- preguntó Anya con sorna.
⁃ Si, ya casi llegamos.
⁃ ¿sirve el radio esta carcacha?
Adam la miró ofendido,la chica acababa de llamar carcacha a su auto, pero no dijo nada, solo encendió el radio.
La canción Highway to Hell de ACDC empezó a sonar y Anya subió el volumen, riendose para si misma, Adam lo notó.
⁃ ¿qué es lo que te parece tan gracioso?
⁃ Oh no- murmuró Lea sabiendo que su amiga diria algo grosero.
⁃ La canción- respondió Anya, sonriendo, y finjiendo tocar la bateria en la espalda de Lea- me parece describe muy bien nuestra situación.
⁃ Pues no, no vamos al infierno- dijo Adam suspirando y dandole una brusca vuelta al volante, se adentraron en un camino de tierra que se adentraba en el bosque.
Unos minutos después, llegaron al campamento.
…
Era bastante parecido a como Lea se lo habia imaginado, una tabla gigante de madera colocada en la entrada era donde estaba pintado el nombre “El Encantado”, habia pocas cabañas, unas doce, y tampoco se veia mucha gente por allí. Nadie pareció sorprendido de ver el Bmw entrar y estacionarse frente a la cabaña mas grande, o mejor dicho inmensa, como cuatro cabañas en una.
⁃ Bueno chicas- dijo Adam, sonriendo- bienvenidas al campamento.
⁃ Te dije que confiaramos en él- murmuró Lea, mientras se bajaban- gracias
⁃ ya, ya, no alimentes su ego- a Anya aun no le caia bien y dudaba que lo hiciera alguna vez.
Ambas admiraron el paisaje un momento, gracias a los árboles el clima era muy agradable, y tambien gracias a que casi oscurecia. Pero Lea estaba contenta ¿qué hay más bello que un atardecer?. Miró a Anya, ella seguia preocupada y no disfrutaba de la naturaleza, en cambio seguia haciendo preguntas.
⁃ ¿bajamos el equipaje?
⁃ Primero deben hablar con la directora del campamento, despues pueden decidir si quieren quedarse o no- explicó Adam- así que seria mejor que no sacaramos aun el equipaje del baúl.
⁃ ¿quedarse aquí es opcional? Porque yo...
⁃ Anya....- interrumpió Lea.
⁃ Ok, ok.
Adam las guió dentro de la gran cabaña, Lea contó justamente cuatro puertas antes de llegar al despacho dela directora. Adam ni siquiera tocó, entró así nomás.
⁃ Buenas tardes- saludó- aquí traigo a Lea y Anya como me lo pidieron.
Detras del decorado escritorio de madera se sentaba una mujer pelirroja, que de seguro rondaba por lo cuarenta años, de rostro amble, nariz refinada y ojos café. Detras de ella, en la pared, se encontraba colgado un diploma, Lea pudo leer su nombre :Jean Collins.
⁃ Hola chicas- dijo Jean con una alentadora sonrisa- me alegra que llegaran.
⁃ Mmm si bueno- empezó Anya- el viaje no fue muy...placentero.
Adam la miró entrecerrando los ojos y tocandose el pecho, fingiendo estar ofendido.
⁃ Lamento oir eso- siguió Jean- pero ahora que estan aquí debemos discutir algo importante, algo que podria cambiarles la vida.
Ambas chicas cruzaron miradas, Lea no sabia que pensar, la repentina confianza que la habia hecho querer ir con Adam la habia avandonado, y ahora que lo analizaba ¿en qué habia estado pensando?
⁃ A que se refiere?- preguntó Anya.
⁃ Ustedes son especiales chicas- empezó Jean lentamente, esperando su reacción.
⁃ ¿en que sentido?
⁃ Les ahorrare toda la platica- la voz de Jean era mas firme ahora- ustedes dos tienen el encanto.
Anya soltó un carcajada.
⁃ ¿qué es el encanto?- Preguntó Lea
Jean tomo aire antes de esplicarles, Lea sentia la mirada de Adam sobre ellas, tambien esperando reacciones.
⁃ Todos las admiran, son populares, consiguen facilmente lo que quieren, las miradas siempre caen sobre ustedes condo van a algun lugar ¿me equivoco?
⁃ Bueno ...no- adimitió Lea.
⁃ Yo no soy asi- dijo Anya.- asi es la gente con Lea pero no conmigo.
⁃ ¿y por qué sera?- mumrmuró Adam.
Anya le lanzó una mirada envenenada mientras Jean la admiraba a ella.
⁃ Tal vez no eres popular, ni le caes bien a todo el mundo, pero, te tienen miedo algunos y siempre consigues lo que quieres.
Anya no supo que decir, ya que en efecto,era cierto. Jean continuó:
⁃ Eso es el encanto, la mayoria de artistas, esas chicas populares en el colegio, los jefes exitosos y que no son odiados por sus empleados...tienen el encanto. No es algo malo, pero algunas personas son mas poderosas que otras, la mayoria solo le caen bien a todos, son encantadores y admirados, pero hay otras personas que son capazes de influir en los pensamientos y en acciones de la gente normal, incluso sin querer. Este campamento es algo asi como una guia para estas personas, y es voluntario, pueden venir un verano, o varios, o ninguno si no quieres nada con nosotros. Si quieren irse o quedarse solo diganlo ahora, Adam puede llevarlas de regreso a casa.
Ambas chicas no sabian que hacer, a Lea todo lo le parecia una locura, esa gente estaba loca, incluso Adam que parecia dar por veridica cada palabra. Miró a Anya, su rostro estaba inexpresivo, lo que significaba que libraba una lucha dentro de su cabeza.
⁃ Bueno- soltó de repente, y para sorpresa de Lea, sonreia- ¿cuál es mi cabaña?
⁃ Estas loca!!! todo esto es un disparate.
⁃ Vamos Lea- Anya miró la sincera expreción de Jean- ¿de verdad piensas que esto es mentira? Tiene sentido, ademas el campamento se llama El Encantado, lo que prueba tanto su falta de imaginación como que dicen la verdad.
⁃ ¿como es que te lo crees tan rápido?
⁃ ¿entonces no te quedas?
⁃ Yo no.
⁃ Adam y Jean meiraban a ambas, no sabiendo si interferir o no.
⁃ Pues yo si.
⁃ Vamos Anya entra en razón, ellos dicen poder controlar a la gente...
⁃ pero Anya dejo de escuchar en el acto, callendo en la cuenta de que...
⁃ ustedes encantaron o como sea a nuestros padres ¿no es asi?- miró a Jean, ya no confiando tanto en ella. - lo hicieron para traernos aquí.
Jean asintió lentamente.
⁃ Yo lo hice- dijo de repente Adam y Anya se volteó hacia el- yo fui quien lo hizo.
Anya, cerró los ojos, esas personas le habian hecho algo a sus padres, y aun asi ella seguia queriendo quedarse, y era porque sabia la verdad: ella podia controlar gente, lo habia hecho con aquel bebe sin darse cuenta y solo Dios sabe cuantas otras veces.
⁃ Vamonos de aquí- suplicó Lea.
⁃ No, lo siento Lea, pero me quedo.
Lea la miró un momento como si no la reconociera, pero despues asintió.
⁃ Esta bien
⁃ Adam lleva a Lea con el grupo que regresa a su casa, Thomas los llevará en un autobus que rentamos, despues lleva la maleta de Anya a la cabaña seis. Anya quedate un momento quiero hablar contigo.
Todos asintieron.
⁃ Adios amiga mia- murmuró Anya abrazando a Lea con fuerza.
⁃ Nos veremos cuando termine el verano- Lea estaba a punto de llorar.
Ambas se abrazaron otra vez, ninguna trató de disuadir a la otra de sus deciciones, no serviria para nada. Anya trató de no llorar al ver como Adam se llebava a su amiga, y antes de que la puerta se cerrara detras de ellos Anya pudo oir al chico tratande de hablar con Lea.
⁃ Bueno Anya- empezó Jean apoyando sus manos sobre el escritorio- me alegra que decidieras quedarte, que tu aceptaras estas aquí era, en realidad, mas importante que Lea se quedara porque tu...
⁃ porque yo si puedo controlar a la gente.Lo sé.
Jean pareció levemente sorprendida, pero no lo comentó.
⁃ Bueno entonces solo te diré que es algo muy raro, por lo tanto tu no tendras la misma orientación que los demas, si no que tendras un tutor privado.
Anya estaba a punto de preguntar quien cuando la puerta se abrió, y al voltearse se encontró con una pareja joven, ambos no podian pasar de los 28. El hombre miró a Anya sorprendido y despues se dirigió a Jean.
⁃ Lo siento no sabiamos que tenia vistitas, solo veniamos a perguntar si la reunion de hoy a las cinco sigue en pie.- cuando el joven habló, la boca de Anya se abrió hasta dolerle, era la voz mas hermosa que habia escuchado en toda su vida, dulce, grave, no podia definirla, pero le hubiera gustado escucharla el resto de su vida.
⁃ Asi es- le contestó Jean, ellos asintieron y se retiraron, dedicandole un pequeño saludo a Anya.
⁃ ¿quienes eran?- preguntó, aunque el que le interesaba era él, o mejor dicho, su voz.
⁃ Son los dos tutores generales, Camila se encarga de los chicos y Robert de las chicas.
⁃ Su voz...
⁃ Eso era algo que tambien queria explicarte- Jean se levantó, era mas alta de lo queAnya imaginaba, e hizo una seña para que ambas salieran de la oficina- las personas cuyo encanto puede controlar a otras... la hacen al mirar a alguien lo ojos, mandan con la mirada, pero hay otro tipo de encanto, mas sutil, y es el de la voz, ellos no pueden mandar tanto como los que ocupan su mirada, pero al hablar pueden meter facilmente ideas en la cabeza e la otra persona, son unos excelentes profesores pero claro, debemos saber que son de confianza por que si no...
⁃ podrian meterle cosas malas en la cabeza a todo el alumnado- completó Anya, siguiendo el hilo.
⁃ Exactamente, ahora- Jaen le dedicó una amplia sonrisa mientras salian de la cabaña gigante, o cabaña principal como decidió decir Anya- ve a tu cabaña, es la seis, o si quieres conoce un poco el campamento. Tu tutor te explicara mas cosas mañana.
⁃ Gracias- le dijo Anya y decidió pasearse un poco por el lugar, habia catorce cabañas en total, y de repente, cerca de la numero uno, observó un pequeño autobus que se preparaba para partir con unas once personas adentro.
Anya corrió, esperando llegar a tiempo para despedirse otra vez de Lea, pero para cuando llegó el vehículo ya habia avanzado varios metros.
⁃ Oh mierda!
⁃ Pero que vocavulario!!- exclamó alguién detras de ella. Adam.
⁃ ¿qué haces aquí?- preguntó ella volteando.
⁃ Me despedia de Lea- dijo sonriendo, pero Anya notó que sus ojos grises estaba tristes.
⁃ Ella no quiso salir contigo ¿verdad?- no pudo evitar reirse- eso debe dolerte mucho.
Adam la miró con picardia, una buena idea cruzando por su mente.
⁃ Yo que tu me morderia la lengua, no quiesiera enojar a mi tutor, ya que él puede ordenarte lo que quiera, y hacerte la vida, realmente imposible.
Anya perdió la sonrisa en el acto.
⁃ ¿QUE TU QUÉ?
⁃ Asi es, yo soy el unico con el mismo don que tu, la diferencia es que lo he usado por años, gracias Jean, ella lo tenia tambien por cieto, pero fue perdiendolo con el tiempo.
Anya no salia de su asombro.
⁃ Mañana, hay una pequeña sona para dias de campo de la cabaña principal, te veo allí a las nueve a.m, en punto ¿entendiste?- le dedicó a la chica un pequeño guiñó y se dirigió a la cabaña principal, dejando a Anya arrepentida de abrir la boca.
…
Anya se despertó a las 8:30,lo cual implicaba arreglarse en media hora, hubiera podido hacerlo, si no hubiera sido por las otras cuatro chicas en la cabaña que tambien querian el baño.
Any no habia hablado con ellas, aun, planeaba hacerlo poco a poco, ya que ninguna de ellas tenian un estilo parecido al suyo.
Tomando en cuenta que se despsitó un poco en el camino, llegó a la cita a las 9:36, en punto.
Adam la esperaba, tumbado en el cesped con unos lentes de sol puestos, unos jeans y una camiseta negra, se veia atractivo, mucho. Pero Anya desidió ignorarlo.
⁃ Mmmm hola?
⁃ Hola!- la saludó el quitandose los lentes y indicandole que se sentara junto a él.
⁃ Anya lo hizo, y el solo siguió recostado sin hacer o decir nada.
⁃ No me diras “llegas tarde” o algo asi?
⁃ ¿para qué? Si es obio. Ya lo sabes no necesito descirtelo.
Anya meditó un rato la respuesta, y esperando que el dijera algo mas.
⁃ ¿Asi son todas tu clases?
⁃ La mayoria.
⁃ ¿vas a comenzar a enseñarme algo o me puedo ir?
El sonrió, aun con los ojos cerrados.
⁃ Entonces te interesa?
⁃ Por supuesto que si.
⁃ Bien- se sentó, con un asonrisa aun mas grande- ahora que se que te importa empezare con lo básico. ¿ qué es lo que Jean te explico?
⁃ Basicamente que yo puedo ordenarle cualquier cosa a las personas al verlos a los ojos, que es un don muy raro, y que tan bien hay otros que lo hacen mediante su voz.
⁃ Exelente- Anya se preguntó que lo tendria de tan buen humor, pero viendolo bien, le caia mejor asi que tratando de coquetear con Lea, tal vez el estaba feliz de encontrar a alguien mas con su talento- algo que de seguro no te explicó es que nosotros, y los que ocupan su voz son los unicos que podemos encantar a las personas que tienen su propio encanto, por ejemplo a todos los de este campamento, pero no entre nosotros asi que realmento no puedo obligarte a hacer nada ni tu a mi. Lo mismo con Camila y Robert.
⁃ ¿y ellos a nosotros?- se interesó Anya recordando la voz de Robert.
⁃ Un poco, pero no influyen tanto como en los demas.
“wow los demas deben quedar hipnotizados”
⁃ puedo preguntarte algo?- dijo ella inseguramente.
⁃ Claro- la animó Adam, definitivamente, ese dia le agradaba mucho mas, por un momento se pregunto si él la estaria encantando, pero recordó que no podia y siguió adelante con su pregunta.
⁃ Por qué si yo tengo un Encanto tan fuerte... no soy tan bueno... encantadora como las otras chicas, y chicos, que he visto por aquí.?- estuvo apunto de añadirlo a él en el ejemplo pero se contuvo, no queria que el volviera a creerse superior.
⁃ En cada persona es diferente, como Jean dejo, tal vez no le caigas bien a todos, pero te admiran.
Anya pusó los ojos en blanco pero se sentia halagada.
⁃ Lo digo en serio- Adam se acercó, parecia que trataba de no reirse- y no olvides... que tus ojos son tu arma mas poderosa.
Anya soltó una carcajada.
⁃ Eso suena a cliché- le dijo aun riendo.
⁃ Lo se,- murmuró el, no podiendo contener mas la sonrisa.
…
Los dias pasaron rapidamente, antes de que Anya se diera cuenta ya solo le quedaba semana y media en el campamento El Encantado, pero no era eso lo que mas le preocupaba, si no la manera en que Adam se volvia cada vez mas importante para ella, de repente se encontró ansiando los momentos para estar con el, cuando le hubo explicado todo lo necesario le informó que podia irse si queria, pero ella decidió quedarse, le gustaba el lugar, habia descubierto unos columpios detras de la cabaña destinada a los niños que iban al campamento, e iba allí de vez en cuanto, aunque tal vez no estuvieran hechos para su peso.
Lo unico que no disfrutaba era esa presencia, a menudo sentia que la vigilaban, pero nunca habia logrado decir quien, incluso durante sus “no citas” con Adam se sentia asi.
Anya se habia puesto a pensar que tan bien le caia Adam, si era posible que le gustara.
Al final admitió lo obio, y se preguntó si Adam sentiria lo mismo, auque lo dudaba, ya que a él le habia gustado Lea primero, sin embargo un dia se armó de valor, mientras ambas estaban tirados sobre el césped, se atrevió a abordar el tema, empezando por las tangentes.
⁃ Adam
⁃ aja?
⁃ ¿por qué eras tan grosero conmigo cuando nos conocimos?
⁃ ¿qué yo era el grosero?- preguntó el levantando una ceja.
⁃ Si lo eras.
⁃ Dejame recordarte que tu empezaste a atacarme con tu hostilidad incluso antes de que yo dijera algo que no fuera “hola” y “¿son ustedes?”, si ahora me porto diferente contigo es porque tu eres ahora mas amable conmigo.
Anya suspiró, si era cierto, ahora no lo culpaba por haberse defendido un poco. Volvió a suspirar, esperando que el valor no la abandonara.
⁃ ¿por eso te gustó mas Lea?
⁃ Tal vez- contestó él, algo sorprendido por la pregunta
⁃ y ¿ te gustaba mucho?- Anya cerró los ojos, no queria verle la cara.
⁃ Algo.
⁃ ¿Te dolio que te rechazara?
La voz de Adam sonó mas brusca esta vez.
⁃ ¿por qué te interesa?
Anya entro en pánico y dijo lo primero que se le ocurrió.
⁃ Tu no eras su tipo.- abrió los ojos, el la miraba con total confucion, incluso algo de irritación.
⁃ ¿qué estas diciendo? ¿cuál era su tipo?
⁃ No lo se, no tu.
⁃ No estaras incinuando que yo si soy tu tipo?- Adam de acercó, con una sonrisa picara que Anya quiso borrarle de una cachetada.
Tampoco sabia que decir, asi que sin querer se puso a la defencida, diciendo cosas que no queria.
⁃ Mi tipo?¿tu? Para nada, no suelo salir con guapitos ricos engreidos.
Adam la miró con los ojos como platos, pero tampoco se quedó callado
⁃ !Me alegro!!! pues no quisiera a una gótica antisocial babeando detras de mi.
Las palabras hirieron a Anya hasta el alma, nada salió como ella queria, amobos eran tercos y se enojaban demasiado rápido, de seguro nunca serian una buena pareja.
Asi que se levantó con dignidad, le lanzó Adam una mirada envenenada, y caminó hacia si cabaña, palaneando como perdirle a Jean poder a asisitir a las orientaciones con los demas o mejor que alguien aparte de Adam la llevara a su casa.
Pero no llegó muy lejos.
Estaba a cinco metros de la cabaña seis cuando Adam la alcanzó.
⁃ Mira Anya lo siento mucho!- le dijo tomandola del brazo.
⁃ Dejame! No quiero nada que ver contigo imbecil!
Pero Adam no se inmutó, la soltó, pero siguió a su lado. Anya se calmó y desidio que mejor seria discutir ahora.
⁃ Te escucho
⁃ No quise decirlo, como se que tu tampoco quisiste decirme lo otro,¿ me equivoco?
Anya negó con la cabeza.
⁃ Me disculpas?
⁃ Si ¿y tu a mi?
Adam asintió y le dio la mano.
⁃ Amigos.
⁃ Amigos- repitió Anya, finjiendo una sonrisa... amigos.
…
Anya desidió salir de su cabaña, para dar un paseo, le gustaba como se veia el campamento de noche.
Al cerrar la puerta con el gran numero seis tras ella se dió cuenta de que alguién habia dejado una canasta en la entrada de la cabaña, se agachó a recogerla y se encontro con su nombre garabateado con fina caligrafia en la tarjeta, muy raro, pero no le importó al ver lo que la canasta contenia : chocolates
se sentó para comerse varios chocoltes y leer la tarjeta:

Querida Anya:
de tu admirador secreto
reunamonos mañana detras de la
cabaña principal a las 5:00 p.m

⁃ admirador secreto?- por un momento pensó en Adam, pero ese no era su estilo, y despues vino a su mente aquella sensación de se observada “¿seria ese tal admirador?” se preguntó, pero no estaba segura, aquella sensación no era muy calida que se diga.
Dejó la canasta escondida detars de unos arbustos y siguió con su paseo, se dirigió a los columpios detras de la cabaña tres, donde ya todos de seguro dormian.
Se estuvo columpiando largo rato, tan alto como podia, la brisa moviento su cabello era deliciosa, desde pequeña habia amado comlumpiarse, era como volar...
⁃ bonita noche ¿verdad?
Anya sonrió para si misma, feliz de que Adam estuviera detras de ella se inclinó para atrás, quedando practicamente acostada en el columpio, pudo ver a Adam de cabeza. El sonreia, pero Anya tuvo la impresion de que al verle la cara aguantó una carcajada.
⁃ Te caeras- le dijo
⁃ no lo hare- respondió Anya pero volvió a sentarse, meciendose mas fuerte.
⁃ Si ese columpio se cae será tu culpa, tuya, y de los chocolates que tienes en el estómago.
Anya se quedó de piedra, trató de volver a verlo sin caerse, pero por poco lo hace.
⁃ ¿como sabes que comí chocolates? - su voz subia a cada sílaba- ¿eres mi admirador secreto?
Adam no pudo mas y se hecho a reir
⁃ no sabia que tenias un adrmirador pero te aseguro que no soy yo
⁃ ¿ y como supiste entonces?
⁃ Porque tienes manchas de chocolate alrededor de toda la boca- rió él.
“oh Dios que veguenza” Anya soltó una mano de la cadena y se la paso por la boca.
⁃ ¿ y qué hacias por aquí?- le preguntó a Adam cambiando de tema.
⁃ No podia dormir ¿ y tu?
⁃ Columpiarme me despeja la cabeza, me encanta.
Adam no dijo nada, Anya se siguió columpiando sola un rato, despues planeo bajarse y dejó de darse impulso. Caundo el columpio estaba a punto de detenerse sintió las manos de Adam en su cintura, dandole impuslo, haciendola llegar tal alto y tan rapido que se le escapó un grito.
⁃ Lo siento no medí la fuerza- dijo él, volviendola a empujar esta vez mas suave- pero la verdad es que eres mas liviana de lo que pareces
⁃ gracias...creo.
Siguieron en silencio un buen rato, Anya trataba de no concetrarse demasiado en las manos de Adam en su cintura, hasta que el volvió a hablar.
⁃ Con que ¿ un admirador?
⁃ No es nada
⁃ te regaló chocolates, eso es algo.
⁃ No se quien es, me citó en una tarjeta a verlo mañana pero...
⁃ ¿vas a ir? - preguntó Adam rapidamente, a Anya le agradó.
⁃ No lo sé, hoy estuve pensando en irme a casa, ahora que se como controlar bien el don, aunque la verdad no pienso usarlo para nad...
⁃ ¿irte a casa?- de repente las manos e Adam rodearon su cintura, deteniendo el columpio.
⁃ Solo lo pensaba, pero no te preocupes, ya no quiero irme.
Adam dio la vuelta para quedar frente a ella.
⁃ Bien, no quiero que te vayas.
Anya sonrió, viendolo a los ojos, estuvo a punto de pedirle un beso, a punto.
Por suerte para ella, no necesitó hacerlo, porque Adam se inclinó poco a poco, mientras ella cerraba lo ojos, sintió sobre ellos la luz de la luna.
…
Las 4:55 p.m, Anya sentia estar demasiaod consiente de la hora, faltaban cinco minutos y aun no habia decidido si ir o no.
Adam y ella rondaban cerca de la cabaña principal, y eso solo la ponia mas nerviosa.
⁃ Yo digo que vayas.- opinó Adam- conocelo y aclarele las cosas amablemente.
⁃ Aclarar las cosas amablemente no es mi fuerte- se quejó ella pero al final accedió y caminó hacia el lugar de encuentro.
Los otros campistas iban de aquí para allá, pero la zona estaba muy sola, para el gusto de Anya.
Y al llegar, al ver a la persona que la estaba esperando, deseó con todas sus fuezas no haber ido
⁃ no puede ser- murmuró, no habia conocido a muchos chicos en el campamento pero EL era imposible, sin embargo alli estaba: Robert, el orientador con voz de ángel.
⁃ Hola!- le saludó energicamente.
⁃ ¿ tu eres mi admirador?- bueno, adios a la amabilidad.
⁃ Bueno yo....- pasó una mano por sus cabellos rubios, Anya adoraba su voz, pero el realmente no le gustaba, lo habia visto un par de veces por qui y por allá y no.
⁃ lo siento pero no puedo, eres mayor y un tutor - adios al tacto tambien- solo, olvidalo.
Robert se vió triste, pero por algina razon a Anya no le pareció sincero.
⁃ Vendras el verano siguiente?- preguntó, pero esta vez su voz sonaba mas persuasiva, como si tratara de convencerla- quisiera ser tu tutor
⁃ por qué?
⁃ Para hablar de algunos temas que puedan interesarte, tal vez cambies de opinion sobre algunas cosas- su vos ya no sonaba tan dulce, era sofocante. Le dedicó a Anya un guiño y se fue.
Anya se acordó entonces de la platica que habia tenido con Jean, “debes ser personas de confianza porque si no...podrian meterle cosas malas en la cabeza a todo el alumnado”
Regresó junto a Adam aún al confundida. Por suerte el no habia logrado ver a Robert.
⁃ ¿que pasó? ¿tan rapido o no llegó?
⁃ No se presentó- mintió Anya.
⁃ Oh bueno, quizas es tímido- Adam se encogió e hombros- ¿vendras el próximo verano, no es necesario, pero yo vengo todos los años es bastante divertido.
⁃ Vendre, - aseguró Anya, Robert ya no podia hacer nada ese verano, pero lo haria en el siguiente, y Anya no lo permitiria, necesitaba pruebas, y las coseguiria- vendre todos los años si es necesario.
⁃ Adan sonrió y la rodó por los hombros, sin imaginarse lo que Anya pensaba en esos momentos, ni lo decidida que ella podia llegar a ser.


¿Fin?

viernes, 11 de noviembre de 2011

Capitulo 36 - Fire Girl


Después de ver los cuerpos ensangrentados de Jocelyn, Jessie y Scarlett junto a los doctores y David se descubrió que no habían muerto en manos de uno de nuestra especie. La primera reacción que tuvimos fue pensar en que era un cazador, pero como un cazador pudo trepar tan alto sin ser visto? Habían muchas dudas que no sabíamos como responder. David me dijo que si quería podía visitar a Alice ahora, ya era tarde y yo no podía hacer más con tres cuerpos sin vida. Tenia razón y aun que eran personas que conocía, aun que una de ellas era Jessie, la preocupación y el dolor no me embargaban como lo hacia pensar en Alice sola ha estas horas de el día en una habitación de hospital.

Corrí hacia su habitación y lo que vi me dejo helado. La cama completamente tendida y vacía. Donde estaba Alice? Mire preocupado y asustado a todas partes, no estaba en el baño, sus cosas tampoco estaban.

- Alice?- susurre. Acaso…acaso ella estaba muerta? Gire para salir por la puerta y buscar alguna información sobre ella pero no fue necesario, Alice estaba allí justo en la puerta.
- Buscabas a alguien?- me pregunto con una ligera sonrisa. Se veía sana, no tenia ojeras, su cabello estaba completamente arreglado y vestía como antes, unos jeans y una sudadera gris.
- Ali deberías de estar en cama- dije con voz sobreprotectora. Ella se acerco a mi y tomo mi rostro con sus dos manos tan delicadas. Apegue su cuerpo al mío tomándola de la cintura.
- No es necesario-susurro y me sonrío ligeramente
- Por que?- pregunte confundido
- Hable con Mark, no importa la respuesta que arrojen los resultados, de todos modos pierdo tiempo estando aquí.
- Pero si…
- No hay peros Leo, estar aquí me pone mas enferma y si llegara a desmayarme le jure a Mark que regresaría y pasaría la noche aquí, bueno aun tengo que pasar las noches aquí para ser monitoreada pero aparte de eso prefiero estar afuera ahora que puedo.
- Estas segura?- pregunte aun desconfiado
- Mas que segura, solo quiero estar a tu lado- susurro y me dio un ligero beso en los labios a lo que yo no pude evitar responder con vehemencia, la abrase mas fuerte mientras ella entrelazaba sus manos en mi cabello.- te amo- susurro y en ese instante percibí la tristeza en su voz. Podía verse más sana pero el miedo y dolor a causa de la enfermedad seguían allí, presentes siempre.

Después de un prolongado beso, sonaron tres campanazos con fuerza.

- Ahora que?- pregunte mientras tomaba la mano de Alice y bajábamos las gradas con rapidez.
- A que no saben quien ha llegado!- dijo rápidamente Lilian que aparecía mas animada de lo que debería de estar en un día de luto.

Me pregunte por un instante si Lily debía de tener un extraño síntoma de shock por el dolor que sentía pero no dije nada, conocía a Lily y para hablar de sentimientos tenia que hacerlo a solas

- Alice- dijo abriendo sus ojos verdes al verla . La abrazo con fuerza.- quería verte, no sabes cuanto te he extrañado.
- Y yo a ti Lily- dijo Alice con cariño.
- Quien ha llegado Lilian?- pregunte con algo de impaciencia.
- Los hermanos de Sofía- dijo Josep el hijo del doctor Mark.

Lo mire por un instante, por que se había entrometido en la conversación? Estaba muy seguro que Lilian siempre se quejaba de este individuo, por que ahora nos hablaba?

- Es cierto Leo- dijo ella obviando que quien me había respondido era Josep- han venido con Vladimir y Jay.
[…]

Caminamos hacia la sala central aquella donde vi por primera vez a las primas de Leo. Al caminar por los pasillos descubrimos que las puertas doradas estaban abiertas y no cerradas como la ultima vez. Mi hermano me observo y abrió los ojos de par en par.

- Pero que haces tu aquí?- pregunto con asombro pero sin cambiar su pose militar.
- Larga historia, podemos pasar?- pregunte rápidamente. El asintió con la cabeza.
- Los están esperando y por cierto, tenemos una conversación pendiente- hablo y yo asentí. Estábamos entrando los cuatro pero Sebastian impidió el paso a Lilian y Josep, solo nos querían vernos a nosotros dos.
- Estoy nerviosa- hable y le tome la mano mucho mas fuerte a Leo.
- Y yo, por que nos querrán ver a los dos.- susurró.

La sala central era una gran habitación en forma rectangular. Tenia grandes columnas circulares que sostenían un techo abovedado y cubierto de imágenes celestiales. Tenia grandes ventanales a todo su alrededor y encima de los tronos una gran cúpula de vidrio. Habían 11 tronos de color rojo con bordes dorados pero estos estaban a altura diferenciándolos de toda la sala. Los 11 monjes estaban ya sentados en sus respectivos lugares, todos vestían sus largas túnicas de diferentes colores y llevaban sus cruces oscuras colgando de sus cuellos. Dándonos la espalda estaban 4 personas. Vi tres hombres, identifique fácilmente a Jay aun algo flacucho, a Vladimir con su cabellera rubia y mas alto que los demás, había otro muchacho y una chica que por atrás era la viva imagen de Sofía. La piel se me helo por unos instantes, Leo me observo algo preocupado creyendo que sufriría una descompensación pero lo cierto era que ya no sufriría ese tipo de cosas. Le sonreí ligeramente para que se relajara y así lo hizo.

- Víctor, creo que nos estaban esperando- hablo Leo con voz firme. Víctor nos miro con completa seriedad.

Generalmente el era atento y cortés pero los acontecimientos recientes lo habían dejado muy preocupado igual que a todos en la corte.

- Siempre tan impertinente- dijo la voz de uno de los miembros del consejo a lo que Leo sonrío socarronamente.

Los cuatro invitados giraron y nos miraron, la sonrisa de Leo se convirtió en una mirada de frialdad. La primera impresión que sentí al ver a la hermana menor de Sofía es que tenia unos rasgos muy parecidos a ella, con excepción de que Amelia tenia un rostro mas dulce y angelical aun que en ese momento sin mucha expresión mientras que si veías a Sofía lograrías ver a una muchacha ruda y seria. Alonzo solo se parecía a Sofía por el tono de la piel pero si lograbas ver sus ojos era como si miraras a los ojos impenetrables de Sofía.
- Leo que has hecho con mi hermana!- grito Amelia y camino hacia nosotros con rapidez

Por unos segundos me sorprendí al ver que se conocían pero luego comprendí que Leo había convivido con ellos por lo menos un tiempo considerable y por eso no eran del todo desconocidos.

- Que no te pasaron la voz?- pregunto Leo sin inmutarse y con su mismo tono burlón de antes
- Me dijeron que escapo- dijo ella y me fulmino con la mirada- pero no me dijeron que fue por esta.
- Yo no soy esta!- dije furiosa y cansada de que todas las mujeres que me conocían tuvieran una reacción terrible al darse cuenta que yo estaba con Leo y ellas o sus parientes no- mi nombre es Alice y Sofía…- Leo me apretó la mano con fuerza para que me callara.
- Tu hermana escapo por que ella quería no por que yo la dañe- hablo Leo con frialdad.

Recordé que era un secreto el que Sofía había escapado para tratar de revivir a Alexander, hubiera sido una gran metida de mate que dijera algo así en frente de un consejo religioso que no permitiría ese tipo de cosas. Amelia nos fulmino con la mirada.

- Victor! Estamos aquí por nuestra hermana- hablo mientras giraba la cabeza y miraba a nuestro líder.- sino esta ella no veo por que quedarnos aquí hasta los acuerdos. – sentí un repentino escalofrío que recorrió desde la punta de mis pies hasta mi cerebro.

“Diles que esperen. Ella llegara pronto.” escuche decir a Faride dentro de mi cabeza. Trague una bocanada de aire. No podía creer lo que estaba a punto de decir pero Faride en verdad que tenia un extraño poder sobre mi, tan solo decir esas palabras en mi cabeza, yo ya tenia la necesidad de decirlas en voz alta.

- Tuve una visión- dije rápidamente.- fue hoy en la mañana, vi que ella regresaba, solo hay que darle tiempo.- Amelia giro y me miro nuevamente igual que Alonzo que ahora posaba sus ojos en mi.
- Mientes!- dijo con rabia Amelia.- solo lo haces para que nos quedemos.
- Por que lo haría? Para que me serviría que ustedes se quedarán aquí?- fueron las palabras de Faride no las mías pero salieron por mi boca sin que yo pudiera hacer nada.- en la visión vi que ella regresaba en la primera nevada, estoy segura que para eso no falta mucho, si tan solo fueran pacientes se darán cuenta que estoy en lo correcto.- hable con completa serenidad y neutralidad pues era Faride la que hablaba. Leo me miro algo sorprendido.
- Es cierto eso?- pregunto en un susurro- claro que lo es Leo, es solo que no tuve la oportunidad de decirte- dije tratando de ocultar la molestia que había sentido al ser utilizada por Faride de esa manera pero después de eso ella no se pronuncio mas.
- Si es eso cierto, esperaremos hasta que caiga la primera nevada y después de hablar con Sofía tomaremos una decisión respecto a participar en las alianzas o no- hablo Alonzo.
- Sabia decisión- dijo Víctor con cautela.

Amelia salio de la habitación junto dos guardias que la escoltarían hacia su nueva habitación. Los demás le siguieron segundos después. Vi como Jay nos sonrío ligeramente pero solo camino de frente sin dirigirnos la palabra.

- Víctor, hay algo mas que nos quieras decir?- pregunto Leo y caminamos hasta estar justo delante de ellos.
- Si, quiero saber como esta Alice.
- Bien, ahora- dije con una ligera sonrisa. Víctor siempre había sido muy cortes con migo.
- Me alegra, te vez mucho mas saludable que la ultima vez que te vi.- dijo y me sonrío ligeramente.
- Joven Leo, tus tías han armado un gran revuelo por el fallecimiento de su hermana- hablo Víctor con mas seriedad después de un instante.
- Era de esperar, realmente la muerte de Scarlett y las demás a sido muy desafortunado y cruel.
- Si y aun no saben quien ha podido ser el causante de eso sin embargo quieren tener una audiencia privada con Fox para hablar sobre el tema.
- Mi madre!- levante la voz asustada y sorprendida. – no pensaran que mi madre fue la causante de esos asesinatos, es ilógico!
- Yo no pienso lo mismo, joven Alice pero tu madre siempre ha tenido buenas visiones del futuro, quizás…
- Ni hablar!- levante la voz - ellas no van a preguntarle cortésmente, ellas van a dañar a Fox y Fox en este momento esta muy delicada para algo así.
- Por favor Víctor considera eso, mis tías no suelen ser corteses y ellas ahora están muy heridas por Scarlett es obvio que todo ese dolor sera canalizado a Fox como rabia.
- Nosotros queremos lo mejor para los acuerdos y tenerlas de nuestro lado es muy importante, ahora es nuestra prioridad- dijo Rin una de los miembros de la corte de ascendencia japonesa. Ella había sido una de las que nos rescato el día en el que Leo murió y desde ese momento le guardaba respeto pero esto era demasiado.
- Atos- dije tratando de ver a ese joven monje que creí mi aliado- por favor, es mi madre y no esta preparada para ver a casi nadie menos a esas dos mujeres.
- Solo le harán preguntas, Fox aceptara eso- dijo Atos y yo bufe llena de molestia. Estaba a punto de decir algo mas pero las puertas se abrieron de improviso.
- Víctor!- grito la voz de una mujer y rompió la paz relativa que hasta ese momento se vivia en la habitación.- es inconcebible que hayan apresado a mi hija Aurora creyendo que es una de las presuntas asesinas de mi hermana!- grito la mujer.
- Según las grabaciones Aurora salio muy temprano de su habitación y no se le vio hasta la hora en que se encontró los cuerpos.- dijo Víctor- debemos de tratarla como se esta tratando a todas las personas que estuvieron fuera de su habitación a esas horas.
- Y que hay de Leon?!- pregunto ella furiosa
- Yo?- pregunto Leo y miro a su tía.
- No te hagas el tonto muchacho, se que Aurora estuvo con tigo- me quede fría y lo observe a los ojos mientras soltaba ligeramente su mano.


[…]

Después de ver el estado de mi madre lo única que quería hacer era salir de allí y esconderme en un lugar donde nadie me preguntaba por que lloraba pero ahora estaba aquí, sentado a los pies de la cama que se le había sido designada a Julia en la enfermería. Las lagrimas amargas se me habían secado después de un largo rato de silencio en el que solo la veía dormir, tan tranquila y con esa respiración tan parsimoniosa, simplemente era un ángel. Sin tomar verdadera conciencia de lo que hacia le toque la mano, la muchacha abrió los ojos con rapidez y llenos de miedo pero apenas me vio una dulce sonrisa apareció en su rostro.

- David – susurro.
- Voy a buscarte una habitación Julia, tratare que por el momento estés con mi hermana, así no será tan difícil adecuarse a esta nueva ciudad.- dije algo nervioso y solté su mano.
- Gracias.- susurro.

Me levante y salí de la habitación. Camine por los pasillos aun perdido, solo podía observar a mamá, a Jessie y Scarlett. Gire el pasillo y me encontré en la sala de recepción, allí observe a Lidia, sentada en uno de los sofás, me miro con sus ojos rojos y un rostro empapado de lagrimas. Se paro al instante y corrió hacia mi. Abraso mi cuello con sus finos brazos y escondió su rostro en mi cuello.

- David, lo lamento tanto- dijo con la voz resquebrajada. La abrase con fuerza y sin querer las lagrimas comenzaron a salir de mis ojos también.
- Yo también- dije y la abrase mas fuerte.

[…]

- Josep
- Si?- pregunto el y me dio una manzana. Acabábamos de llegar y estábamos sentados en el alfeizar de su habitación, con los pies colgando a una altura de mas de 100 metros.
- Dariana y Nicholas me dijeron que lo que me había pasado era karma- susurre.
- Ha no les hagas caso son unos idiotas- dijo el y le dio una gran mordida a su manzana verde.
- Pero tiene algún significado además de lo que realmente significa la palabra karma.- dije enredándome con las palabras. Josep me miro extrañado.
- Ha?- se limitado a preguntar. Resople frustrada
- Me refiero a si que los dos me dijeran eso es que tiene algún significado con su extraño circulo, no?- pregunte con la voz algo misteriosa
- A eso…si que tiene que ver. Si te has dado cuenta la urbe en general es muy religiosa, cuando se va a luchar siempre se tiene una cruz, es como nuestro símbolo al igual que los que nos gobiernan son monjes y monjas que viven para Dios y para nosotros.
- Si pero el karma es la base de la filosofía oriental una cosa muy diferente a la religión cristiana o católica.
- Así es, es por eso que ya te habrás dado cuenta que el circulo es un grupo de gente no perteneciente al cristianismo.
- Entonces cual es su supuesta religión
- No lo se Lilian jamás la entendí bien por que no me contaban mucho sobre eso, solo se que son muy creyentes en el karma, la reencarnación y esas cosas además de que…- se quedo en silencio
- De que, que?
- Un día los vi haciendo un ritual, tenia…- no termino de decirlo, escuchamos que alguien tocaba la puerta con violencia.
- Habrán!- grito la voz de un soldado
- Pero que pasa?- pregunto Josep asustado mientras abría la puerta con rapidez. Cuatro soldados entraron armados de ballestas cargadas. Reconocí a uno de ellos, Ronald el padre de Nicholas.
- Es ella no hay duda- dijo Dariana- yo la escuche cuando dijo que se sentía muy aliviada por que su madre ya no estaba, Nicholas no es el que las asesino sino ella – hablo con voz firme. Me quede paralizada mientras veía su mirada asesina. Abrió la boca y dijo “karma” en un susurro imperceptible
- Lilian quedas arrestada por el presunto asesinato de tu madre Jocelyn- hablo Ronald
- Pero que estas diciendo- grito Josep- ella es solo una niña como podría hacer algo así?- Josep trataba de protegerme pero rápidamente los soldados le hicieron a un lado y me apresaron.
- Yo no fui!- grite- yo no fui!- dije nuevamente y trate de moverme pero el soldado me estaba comenzando a hacer daño en los brazos.
- Tienes derecho a guardar silencio hasta que estés frente a la corte- dijo Ronald.
- Te odio- le grite a Dariana mientras a rastras me sacaban de allí.

[…]

Y ahora quien será el asesino? ^^ espero que el capitulo les haya gustado y que se animen a participar en el concurso! Ya ven los premios son geniales ^^. Espero que comenten mas, enserio me encantaría que me dijeran quien creen que es el asesino o asesina ^^ para que así de acuerdo a eso le pueda poner mas emoción a la historia

Lu.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Concurso "El gato negro"

Muchas me han pedido que amplíe el plazo del concurso por que no han tenido mucho tiempo y a vista que solo me han llegado tres relatos ampliare el concurso hasta el viernes de la siguiente semana, el sábado 19 conocerán a los ganadores.

Luciana

viernes, 4 de noviembre de 2011

Capitulo 35 - Fire Girl

Generalmente solo hago recomendaciones de canciones cuando estas me han servido de inspiración al escribir así que les recomiendo que escuchen Waking dream de Natalie Walker cuando lleguen la parte de Alice y Faride por que esa canción me inspiro en esa parte :) y ahora que escucho bien las letras tiene algo de relación con lo que en verdad sucede.

[...]

La gente comenzó a salir de sus casas, salían asustados y cuando veían los cuerpos comenzaban a gritar. Era todo un caos, muchas madres metían a sus hijos adentro y otros se limitaban a quedarse estáticos y comenzar a llorar. Las puertas del palacio se abrieron, salio Víctor (el líder de toda la urbe) y todo su sequito detrás de el.

- Quiten esos cuerpos ahora mismo!- grito y los soldados se movieron tan rápido como hormigas. – os juro que quien ha hecho esto será arrestado y juzgado como la ley manda- hablo tratando de calmar a la multitud pero era en vano, el miedo en la urbe ya se había sembrado. Gire ligeramente la cabeza para observar a Aurora, había desaparecido así que supuse había ido a contarle todo a su madre.
- Mamá?- escuche la voz de Lilian entre la multitud, mire a todas partes hasta encontrarla.
Aun estaba vestida con su pijama blanca, tenia el cabello en su trenza habitual para dormir y las manos en el rostro, los ojos los tenia abiertos de par en par pero estaban totalmente secos, ni una sola lagrima por su madre difunta. Me acerque a ella y la abrase con fuerza.
- Vamos Lily- dije. Mi pequeña hermana estaba en estado de shock, no se movía y tampoco lloraba ni hablaba. – Lily vamos, por favor- dije nuevamente y la lleve hacia el hospital.
[…]

El hombre del bote me cobro el doble por llevar a Julia con migo y aun que me dolió un poco entregar mis ahorros no me importo mucho. Algo en el rostro de Julia despertaba querer protegerla dentro de mi.

Una tormenta nocturna hizo que esperáramos casi 5 horas. Ya a eso de las 4 de la mañana recién habíamos llegado al embarcadero de la urbe y aun había un largo trecho que cubrir a caballo. 4 horas mas nos costo subir la cuesta que por suerte no estaba húmeda por la lluvia ,que solo había caído en la parte baja. Al llegar los soldados me pidieron mas identificaciones que nunca, algo raro había ocurrido, pidieron ver nuestros dones y como no logre que Julia hiciera fuego control, le impidieron entrar.
- Señor la muchacha no puede entrar sin identificación- hablo uno de los soldados.
- Desde cuando uno de nosotros tiene que entrar con identificación?- pregunte furioso
- Déjenlo, ellos dos están bajo mi tutela- dijo Eve que venia corriendo. Sin decir nada me abrazo con fuerza y susurro a mi oído- estaba muy preocupada por ti.
- Que ha ocurrido?- pregunte algo sorprendido por esa muestra de afecto repentino y fugaz
- Primero lo primero- dijo ella y miro al guardia- sabe usted quien soy?- pregunto
- Por su puesto señorita Eve, hija de la luna.
- Bueno, entonces sabe que soy miembro del consejo y por lo tanto es su deber hacerme caso, David esta con migo y la muchacha es una invitada suya así que puede pasar.
- Pero no es una hija de Fleaur ni Anastie- Eve me miro algo contrariada
- Pero es descendiente y no tiene a nadie afuera.- Eve me miro con severidad, suspiro y asintió con la cabeza
- Ya lo ha oído, puede pasar- dijo y sin mas el guardia se hizo para atrás.
- Ven Julia,- dije y ella me tomo de la mano ,asustada y sumisa, trato de esconder su rostro entre su cabellera roja mientras cojeaba un poco.
- Quien eres?- pregunto Eve cuando habíamos perdido de vista a los soldados. Se acerco a Julia y levanto su rostro con sus dedos- siento que ya te conozco. -La muchacha retiro su rostro rápidamente y lo escondió en mi hombro. Eve la miro con el seño fruncido y luego me miro a mi.
- Es tímida, a pasado por algunos traumas- dije y ella asintió con la cabeza. – aquí estas segura Julia, no hay nada que temer, ya lo veras.- ella asintió con la cabeza pero no la levanto
Seguimos con nuestra caminata y comencé a observar mucho movimiento en la urbe, como nunca la había visto antes.
- Eve, que es lo que a sucedido?- le pregunte y ella me miro con seriedad pero a la vez pude observar la tristeza en sus ojos.
- Hoy…hoy han encontrado a tu madre y las demás- dijo con la mirada gacha.
- Jocelyn?!- pregunte sorprendido.- donde esta? Esta bien?
- David…esta muerte.
[…]

Leo hizo que me sentara en uno de los sillones de espera dentro del hospital. Me abrazo por los hombros y no dijo nada, solo dejo que estuviera protegida entre sus brazos. Lo sentía inquieto, sabia muy bien que quería ir a averiguar mas sobre la muerte de mi madre, sobre como estaba Alice y a pesar de que yo quería que se fuera, las palabras no me salían y estaba segura que el tampoco se iría si yo seguía así de muda.

- Leon- hablo una voz muy conocida que me erizó la piel, levante la vista y vi a Nicholas parado frente nuestro. Me miro por unos segundos y luego sus ojos se posaron en los de Leo.- yo me encargare de cuidarla, tu ve a averiguar lo que paso.- hablo con amabilidad. Leo asintió con la cabeza sin sospechar nada. Le tome de la mano con fuerza para que no se fuera y aun que trate de hablar no pude.
- Vas a estar bien, recuerda es Nicholas- susurro y beso mi frente.- solo será por unas horas, lo juro, regresare por ti.- asentí con la cabeza y suspire, tenia que ser valiente.

Nicholas se sentó a mi costado y tomo mi mano, la quite con rapidez y brusquedad. Levante la vista y lo mire con odio.

- Karma- solo dijo eso y me sonrío con malicia.

Sabia a lo que se refería, yo hago algo malo y luego eso regresa a mi pero de una forma mucho mas cruel, esa era la ley del karma. Le aguante la mirada hasta que el ya no pudo mas y la bajo.
- Oye tu! Estúpida!- dijo Dariana que aparecía en la habitación.

A estas horas la estancia estaba casi vacía y las únicas personas que estaban allí estaban pensando en los asesinatos mas que otra cosa. La mire, tenia la ropa descuidada igual que el cabello y el rostro. “Síndrome de abstinencia” pensé y me di cuenta que si eso era lo que le sucedía es que en realidad necesitaba la droga mas que su propio alimento.
- Dari déjala, estamos en una tregua momentánea por lo que a acorrido.
- Los muertos mis cuernos! Tiene que pagar por lo que hizo- dijo y se acerco mas a mi.
- Era su madre!, déjala en paz!- dijo la voz familiar de Josep.

Dariana se quedo quieta y volteo a verlo. El tenia una de sus manos puesta en el hombre de Dariana para que no se acercara más a mi.

- Por un segundo pensé que eras tu hermano- dijo con algo de melancolía y se quito de encima la mano de Josep.- Karma- repitió como David y me sonrío.- tregua hasta que pase tu luto, solo por que realmente respeto a los muertos, luego de eso me vas a pagar hasta la ultima hierva que quemaste y juro que no será con dinero.- dijo Dariana y se retiro. Nicholas me miro una vez mas y se retiro junto a ella. Suspire y mire a Josep, él se sentó a mi costado.
- Yo… - dijo y sin pensarlo dos veces lo habrase con mucha fuerza, sentí como su cuerpo se tensaba un poco y luego como sus manos tímidamente me abrazaban.
- Gracias por venir- fue lo único que dije y luego me separe de el. No podía mirarlo, no podía mirar a nadie, solo tenia la mirada fija al piso y las manos apoyadas al sofá para que no me desplomara.
- Lo lamento mucho, se que encontraremos al responsable- negué con la cabeza.
- Todas las noches tenia pesadillas con ella, lloraba llena de temor por que sentía que algún día regresaría y acabaría lo que no pudo concluir el día del incendio.- lo mire a los ojos- no se si este bien sentir esto pero al ver su cuerpo sin vida sentí un gran alivio- las lagrimas comenzaron a caer por primera vez en ese día de mi ojos.- ya no temo.- Josep cerro los ojos por unos segundos, tratando de asimilar lo que le había dicho. Tomo mi mano con firmeza.
- Vamos a superar esto- concluyo al fin.

[…]

Salí lo mas rápido que pude de la estancia, tenia que encontrar a David o Sebastian lo más pronto posible. Vi que Eve caminaba tomando el brazo de una muchacha pelirroja que jamás había visto en la urbe.

- Eve!- le pase la voz.

La muchacha pelirroja levanto la mirada y se quedo con los ojos muy abiertos, su piel palideció y sus labios rojos se hicieron líneas blancas. La mire extrañado y la joven bajo la mirada lo mas rápido que pudo, ocultando su rostro con su cabellera roja. Sentí un repentino presentimiento, como si la conociera de antes, pero fue tan minúsculo que lo olvide.

- Y ahora que te pasa Julia?- pregunto Eve y trato de verle el rostro pero ella no quiso levantar la vista- lo siento Leo, Julia es muy tímida.
- Y se puede saber de donde salio? Jamás la había visto por aquí y me a mirado como si fuera un fantasma- hable y trate de hacer contacto , sus ojos caramelo me miraron por un instante.
- Es que eres muy guapo- susurro y yo sonreí complacido. Eve carraspeo.
- David la trajo de Oslo.
- David!- dije recordando lo que tenia que hacer- donde esta?
- Ha ido a reconocer los cuerpos, esta en el palacio.
- Ok- dije y estaba a punto de irme pero gire y mire a Eve. – puedes ir a visitar a Alice y decirle que pronto iré a verla.
- Apenas lleve a Julia con las enfermeras lo haré.
- Y por favor no le digas nada sobre todo este asunto.- concluí y ella asintió con la cabeza.

[…]

Desperté por el bullicio de la gente en la plaza. Trate de pararme para ver lo que ocurría pero las fuerzas no me dieron para levantarme de la cama. Espere a que alguien apareciera en mi habitación, sentía el cuerpo totalmente molido pero por suerte hoy no tenia nauseas. Ya casi a las 9 de la mañana apareció Eve en la puerta. Para eso las enfermeras ya me habían dado de comer aun que todas estaban muy raras, asustadas y nerviosas aun así estuvieran totalmente herméticas con migo y no dijeron nada sobre lo ocurrido afuera.

- Eve- susurre y le sonreí débilmente
- Lamento no haber venido antes, no me dejaban verte.
- Esta bien, no te perdiste de mucho, casi siempre estaba inconciente.- dije y ella me miro con preocupación
- Como te sientes ahora?
- La verdad es que mejor- mentí y me senté en la cama con todo el esfuerzo del mundo.
- No tienes que mentirme, somos amigas- dijo ella y se sentó en el sillón que estaba al costado de mi cama. Asentí con la mirada.
- Que es lo que ha sucedido afuera? Escucho que hay mucho alboroto.
- Han encontrado tres cuerpos sin vida- dijo ella. Sentí una repentina punza dentro de mi. Cerré los ojos por unos instantes hasta que el dolor pasara.
- Son gente que conocemos? Leo!?- pregunte asustada.
- Si pero no. Leo esta bien y todos los que queremos también.
- Entonces?
- Jocelyn, Scarlett y Jessie.
- Oh Dios mío!- exclame impactada pero algo dentro de mi me dijo que ya lo sabia, talvez por que lo había visto en una visión que ya había olvidado, sentía como si fuera un déjá vu. Eve me contó como había sucedido todo. Sentí lastima por ellas y temor por aquel asesino misterioso.
- Quien crees que pueda ser?- pregunte después de que terminara de contarme.
- Sinceramente no lo se.
- Tu crees que…
- Que Sofía regreso?- pregunto ella y yo asentí – lo dudo mucho.
- Eve…hay algo que…hay algo que quería preguntarte hace mucho pero no tuve el valor para hacerlo y tampoco la oportunidad.
- Que?
- Tu le contaste a Sofía que podía revivir a Alexander verdad?- pregunte y Eve se vio algo sorprendida pero luego asintió con la cabeza.
- Se llama transmutación y en teoría se puede.
- En que consiste? – pregunte con curiosidad
- cuando alguien muere, existe un periodo en que la esencia de ese ser esta entre los dos mundos. Generalmente se van sin mirar atrás por que eso es lo que la ley de lo sagrado manda sin embargo, hay esencias que se niegan a dejar a sus almas gemelas en la tierra. Ese era el caso de Alexander, quiso quedarse y cuando un amor es tan puro y grande, una hija de la luna puede pasar esa esencia a otro cuerpo pero tiene que pagar un precio muy caro.
- Y cual es?
- Tiene que sacrificar un cuerpo compatible con el de su amado y también sus dones, pero por que esas preguntas Alice?
- Por que no lo hiciste tu con el padre de Yue?- pregunte evitando su anterior pregunta
- O no sabes cuanto quise hacerlo, pero el ya se había ido cuando yo estaba libre y no lo culpo, la tentación de estar en paz es tal que solo las almas con gran fuerza de voluntad se quedan. Además todo pasa por algo, si yo le hubiera dado mi don a el, Leo ya no estaría aquí.
- Darle tus dones a el no ha servido de mucho, de todas maneras a mi me queda poco tiempo aquí.
- No digas eso Alice, aun no sabes lo que tienes.
- Pero siento que es esa enfermedad y si la es moriré pronto a menos de que me quede como un alma errante para siempre por que no me alejare de Leo, jamás lo haré.
- Calla! y ya entiendo por que preguntaste todo eso pero tienes que saber una cosa, solo una hija de la luna puede hacer el ritual y aquí solo existe una y es Yue y ella aun no tiene la capacidad para hacerlo así que no pienses que es tu segunda opción por que no lo es así que no te des por vencida Alice. Lucha contra esa enfermedad y si es verdad que te quedan pocos días de vida, vívelas al máximo y jamás te des por vencida.

Mis esperanzas en ese instante se esfumaron. Me recosté en la cama y mire hacia otro lado. Para ella era fácil decir esas cosas, por que a fin de cuentas a ella no le quedaban días de vida en cambio a mi si y me daba miedo.

- Siento que no dormí toda lo noche, dormiré ahora- susurre y cerré los ojos, no quería verla, no quería ver a nadie, ni a Leo.

Eve se fue sin decir nada y no tarde mucho en quedarme dormida, realmente era como si no hubiera dormido en toda la noche.

- Cuanto tiempo me falta?- pregunte sin motivo alguno. Estaba nuevamente en un lugar muy oscuro.

Mi cuerpo estaba desnudo pero no me importaba, estaba sentada con los pies dando a un acantilado, miraba a la nada por que allí todo era igual, de un color negro que daba pena y miedo.

- A lo máximo un mes- dijo alguien.

Gire la cabeza algo asustada y observe a la muchacha rubia que había visto en otro de mis sueños. Vestía el mismo vestido blanco, me puso algo sobre mis hombros, una manta del mismo color que su vestido, que me calentó el cuerpo frío. Se sento a mi costado y me sonrío ligeramente.

- Como te llamas?
- Faride- dijo con voz triste.
- Faride- repetí, su nombre era hermoso.-dime, por que estas aquí?
- El mundo es raro, cuando estas en tu momento más feliz, todo se pierde en un instante, es cruel por que no importa cuanto te esfuerces, el destino siempre te arrebatara la felicidad. – me miro por un instante.- hace unos días tu visualizaste una muerte. Creíste que era tuya verdad? – pregunto y yo la mire extrañada.- Leif- susurro- te suena el nombre?- al decir aquel nombre, mi visión se hizo clara de nuevo, vi los ojos de preocupación de aquel muchacho y sentí como Astrid me clavaba la daga en el estomago. Toque instintivamente mi vientre. Faride asintió con la cabeza.
- Esa era mi muerte, lamento haberte hecho sufrir tanto con esos sueños pero apenas había muerto era lo único que mi cerebro podía reproducir y lamentablemente era el único modo de comunicarme con tigo.
- Astrid…Astrid no quería matarte verdad?- pregunte recordando lo que había pasado, el dolor que existía en sus ojos, las ultimas palabras que había susurrado. “Lo lamento, no tenia que ser así. Ya veras, nos ayudaras de otra manera.”
- No soportó ver tanto amor- susurro ella con dureza y frialdad mientras tocaba su vientre ahora plano.
- Quería matar a tu bebe- dije y ella comenzó a llorar.
- Y lo hizo y también a mi. Se le fue de las manos pero el amor que siento por Leif es tan grande que no quise irme.
- Yo tampoco quiero irme…y no me iré, si muero me quedare con Leo para siempre.
- El no podrá verte Alice, como Leif no puede verme a mi. Solo los hijos de la luna pueden ver las almas errantes.
- Y por que yo te veo a ti?
- Por que estas muriendo…- susurro y yo me mordí el labio para no llorar.
- Hace unas horas, me dijiste que era la elegida…a que te referías con eso?
- Tu y yo no somos muy distintas. Las dos estamos a un filo de la muerte, yo mas que tu pero a fin de cuentas es lo mismo. Los amamos, amamos tanto que daríamos una y otra vez nuestras vidas por ellos y sobre todo a las dos nos faltan muchas cosas por vivir, no crees?- asentí con la cabeza.- sabes lo que soy?- pregunto después de un prolongado silencio.
- Una hibrida?- pregunte sin animo de adivinar
- Soy como Sofía, hija de un hibrido y de una hija de la luna solo que yo si soy real y no una creación. Tengo dones que casi nadie en este mundo conoce.
- Pero hasta ahora no contestas mi pregunta, por que yo?
- Eres hija de Elizabeth Twins. Ese es el verdadero nombre de tu madre verdad? No Fox sino Elizabeth.- asentí con la cabeza. – te ha contado algo sobre su pasado?- negué con la cabeza.
- Ella era de Aran en Irlanda. Los cazadores atacaron su urbe cuando tan solo tenia 12 años. Solo hubo tres sobrevivientes ese día. Mi padre, mi madre y la tuya.. ellos eran dos híbridos y hermanos, mi madre una hija de la luna joven que recién había llegado.- con algo de timidez me toco el hombro. Sentí una extraña sensación de mareo. Cerré los ojos y lo vi todo.

Era de noche pero el calor era casi asfixiante. Observa de donde provenía, un castillo se quemaba muy cerca de donde estaba parada. Observe dos niños corriendo, uno parecía de 14 y la otra de 12, era ella, mamá corría desesperadamente, ayudada por aquel muchacho que en ningún momento le soltó la mano.

- Elie tengo que rescatarla- le dijo el muchacho de cabello castaño a mi madre. La niña lo miro con desesperación.
- No! Por favor no, te van a matar- dijo con lagrimas en los ojos y trato de coger a su hermano pero el ya estaba por correr. El muchacho volteo y le tomo de las manos, las unió a la altura de sus rostros.
- Corre Elie, ve donde dijo papá, ellos te cuidaran, yo te encontrare pero primero tengo que salvarla.
- Pero…
- Cuídate Elie- fue lo ultimo que dijo. Le beso la frente y regreso a aquel incendio.

El aire se me había ido de los pulmones y apenas Faride me soltó regreso a mi. Comencé a respirar entrecortadamente.

- Como hiciste eso?- pregunte
- Te dije que podía hacer muchas cosas que ustedes no, una de esas es ver el futuro como un Anastie pero también el pasado como una hija de la luna.
- Tu padre regreso por tu madre pero por que nunca más buscaron a Fox?
- No lo se. Talvez por temor, jamás pude ver esa parte del pasado.
- Y por que me muestras esto?
- No se donde están mis padres ahora Alice pero estoy segura que ellos hubieran querido que ayudara a la hija de Elizabet. Por eso estoy aquí. Te daré mi apoyo pero tu también tienes que ayudarme.
- Que tengo que hacer?
- Permitir que me quede en tu cuerpo, como una huésped.
- Que?!
- Has visto esos moretones en tu cuerpo? No son parte de la enfermedad que tienes, son parte de la lucha constante que tienes tu con migo, si me permites quedarme no solo tu enfermedad parara sino también esa sensación de cansancio y dolor.
- Y que significa que estés dentro de mi? acaso yo estaré impedida de mi cuerpo?
- No- dijo negando con la cabeza.- si no tengo un cuerpo huésped tarde o temprano terminare yéndome pero eso no significa que yo te dominare si entro definitivamente en ti, solo estaré presente siempre y ya no solo en tus sueños. Tu sanaras por mi presencia dentro de ti y cuando me ayudes a encontrar otro cuerpo juro que no querré quedarme en ti.
- Pero…
- Piensa en Leo y en que realmente morirás, quieres dejarlo, solo otra vez?- pregunto y toco mi mano. Nuevamente sentí esa sensación extraña en mi cuerpo y vi como Leo estaba allí, totalmente desarreglado y con grandes ojeras. “que haces?” me pregunte al ver que observaba un acantilado.
- Que crees Que hace?- me pregunto Faride.- el no puede vivir sin ti.
- No…Leo no es capas de eso.- hable con tristeza.
- Eres lo único que le queda, sus hermanos están allí pero el no siente tanto amor y compromiso como lo es con tigo. Si tu mueres, su futuro es tan incierto que siempre termina muriendo de alguna u otra manera.- suspire frustrada y la mire a los ojos.
- Los moretones de mi cuerpo demuestran que has querido meterte a la fuerza no?
- Así es
- Y ya que no pudiste entrar recién vienes a pedirme mi consentimiento?- pregunte furiosa.
- Te voy a hacer un favor, el favor más grande que puedes pedir, te voy a salvar la vida. No es momento de molestarse por una insignificancia como esa, es momento de tomar una decisión. Me ayudaras o no?
- Yo…

…

Capitulo largo :) espero que les guste. Ojala que hayan mas comentarios por que en el anterior capitulo solo hubieron 4 y en verdad quería saber que les pareció u.u .

Y cambiando de tema, generalmente no soy de leer muchas historias, no por que no me guste leer sino por que no tengo tiempo para hacerlo pero esta vez una historia en especial me ha cautivado por completo, se llama “Hijos del sol y de la luna” déjenme decirles que pinta genial! la forma narrativa es perfecta, igual que los personajes y además es totalmente original. Recién va por el capitulo dos, deberían de pasar, juro que no se arrepentirán :). Este es el link: hijos del sol y de la luna y la autora es Ana! así que se darán cuenta que es su forma de narrar la historia es estupenda.

Por otro lado, espero que se animen a concursar! Ya saben, ustedes elijen el premio.

Saludos,

Lu.